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martes, 27 de septiembre de 2016

TU MIRADA Antonio Fco. Rguez. A.

TU MIRADA
Antonio Fco. Rodríguez Alvarado


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¡No puedo pedirte nada
Que tú no quieras darme!

¿Debo acaso conformarme
Con tu mirada
Que circunstancialmente
Me toca y me hace vibrar?

¡No puedo pedirte nada
Cuando todo me das
Con tu mirada…!


lunes, 26 de septiembre de 2016

AGUA DE ORO Y los indios comechingones

AGUA DE ORO
Historia de un nombre

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A pocos kilómetros de la ciudad de Córdoba, Argentina hay un lugar que se llama Agua de Oro. Esta es la historia del porqué de ese nombre.

     Cuando llegaron los conquistadores, allí vivían los indios comechingones, que se integraron con los españoles, actuando de guías por el territorio.

     Durante uno de esos reconocimientos del territorio, junto con el cacique Unquillo, llegaron a un paraje donde, entre una tupida vegetación corría un arroyo entre las piedras formando pequeñas cascadas que salpicaban el amancay (Alstroemeria aurea) que florecía a la vera del camino. Con la arena y el brillo del sol, las aguas emitían dorados reflejos, como si de pronto el metal se hubiera tornado líquido.

-¡Brota oro de las piedras! – Exclamó asombrado un conquistador.

     Al instante, todos lo rodearon y admiraron el mágico fluir de lo que creían oro. En tanto los nativos los miraba sin inmutarse, porque para ellos toda la belleza valía más que el oro.

     Cuando ávidos, los hombres quisieron aprisionar el oro líquido en sus vasijas, se desvaneció el color... y vieron que era simplemente agua. Simple y maravillosamente ¡AGUA!






INDIOS COMECHINGONES











Los hênia-kamiare o "comechingones" vivían en las sierras de Córdoba, en la región central de la Argentina; ocupando lo que hoy es la zona de Calamuchita, San Javier y Los Molinos.

    El término comechingón procede de "comi" serranía o sierra, "chin" pueblo y el sufijo "gon" plural de la palabra pueblo, "pueblos de las serranías".

    Con la fundación de Córdoba en 1573, comenzó el lento pero inexorable proceso de extinción ya fuere por encomienda, mestización, enfermedades traídas por los blancos- europeos, combates contra los españoles, todo lo cual fue menguando su número e influencia en la región.

    Las viviendas de piedra eran más bien bajas, porque la mitad estaba por debajo del nivel del terreno. Por su forma, estas casas-pozo mantenían el calor durante el invierno y eran frescas en verano. Para entrar, había que bajar por una rampa.
    En el centro de la habitación reinaba el fogón para cocinar y calefaccionar.
    También se establecieron en las concavidades montañosas como refugio natural.

    Los hombres eran morenos, altos, un diez por ciento aproximadamente eran de ojos verdosos, se dejaban crecer la barba y como las mujeres, usaban flequillos. Se trenzaban el pelo y lo adornaban con vinchas o cubre nuca de lana que caía hasta los hombros.

    Vestían ropa de lana, sus prendas más comunes, el delantal atado a la cintura con una faja y una túnica (como un poncho con los lados cocidos).

    Esta ropa solía estar adornada con chaquiras (disquitos de conchilla) y tientos (tiritas de cuero).  Además algunos usaban mantos sujetos con prendedores de cobre y otros materiales. En los pies llevaban ojotas de fibra vegetal trenzada. Los caciques, guerreros y curanderos lucían trajes de cuero muy elaborados y recubiertos con vistosas plumas.


    En ocasiones especiales llevaban en la cabeza mandíbulas de animales salvajes.




 Bibliografía.
    
Libro de cuentos, canciones y leyendas “La Casa del Agua”. Lecturas Argentina.

Wikipedia.

Antiguos Asentamientos. Página web de Argentina.




sábado, 24 de septiembre de 2016

MELOSA Antonio Fco. Rguez. A.

MELOSA
Antonio Fco. Rodríguez Alvarado

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Tú, amiga,
Bella y dulce,
Como la miel.

Me haces reaccionar
Como un fuerte
Y gigantesco oso.

Con deseos desbordantes
Por paladear
Esa miel,
Esa dulzura.

Que llena mis ansías
De ternura
Y calma mis ímpetus
Por ti.



jueves, 22 de septiembre de 2016

CARNE DE CHANGO CATEMACO Antonio Fco. Rguez. A.

APUNTES SOBRE EL PLATILLO TUXTLECO CONOCIDO COMO CARNE DE CHANGO
Antonio Fco. Rodríguez Alvarado

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En nuestra actual Reserva de la Biosfera Los Tuxtlas compuesta por buena parte de la Sierra de Santa Marta y de la región de Los Tuxtlas.  La cual mantiene todavía unas 50,000 hectáreas de selvas y bosques tropicales, o sea, apenas 20% de la vegetación original. La destrucción de ese 80% (200,000 hectáreas) obedece a las compañías deslindadoras, la explotación forestal, el reparto agrario, la colonización sobre tierras de los indígenas, etc., etc. 


