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viernes, 24 de febrero de 2017

LA MARGARITA O MECÁPAN Antonio Fco. Rguez. A.

LA MARGARITA O MECÁPAN
Antonio Fco. Rodríguez Alvarado
  
Conos volcánicos desde La Margarita. Toño Rangel

La Margarita se localiza en las orillas del Lago de Catemaco, a 20  km al sureste de la ciudad de Catemaco, en la región de Los Tuxtlas, Veracruz. Sus coordenadas geográficas son 18° 22´ 30ʺ N y 95° 02´ 12 ʺ O, con una altitud de 348 msnm. Al norte limita con el Lago de Catemaco, al sur con el ejido El Águila y La Magdalena, al oeste con el ejido Benito Juárez, al este con los ranchos de Eulalia Hervis Domínguez e Inés Jiménez Cervantes. Forma parte de la Reserva de la Biosfera de Los Tuxtlas, decretada oficialmente el 23 de noviembre de 1998 y administrada por la Comisión Nacional de Áreas Naturales protegidas.


     La región de Los Tuxtlas contiene selva alta perennifolia y selva baja caducifolia. Está considerada como bosque tropical perennifolio. La mayor parte de la vegetación original ha desaparecido, como en casi toda la costa, por la introducción de pastizales para la ganadería. Se sabe que en el periodo de 1960 a 1980, la selva en Los Tuxtlas se redujo de 250 000 ha a 40 000 ha a causa de la colonización y desmonte con fines agropecuarios (Dirzo, 1991. Citado por Guevara, et al. 2006).


     Hace muchos años a este selvático lugar llegaron a poblarlo un grupo de indígenas, los cuales lo denominaron Mecápan, del pipil mecat, mecate + apan, río: “Río de los mecates”. Ellos dejaron como constancia un asentamiento llamado “El Chininal” (Donde abunda el aguacate chinini), del Período Clásico, a menos de 2 km de la población, en lo que ahora son unos potreros. Aún se pueden apreciar en forma dispersa montículos con esbozos de pirámides y plazas. Y a la orilla del lago sobre  Tepeyaga en lo que es conocido por los lugareños como “Rincón Piedra Blanca” grabaron figuras de animales como el tapir sobre unas piedras volcánicas (petroglifos). Probablemente con fines mágicos para beneficiarse en la cacería.


     Muchísimos años después unos señores blancos hicieron una gran finca. La que finalmente fue comprada por un comerciante de la región, don Antonio Turrent Vásquez,  en 1899, que luego le cambio el nombre de Mecápan por el de “La Margarita”, por llamarse así una de sus hijas muerta apenas cumplido un año de edad. La Margarita se oculta a los ojos de Catemaco, tanto por la distancia cuanto por Tepeyaga (del pipil tepet, cerro + yagat, Punta o nariz: Punta del cerro), que forma una península.


     Fue fundado, como ejido, en 1968 por 20 familias que llegaron de Catemaco, Xalapa y varias localidades de los estados de Puebla y Michoacán. Desde entonces cuenta con una superficie de 634 hectáreas. Destinando una superficie de 70 ha de selva alta perennifolia para ser conservada como reserva ejidal para la protección de la flora y la fauna silvestre. 12 años después, se comenzó a considerar, de manera local,  el río La Margarita que cruza el ejido como zona de protección para las especies acuáticas. Por lo que se prohíbe la captura de peces,  tortugas, iguanas,  cocodrilos y demás especies que habitan en el río o dependen de éste.

Isleta en la bocana del río. Toño Rangel

     Este río tiene una profundidad máxima de 2 m. En la desembocadura de este se forman pequeñas zonas inundables ocupadas por potreros, cultivos y acahuales que juegan un papel importante como refugio para muchas especies dulceacuícolas.


     Se aprecia abundante vegetación en la ribera del lago predominando los árboles de Apompo (Pachira aquatica) y Sauce (Salix sp). Este último es usado para evitar la erosión de la ribera y contrarrestar los fuertes vientos en la temporada de tormentas.

Sauces y apompos. Toño Rangel



Bibliografía:

Eduardo Turrent Rozas. Catemaco, Retablos i Recuerdos. México 1967.

Biólogo Miguel de la Torre Loranca. Propuesta de manejo de las poblaciones de tortugas (Kinosternon leucostomun y Staurotypus triporcatus) en el ejido “La Margarita”, Catemaco, Veracruz, México. Xalapa, Ver. 2004.

Guevara S., J. Laborde y G. Sánchez-Ríos (eds.), “Los ríos y los lagos”, pp. 201-224 en Los Tuxtlas: el paisaje de la sierra, INECOL, 2006





martes, 21 de febrero de 2017

MENTIRA Gilberto Santa Rosa

MENTIRA
Gustavo (Óscar Domingo Derudi) Márquez
Canta Gilberto Santa Rosa

 Imagen de Internet

Que me digas que ahora el amor sabe mal
Que me digas que el sol va dejar de alumbrar
Es querer renunciar
a los sueños de ayer

Es mirar la montaña y decir...no podré
superar esta prueba
que puede matar
cuando estás justo ahí
de poderla alcanzar

Yo sí creo que mal
nos podría caer
olvidarnos que aun este amor puede ser
Mentira

que el amor se nos fue de la piel
es mentira

Que los besos no saben a miel
es mentira

Que que mi cuerpo te enfría
Que la magia termina
me sabe a mentira

Mentira
Que lo bueno algún día se acaba

es mentira
Que el adiós es volver a nacer

es mentira
Que tus ojos se olvidan
Que la fe es como un barco
tirado en la orilla

Juro que es.... mentira
Que me digas que ahora es cuestión de olvidar
y que por una vez lo podemos pensar
es querer renunciar
a los sueños de ayer

Es abrir en el alma una herida sin fin
es caer a un abismo
mirarte partir es nadar contra el mar
esta vida sin ti.


