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sábado, 10 de marzo de 2012

POPOLUCAS DE VERACRUZ

POPOLUCAS
núntaha’yi o anmati
Antonio Fco. Rodríguez Alvarado


     Popoluca. Del náhuatl Popoloca. Pretérito del náhuatl opopolocac. Frecuentativo de poloni: ni-gruñir, murmurar, hablar entre dientes, tartamudear, hablar una lengua bárbara, extranjera. Hablar mal un idioma por lo poco entendible. Se llaman a si mismos hijos de Homshuk, el dios del maíz y se aceptan más como popolucas que por el término nativo de núntaha’yi o el de anmati, palabras que denotan su filiación lingüística. Este pueblo de mesoamérica tiene una compleja historia de interacciones con otros grupos étnicos. Existen dos grupos principales en México: el poblano y el veracruzano. Este grupo indígena veracruzano cuyos parientes más próximos son los zoque-popoluca  (localizados en Soteapan y Texistepec) y los mixe-popoluca (asentados en Sayula y Oluta), es distinto de los popolucas del estado de Puebla. Su filiación lingüística proviene del zoque-mixe (del macro maya). Viven desde hace 14 siglos  en las estribaciones de la sierra de Los Tuxtlas, en la región sur de Veracruz, habitan los municipios de Catemaco, Acayucan, Hueyapan de Ocampo, Mecayapan, Pajapan, Texistepec y Soteapan. Foster comenta que el grupo popoluca arribó a su actual habitat procedente de Chiapas y Tabasco. Hasler advierte que en el extremo sur del estado de Veracruz existía un antiguo idioma zoqueano, que posiblemente era la lengua empleada por los olmecas arqueológicos, pero cuyos dialectos principales ya se habían transformado en idiomas independientes a la llegada de los españoles.

     La región istmeña de Veracruz se caracteriza por ser un espacio relativamente plano que comienza a ser interrumpido por las estribaciones serranas que corresponden al sistema montañoso de los Tuxtlas. Sus puntos más altos son los volcanes de San Martín Tuxtla y Santa Marta, con una altitud de 1680 y 1700 m.snm., respectivamente. La franja montañosa ocupada por los popolucas es conocida como la Sierra de Santa Marta. En ella se ubica de manera destacada la población de Soteapan a 499 msnm y, con menor altitud, la de Santa Rosa Loma Larga.
     La visión popoluca concibe al mundo con un inframundo o Taalogan -subterráneo situado en toda la serranía de Los Tuztlas, del volcán  Santa Marta y del San Martín Pajapan- el cual es regido por Chane, señor del monte y de los animales, bajo cuyo mando están los chaneques, espíritus o duendes menores al cuidado de especies animales, cascadas, cerros, cuevas, lagunas, selvas, mar, sitios arqueológicos y lugares donde habitaron los antepasados que también sirven de entrada al Taalogan. Este inframundo es un lugar de abundancia, donde hay manantiales de miel, los alimentos son flores y copal y muchos animales domésticos como venados, armadillos, tortugas, tepezcuintles y gallinas silvestres que sirven en la vida cotidiana de los chaneques. Los chaneques tienen a su vez, bajo su mando, el Lúputi y el Súnuti, seres encargados de castigar a los adúlteros y adúlteras, respectivamente. Existen otros entes como el Junchuch, Cha´to o Chilobo, nombres con los cuales se conoce el “Señor de la Noche”.
     Chane  tiene su representación física en el monolito que se hallaba en la cima del volcán San Martín Pajapan, y que fue desacralizado al moverlo de su sitio original y ser llevado al Museo de Antropología de Xalapa, Ver., pues, desde ese momento, los lugareños se quejan que la caza, la pesca y la agricultura han venido a menos.
     Y efectivamente, este Dios, se encuentra “perdido” entre tantas otras esculturas monolíticas, dentro del Museo, minimizando su hierático valor.
     Creen que el alma de toda persona, al morir, debe atravesar un río de sangre, montada en un perro de color negro. Por eso los perros negros se cotizan hasta en 400 pesos, deben comprarlos pequeños para que se encariñen con su amo, no deben castigarlos ni tirarles la comida al suelo, ni mucho menos regalarlos porque éstos se pueden enojar e impedirles a las almas de sus amos el cruce del río, en su ruta al Más Allá (Félix-Báez).
     La mezcla de creencias es un fenómeno anterior a la conquista española, pues mixes, zoques, popolucas, nahuas y zapotecos llegaron a formar un singular complejo por el constante intercambio cultural que llevaban a cabo al estar todos compartiendo una misma región.
     El Taalogan y los chaneques corresponden, según la cosmovisión nahua de la Altiplanicie Mexicana, al Tlalocan y tlaloques (Paraíso de Tláloc y sus ayudantes).
Al igual que los totonacos, los popolucas veneran al dios del trueno, aunque se consideren principalmente hijos de Homshuk, el dios del maíz, que tiene como intermediarios a los hombre-rayo y las mujeres-rayo, “una especie de chamanes que después de un duro y largo aprendizaje conservan el equilibrio entre la naturaleza y la comunidad, asegurando la llegada de las lluvias, conjurando tormentas, protegiendo a las siembras de las plagas y realizando rituales y oraciones a Homshuk para asegurar las cosechas.
     Homshuk es un enano de un metro de alto, con pelo de elote; cuando las mazorcas están pequeñas, él es joven, con pelo rubio; y a medida que el maíz madura, él también envejece, hasta que termina el año agrícola como un viejo sabio, con el pelo café y seco (Foster).
     Los hijos a partir de los 7 años tutean a los padres y no se les despegan, formándose “hombrecitos” que a tal edad ya fuman, sin ser mal vistos. Al  casarse, los padres los apoyan económicamente para los regalos a los suegros, para los gastos de la boda y de 200 a 800 pesos para el pago de la novia. El noviazgo dura en general de 6 meses a un año, todo este tiempo, equivale de 4 a 25  vueltas a los futuros suegros, llevando en cada ocasión aguardiente, cerveza, cigarros, gallina guisada en mole; además el joven en sus ratos libres debe ayudar al suegro en sus labores. En la ceremonia, que tarda de 1 a 3 días, se baila fandango, y se consumen grandes cantidades de comida, aguardiente y cerveza. Los suegros temen negar el consentimiento de la boda, porque propicia la fuga de los novios y  por ende la pérdida del pago y los regalos (Félix-Báez 1990: 170). Hay quienes de acuerdo a sus posibilidades económicas agregan a los dones acostumbrados un chivito, un lechoncito o un toro. Esta última práctica, como no tiene valor ritual, puede omitirse. Empero, no llevar regalos o llevarlos demasiado modestos equivale a reconocer su propia pobreza, por lo que algunos se endeudan con tal de demostrar cierta solvencia económica Tranfo (1974: 213). En Sayula, para evitarse tanto embrollo, y gastos de la ceremonia, prefieren robarse a la novia.