     Era común apreciar el mono araña Ateles geoffroyi, al igual que otros animales como  El jabalí Pecari tajacu, el mazate Mazama americana y el venado Odocoileus virginianus; los tlacuaches Chironectes minimus y Caluromys derbianus;  el oso hormiguero Tamandua mexicana y el brazo fuerte Cyclopes didactylus, etc. La carne de estos animales eran desde tiempos ancestrales la carne predilecta por las primigenias culturas olmeca, popoluca, zoque-popoluca y mixe-popoluca. Inclusive por varios de nuestros tatarabuelos, algunos de los cuales se iban a montear, de cacería o de caza, en busca de estos apreciados platillos.

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     Dentro de la demanda de estas carnes imperaba la de la especie más prolífica, el mono araña. El cual incluso no sólo era buscado como alimento, sino cómo mascota. Era bastante común, casi igual que ver pericos o loros,  ver colgados, jugando a estos changuitos en los patios o en los corredores de las casas. Me tocó ver además changos “abuelos”, seniles y canosos, caminando de las manos de sus dueños. Llegaban personas de otros pueblos, a comprar estos especímenes. Se dice que otros usos además de mascotas, eran ser utilizados como animales de experimentación en laboratorios, o incluso como amuletos de varios hechiceros o brujos.


     Recordemos que el principal centro rector de rituales iniciáticos, lugar de adoración de los brujos o hechiceros, es el cerro del Mono Blanco a 640 msnm., situado al este de la cuenca del lago de Catemaco. Se adoraba a “Ochilobos” (Huitzilopochtli), deidad mexica que representaban pintada en piedras o en esculturas de barro. Y que posteriormente, por sincretismo con la brujería africana, traída por los primeros negros cortadores de caña a los ingenios de la región, lo convirtieron en el Monozambo, el Gran Brujo o Rey de todos los brujos y nahuales.


     Aún más, estos personajes esotéricos pensaban que consumiendo cierto tipo de animales podían adquirir sus potencialidades.


     Para atrapar a estos animalitos, los cazadores localizan su refugio y tienen que matar a la madre la cual sale a defender a sus críos.


     Una de las últimas partes de la sierra o selva en dónde fueron exterminados fue en la sierra de San Pedro Soteapan.


     Baste recordar que una de las últimas épocas en que se diezmaron un alto porcentaje de todas estas especies animales fue durante la Revolución, en donde los rebeldes tenían que andar escondidos y comiendo lo que la selva misma les proporcionaba. Historiadores revolucionarios comentan que los soldados para no aburrirse disparaban a cualquier animal que se moviese. O cómo pasó en Mata Canela, congregación de Catemaco, que los soldados se entretenían dándole balazos, a manera de diana, a las esculturas o vestigios prehispánicos de influencia teotihuacana.



     En relación a lo que nos ocupa, puede pensarse que los habitantes en añoranza al sabor de la carne de chango, la cual ya no era fácil conseguir, usaron como sucedáneo la carne de puerco preparada en tal forma que simulara mucho el sabor de aquella. Acompañaban tan rico platillo de unas "peñiscadas", frijoles refritos y salsa verde en molcajete. Como dirían nuestros abuelos: ¡Ellos mismos se dieron gato por liebre!



     Exquisito guiso probado en la casa de la familia Villegas Hernández.
Preparado por la Sra. Juana (Juanita) Hernández Rojas, quien nos regala su receta:

Proceso de la carne de chango;
Se utiliza carne de cerdo, preferentemente el lomo, que es más suave.
Se marina únicamente con sal.
Se cuelga en alambre o parrilla (en otros tiempos era en tapeixtes) sobre las brasas a una distancia de altura, se ocupa para generar humo HOJAS DE GUAYABO (algunas gentes usan hojas de pimienta), esperar hasta que la carne adquiera un color rojizo.
Lleva un tiempo como una hora o un poco más.
Para degustarla puede ser frita o asada, acompañada de frijolitos de la olla o secos.
La salsa de preferencia verde, acompañada de unas ricas pellizcadas.
La clave son las hojas de guayabo.
Y el punto del ahumado, no debe quedar muy reseca.

Se debe retirar estando aún jugosa.





miércoles, 21 de septiembre de 2016

CRISIS NOCTURNA Antonio Fco. Rguez A.