POLVO AL FINAL Antonio Fco. Rguez. A.

POLVO AL FINAL
Antonio Fco. Rodríguez Alvarado


 Imagen de Internet

El día que llegue mi muerte
Quiero que en el polvo del camino
En que me convierte
Comprendas  que mi destino
Fue quererte.


No pido lágrimas
No quiero sufrimientos
No quiero lástimas
No deseo  arrepentimientos.



Regreso al polvo
Del que he nacido
Sé que no vuelvo
Me he vuelto olvido.



Antes de partir
Recordaré tu sonrisa
Para compartir
Con la póstuma brisa.



Ahora sí…
Creo estoy listo
Hoy me estremecí
La He visto.




Xalapa, Ver. 20.02.2017


LAS DUDAS DE TU MENTE Gloria Echeagaray B.

LAS DUDAS DE TU MENTE
Gloria Echeagaray Blancarte
GREB
  

 Imagen de Internet

Que esta noche mueran las dudas de tu mente
Te dejo con tus noches, te dejo con tus miedos
Llévate bien lejos todos tus besos, que ahora me hieren.


Ya no quiero verte, ni sentirte, ni llorarte
Mis sueños y verdades morirán conmigo.
Eras la ilusión de mí existir, un amor desmesurado que se disfrazaba entre versos,
los únicos besos, que pudiste darme,
en un murmullo casi callado
Hoy me alejo de ellos.


¡Qué esta noche mueran las dudas de tu mente!



Mazatlán, Sinaloa, Méx. 19/02/17


FANTASMÓGENO Antonio Fco. Rguez. A.

FANTASMÓGENO
Antonio Fco. Rodríguez Alvarado


Imagen de Internet

Los fantasmas de mi alma
Se han acumulado
A lo largo de mi vida
Son mis deseos no realizados
Mis miedos, mis indecisiones
Mis cobardías, mi ingratitud
Y mi egoísmo.



Y ahora me toca
Luchar contra ellos
Con el reverso de la moneda
Para no terminar siendo
El propio fantasma
De mi vida.




Xalapa, Ver. 21/02/17


ÁNIMO Antonio Fco. Rguez. A.

ÁNIMO
Antonio Fco. Rodríguez Alvarado

Imagen de Internet

Siempre he sabido que mi mundo está poblado de fantasmas, nacidos de mis fantasías en momentos de depresión, de sobresaltos, de temores y de excitantes sentimientos que han hecho de mi vida una experiencia inolvidable, para bien o para mal.


     En la vida nunca acabamos de aprender. Ella siempre nos está enseñando nuevos caminos, diferentes estrategias, y nuevos mundos por descubrir… y vivir.


   Me  sorprende saber que no hay límites a la eternidad. Somos demasiado parcos midiéndola en años luz, cuando rebasa y por mucho, o por todo, centurias o milenios de la misma.


     No, no somos únicos. No somos un granito de arena. No somos una gota del mar. No somos una estrella del firmamento. No somos un rayo de sol. No somos un reflejo de luna. Sólo somos… nada.


     Cuando siento que el mundo se acaba cierro mis ojos para expandir el universo que existe en mi interior.



     Y la sonrisa de Dios me dice: - ¡Ánimo!




Xalapa, Ver. 21/02/17


domingo, 19 de febrero de 2017

HISTORIAS DE LA CALLE Pedro Cruz

HISTORIAS DE LA CALLE
Por Pedro Cruz



Camino por la avenida Independencia. A lo lejos diviso, casi de perfil, la fachada de la catedral de la Nuestra de Señora de la Asunción. Una ráfaga de viento del norte, proveniente del mar, entra por una calle paralela al Malecón y me golpea al rostro, inunda mis pulmones y oxigena mi ánimo. Alzo la vista: veo las nubes inmensas golpeadas por el color oro de los rayos del sol. El tráfico es intenso.


Una mujer de enormes caderas, con un vestido entallado, hace volar mi imaginación. Me siento relajado. No tengo hambre, no tengo sueño, no tengo calor; me doy el lujo de sentirme bien, de sentirme vivo. Entonces algo llama mi atención. En el quicio del aparador de una zapatería una figura cruel, protohumana, emite una especie de chillido; no debe medir más de 40 centímetros.



Todas sus partes son desproporcionadas. El tronco grande, la cabeza enorme, las manos cortas, las piernas torcidas, la lengua bípeda, los ojos saltones. Es un ser no desarrollado, grotesco. Me acerco. Me pongo en cuclillas a su altura. Puede hablar. Con una voz infantil me dice: “dame algo de comer”. Me conmueve que el destino haya sido tan inhumano y desalmado con este ser. Cosa rara en mí, le doy un billete de 50 pesos. Lo toma, lo enrolla y se lo come.



Veracruz, Ver. 27.01.2017