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martes, 23 de julio de 2013

EN UN MÍNIMO INFINITO. MARIANHE JALIL

EN UN MÍNIMO INFINITO
 Antonio Fco. Rodríguez Alvarado



El tiempo no es lineal, es un largo, eterno y cíclico recorrido orbital; sin percatarnos rotamos completamente día a día con la Tierra cada 24 horas y al mismo instante recorremos una orbita completa sobre el Sol año tras año. Muchas veces no es necesario abrir los ojos cuando tenemos abierto el entendimiento para comprender este mecanismo vital de parte de nuestro Universo. Y por otro lado, somos seres mortales con un mínimo tiempo de vida, algo así como una gota de agua en el mar océano. Muy contados seres tienen debido a sus obras, a su esfuerzo y a su talento el privilegio de la inmortalidad, digamos que estamos hablando de mínimos infinitos. Es un placer y un honor compartirles parte de la belleza y el talento como un espejo de mi gran amiga Marianhe Jalil.




      Marianhe Jalil. Nació en 1966 en Veracruz, México. 
     Ha escrito los poemarios: "Una pizca de poemas para unas recetas de amor", "En un mínimo infinito" y "Con sabor a mar". Además de participar en las antologías: "Palabras al viento", "Antología de nuevos poetas hispanoamericanos" en España. "Amantes de Mar y Tierra" en Perú. "Vibración de Voces de una Década", "Versarias ondinas y bucaneras" y "Poemas para suspirar un siglo" en México. Participó con un cuento infantil en la compilación "Cuentos para leer". Ha sido publicada en diversas revistas y blogs con poesía de Latinoamérica. En 2009 y 2012 es publicada su poesía en español traducida al rumano en la revista Nido de Rumania. En la revista Letras Alvaeno en España y Cronopio en México con su cuento "Con aroma de azafrán". Es corresponsal por México de la revista literaria Nuestra América de Colombia. Ha participado en varios Encuentros internacionales en México y extranjero. Desde 2009 labora en el IVEC como promotora de actividades literarias. Fundadora y directora editorial de la revista Baluarte del 2007-2009 de la Sociedad Cultural Baluarte A.C. de la cual fue la primer miembro femenino.
     Nexo en Veracruz con el Festival Internacional Palabra en el Mundo, donde se difunde a través de la poesía la paz cada año. Ha coordinado esta actividad junto con poetas veracruzanos desde 2010.
     Poeta participante en Biombo poético, poesía itinerante desde 2009.
    Desde 2009 labora en IVEC donde inicia creando la revista Lectorum del IVEC de 2009 a 2010.
  Coordinadora del Concurso Literario Universitario "Los Inspirados" IVEC en 2009 en tres fases: Cuento, Poesía y Ensayo.
  Coordinadora General del Encuentro Latinoamericano de Poesía 2010 IVEC Conaculta en Veracruz logrando 46 asistentes provenientes de 12 países.
   Coordinadora de la Colección Literaria Bicentenario Centenario IVEC Conaculta 2010 que logró publicar más de 62 títulos en 2010.
     En Marzo 2012 junto con el poeta visual Edu Barbero de España expuso en Teatro de la Reforma de Veracruz los carteles "En un mínimo infinito", con su poesía traducida al náhuatl, maya y zapoteco.
     Miembro del movimiento Poetas del Mundo.
  En Julio 2013 incursiona en Poesía visual exponiendo en la Galería del Instituto de Cultura de Boca del Río, Ver.
     Miembro de Apoyarte-UMERSAP A.C.
     Poeta en pro de la Paz. 


EN UN MÍNIMO INFINITO

Poesía traducida a lenguas orígenes
Authored by Marianhe Jalil
Edition: Segunda

Poesía breve, de estilo libre, en donde sin retruécanos se sienten y viven los instantes que pueden ser infinitos que la autora expresa en sus letras. Poesía traducida a las lenguas maya, náhuatl y zapoteco. Jorge Cocom Pech-Maya, Sixto Cabrera González-Náhuatl, Gabriel Sánchez/ Martín Fuentes-Zapoteco. Un viaje de experiencias que vale la pena recorrer.