CRISIS NOCTURNA
Antonio Fco. Rodríguez Alvarado

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Ayer, era ya muy tarde, cuando vi con tristeza que las luces y los colores eran consumidos por la noche. Se formó una oscuridad tan densa, negra e impenetrable, como una muralla, que no dejaba pasar la brisa, ni el ulular del viento. Sentí una gran opresión. Creí estar en el infierno, de las más oscuras conciencias. De repente, un fugaz resplandor, me volvió a encender la vida. Otro y otro resplandor. Y después como profundos suspiros, luego tímidos ronquidos del cielo, Los rayos y los truenos, rasgaron, perforaron, el vientre de las preñadas nubes, cuyas crías se precipitaron desde las alturas en torrentes de agua que lavaron, aclararon, la mácula nocturna y destruyendo la impenetrable muralla, fuertes vientos se llevaron el infierno y lo fueron a tirar en alguna boca de volcán.

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 Me acosté a dormir con toda la placidez y la frescura del instante, dejando arrullar mi sueño como si fuera un niño. Y hoy, desperté momentos antes que la madrugada. No quise pararme sin ella. La esperé, nos dimos un amoroso abrazo. Y salimos a festejar la nueva vida que el cielo nos regaló.



lunes, 19 de septiembre de 2016

MONUMENTO DE MUJER Antonio Fco. Rguez. A.

MONUMENTO DE MUJER
ANTONIO FCO. RODRÍGUEZ ALVARADO
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Tenía varias noches sin poder dormir, llegué a temer que fueran pródromos de una locura. Anoche, después de tantas incertidumbres e inquietudes, medio dormí, creo fue así, porque acabo de medio despertar. En el límite final de mis sueños explotó dentro de mí mente una sola idea: Había que hacer un monumento a la mujer. Me imaginé conduciendo un auto a gran velocidad por calles y avenidas. Tenía que llegar a tiempo a plasmar mi idea con puntos y comas para no perder detalle alguno de mi sueño. Me levanté de la cama, me eché agua en el rostro, me serví una taza caliente de café. Me dirigí a mi estudio, prendí mi Lap-top y empecé a escribir.


     ¿Cómo empezó todo? No lo sé. Se puede decir, que lo primero que recuerdo, fue haber visto una hermosa cara de mujer, cuya mirada me atraía como canto de sirena, trastornando mi cordura. Después de eso, comencé a divagar, hasta perderme en el limbo de mi subconsciente. Y hoy, apareció esa luz en mi entendimiento. Había que hacer una ofrenda muy relevante a la mujer.


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   Un monumento que represente a la mujer universal, a la diosa de la creación, a nuestra madre, a nuestra pareja. Comenté en un grupo de amigos intelectuales y artistas que me ayudaran a precisar cómo sería ese reconocimiento. Algunos opinaban que fuera un conjunto de estatuas de diferente material.


Tiene que ser de oro como el sol.


Tiene que ser de plata como la luna.

Tiene que ser de obsidiana como las estrellas.

Tiene que ser de turquesa como el mar.

Tiene que ser de jade como la vida.

Tiene que ser de ébano como la noche.

Tiene que ser de marfil como la mañana.

Tiene que ser de esmeralda como la naturaleza.

Tiene que ser eterna como el diamante.

Tiene que ser de mármol como las diosas griegas.

Tiene que ser de porcelana como su tersura.

Tiene que ser de rosas como su hermosura.


Tiene que ser de plumas celestiales como los ángeles.

Tiene que ser de amor infinito como su corazón.

Tiene que ser de madera como su calidez.

Tiene que ser de fuego como la pasión.

Tiene que ser de lágrimas como la ternura.

Tiene que ser de poemas como el amor.



     Di las gracias a todos, más no salí muy convencido de las aportaciones de mis  amigos. Recordando que este monumento me costó muchas noches de desvelos y qué finalmente yo lo construí… de sueños.

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Veracruz, Ver. 18/09/16

jueves, 15 de septiembre de 2016

REGRESO A CASA Antonio Fco. Rguez. A.

REGRESO A CASA
Antonio Fco. Rodríguez Alvarado
           
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Venía de regreso a casa cuando vi que los últimos reflejos del sol despedían la tarde.


Ansiaba por llegar a descansar a mi amado refugio.


Entre más cerca me encontraba de él, disfrutaba más el caminar.

Escuché un rumor que me hizo volver la vista al cielo.


Era una parvada de graciosos periquitos en retirada anunciando la llegada de la noche.
A la cual un suave viento la venía a refrescar.


Me embargó una plácida sensación.

De lado a lado de la calle algunos jardines 
lucían hermosas buganvilias y fragantes jazmines.
Sobre la banqueta araucarias y magnolias.

Me sentía feliz del mundo que me rodeaba.


El suave fresco trajo una fina lluvia.


La neblina se deslizaba por los adoquines de la calle.
Haciendo ver como apariciones a las personas.
Que habían salido a pasear a sus mascotas.
Las vi acelerar el paso de regreso a casa.


Yo, imperturbable, seguí caminando mí andar.
Deseando disfrutar más y más este momento.


Y finalmente…


Lleno de gratas emociones.
Llegué… y entré a mí destino.



Xalapa, Ver. 15/09/16