La muerte llegó envuelta en delirio, astenia,
anorexia y vómitos,
así también de temblor e incoherencia.
Todo mundo cree que ella llega de repente,
y no es cierto.
Llega poco a poco y se va metiendo en ti,
Tú la vas sintiendo tuya, como una parte de ti,
Así que te acostumbras a ella.
Ella te sonríe, vacila contigo, te hace cosquillas,
y tú sonríes, puedes estar hasta contento.
Pero ella ya está ahí participando de tu vida, y tú no
lo sabes.
Ella llega como las novias, algo nuevo, diferente,
y se acomoda contigo.
A algunos los hace soñar,
se porta como un perrito faldero, tranquilo, tímido,
condescendiente, amoroso,
de repente te muerde, te desgarra, te desangra,
te aniquila.
A veces se tranquiliza y te deja vivir un poco,
mientras ella se complace y se solapa en tu dolor,
hasta que un día, amanece de malas y llegan los
dolores,
las fiebres, las náuseas, y vómitos, la falta de
hambre,
la falta de aire, la hinchazón y el sufrimiento
constante,
y tú sucumbes.
Pero también la muerte te libera,
te deja limpio,
te regresa a la tierra, al polvo, al camino.
La muerte no te desaparece,
sólo te cambia, te transforma,
y aunque no lo quieras,
De su libro: Relatos y Versos. Al paso del
tiempo…
Guadalajara, Jalisco, México. 07-03-2014
No hay comentarios:
Publicar un comentario