MINÍMO INFINITO

Es otoño, caen las hojas.
En un breve instante que se hizo infinito, has completado mi existencia.
Se concreta y se hace objeto la palabra amor.
Me recorres el alma con tus dedos.
Fragmentas mi calma, se vuelve ola.
Salado vaivén de gotas que humedecen las sábanas.
La espera se derrite en las paredes. Y se diluye.
No te vayas y no me voy.
El infinito se convierte en un instante.
Y ese instante trasciende y me transforma.
No me voy.


Es otoño. Caen las hojas.



martes, 2 de julio de 2013

HAZME SENTIR CON TUS BESOS LA FUERZA DE MIL POEMAS DE AMOR

"Hazme sentir en tus besos la fuerza de mil poemas de amor"
Anónimo

Sólo una palabra
que me lleve a tu amor,
un sentimiento inacabable,
y cien gritos de felicidad.

Sólo una vida para vivir,
junto a tu alma
que me embriaga
y me llena de ti.

Sólo mil momentos,
para soñarte,
para no despertarme
y no dejar de amarte.


Quise quererte,
en ti misma, quererte,
acariciando cada uno de tus sueños
... cada uno de tus sigilos callados.

Me atreví a susurrar sueños,
a susurrarte deseos alcanzables,
más atrevido: quise besarte
y borrar de ti toda tristeza.

Fue ese instante inacabado,
en el que vi tu mirada y su ternura,
el tintineo de esa emoción infantil,
el alma abierta a sentimientos.



jueves, 27 de junio de 2013

EL DECALOGO DE BERTRAND RUSSELL


EL DECALOGO DE BERTRAND RUSSELL
TOMADO DEL BLOG  RECUERDOS DE PANDORA

Bertrand Russell fue un gran matemático y uno de los filósofos más influyentes del siglo XX. Luchó a lo largo de toda su vida en contra de las supersticiones milenarias, pero no enfrentándose directamente a ellas, sino divulgando la razón a través de sus libros, sus ponencias y en cualquier oportunidad que se encontrara por el camino.
     El 16 de diciembre de 1951, aprovechó una colaboración para la New York Times Magazine para divulgar una vez más la razón, mediante un artículo titulado The best answer to fanaticism: Liberalism. Al final de este artículo, Russell exponía un decálogo que, según él, todo profesor debería desear enseñar a sus alumnos.
     Posiblemente el decálogo -al que Russell se refirió como mandamientos- no sea una enseñanza completa en sí, pero enseña los pasos necesarios que toda persona ha de intentar dar para encontrarse con la razón y alejarse de todo tipo de supersticiones y creencias sin fundamento alguno.

1. No estés absolutamente seguro de nada.

2. No creas conveniente actuar ocultando pruebas, pues las pruebas terminan por salir a la luz.

3. Nunca intentes oponerte al raciocino, pues seguramente lo conseguirás.

4. Cuando encuentres oposición, aunque provenga de tu esposo o de tus hijos, trata de superarla por medio de la razón y no de la autoridad, pues una victoria que dependa de la autoridad es irreal e ilusoria.

5. No respetes la autoridad de los demás, pues siempre se encuentran autoridades enfrentadas.

6. No utilices la fuerza para suprimir las ideas que crees perniciosas, pues si lo haces, ellas te suprimirán a ti.

7. No temas ser extravagante en tus ideas, pues todas la ideas ahora aceptadas fueron en su día extravagantes.

8. Disfruta más con la discrepancia inteligente que con la conformidad pasiva, pues si valoras la inteligencia como debieras, aquélla significa un acuerdo más profundo que ésta.

9. Muéstrate escrupuloso en la verdad, aunque la verdad sea incómoda, pues más incómoda es cuando tratas de ocultarla.

10. No sientas envidia de la felicidad de los que viven en el paraíso de los necios, pues sólo un necio pensará que eso es la felicidad.