     La virginidad tiene mucha importancia. Por ejemplo, en Coacotla, al otro día de la boda la madrina certifica si la muchacha era señorita o no. Exhiben una sábana manchada, para que todos se enteren. Se dan casos que cuando la joven no era señorita, el suegro la cambia de inmediato por otra de sus hijas, o de lo contrario tiene que devolver todos los gastos que ocasiona la fiesta. Münch (1994:131).

     Se practica la poliginia. El hombre llega a unirse hasta con 3 mujeres, hermanas o primas entre sí, en no pocos casos. A la esposa le mantiene informada de todas las actividades; inclusive si se desea conseguir a otra mujer, planteándole en estos términos: “Voy a traerme otra mujer para que te ayude. ¿Tú que dices?”. Félix-Báez (1990: 163).

     En el parto, el ombligo se corta a la medida de una cuarta, no se deja más grande porque se piensa que el niño no podrá casarse cuando sea grande, ya que de la medida que se corte el ombligo, tendrá el tamaño del órgano sexual. Münch (1994: 125).

     Comenta Guiteras Holmes (2005: 45-46), que en Sayula, desde 1935, todos lo domingos se realizan bailes, amenizados por marimba, ya sea en el parque, un salón escolar o en casa particular, y que los jóvenes (hombres y mujeres) para acudir a bailar deben de tener zapatos, aun cuando el resto del tiempo anden descalzos. Cuando las muchachas son acompañadas por la madre, ésta les dice con quienes pueden bailar; y cuando son acompañadas por los hermanos, éstos se oponen a que bailen por considerar indecente que “el hombre toque y abrace a la muchacha” concretándose la muchacha sólo a mirar. Algunos muchachos dicen que no se casarían con una que baila porque no le podrían “sostener el lujo”. La mayor parte de estas muchachas, una vez casadas, no vuelven a bailar “porque la suegra no se los permite”.

     Antes de ser nombrados con nombres nahuas las siguientes poblaciones: San Pedro Soteapan, Cuilonia, Ocotal Grande y Ocoxotépec llevaban el nombre popoluca de Actebet, Kishikama, Wichin Kan y Tuch Kom respectivamente. Félix-Báez (1990: 47).
     Los popolucas del estado de Puebla pertenecen a la familia olmeca-otomangue. Viven en la región central del estado, en los municipios de Zapotitlán, Tlacotépec, San Gabriel Chilac, Coyotepec, Tepexi de Rodríguez, Tenango de López, Ixcaquixtla, Sta. Inés Ahuatempan, Cuayuca y Zacapala.

     Extraído de mi libro "Los Tuxtlas, nombres geográficos pipil, náhuatl, taíno y popoluca". Analogía de las cosmologías de las culturas mesoamericanas. El cual incluye un diccionario de localismos y mexicanismos.

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