Estos diez mandamientos, difícilmente resumibles, nos enseñan a ser escépticos, pero sin cerrarnos a posibles evidencias que desconozcamos; A respetar al resto y permitir que todos expongan su opinión, sin que nadie la intente imponer a la fuerza mediante el miedo o la opresión; A seguir adelante con nuestras opiniones, por muy excéntricas que sean; A ser franco y no ocultar la realidad, aunque esta vaya en contra de nuestro propio beneficio.

Ni la fuerza, ni la autoridad, ni la mentira tienen valor alguno en un mundo donde únicamente ha de triunfar la razón, por encima de todo.


viernes, 14 de junio de 2013

LA PLANCHADA Antonio Fco. Rguez. A.


LA PLANCHADA
LA MEJOR ENFERMERA…TODO ESPÍRITU.
ANTONIO FCO. RODRÍGUEZ A.



Existen algunas leyendas que al  leerlas, analizarlas y  reescribirlas  ponemos algo de nuestra interpretación. Cada versión es respetable, es la mirada, que uno les da.

     La leyenda de La Planchada ya la escuchaba cuando hacía mis “pininos” en los hospitales siendo estudiante de medicina. Se comenta que ayuda al personal médico (médicos-enfermeras) en la atención a los pacientes hospitalizados. A los pacientes los ayuda a curar y sobre todo a sanar, misión más elevada. Se dice, además, que fue víctima de una gran decepción amorosa. En su misión diaria ella guarda la incógnita de su rostro, como esperando no recibir agradecimientos por tan loable labor. Y nunca pensé que algún día la iba a conocer, como fue...

     Recordé lo ocurrido hace 6 años en el IMSS de Cabada, Ver.

     Estaba cubriendo mi guardia nocturna sabatina del servicio de urgencias, esa noche cayó una pertinaz lluvia, no llegaban pacientes por lo que me fui a acostar a una de las camas de hospitalización, me estaba dejando arrullar por el sonido de la lluvia cuando sentí que alguien se sentó a mi lado en la cama, giré la cabeza, abrí los ojos y vi a una enfermera impecablemente uniformada, no le pude ver la cara, más sin embargo, sentí una gran paz interior, cerré los ojos y me quedé dormido.  

     Ahora, cada vez que me acuerdo de ese momento, me vuelve a embargar esa hermosa sensación increíblemente real.

     Mi punto de vista del motiv líder, para mí, es el siguiente:

     Pienso que la leyenda de La Planchada debe de tener un origen más humanitario y noble que una decepción amorosa de una enfermera por algún médico residente. Yo visualizo a esta dama como una gran enfermera llena de vocación, entrega y servicio para sus pacientes, y que por alguna adversidad vio frustrada su vida cuando ella menos deseaba que así fuera. Y esta innata necesidad altruista de servir a sus enfermos propició que ella volviera del más allá para continuar su misión: cuidar y sanar con amor a sus pacientes.
  
     Este para mí es el motivo principal por el cual esta gran alma regresó.

     Ella es la metempsicosis de Yaso (la curación), de Higia (la higiene, la salud), de Panacea (la curación de todo), de Egle (el brillo, el esplendor) y de Aceso. Todas ellas hijas de Asclepio o Esculapio el dios de la medicina e hijo de Apolo.


     A nombre de Peón (el sanador) médico de los Dioses... Bienvenida seas "Planchada".





martes, 11 de junio de 2013

EL RELOJ CENTENARIO Salvador Herrera G.

EL RELOJ CENTENARIO

                                          SALVADOR HERRERA GARCÍA

Hace 113 años que el reloj público marca el devenir de la vida catemaqueña.


     Torrecilla de tres cuerpos, construida con bloques de laja, de caprichosa arquitectura y rematada por una ochavada cúpula. Hace más de un siglo, desde sus 33 metros de altura, y hora tras hora, las campanadas del reloj han acompasado las alegrías y las tristezas de muchas generaciones.

La torre del reloj es obligado punto de referencia urbana. Erigida en 1900, en pleno porfiriato, es símbolo de una época, así como del espíritu progresista y tenaz de sus constructores.

     Fue el alcalde don Francisco Mortera Cinta, de muy grata memoria, quien tuvo la idea de edificar la torre para alojar el reloj público. Realizó la obra el maestro constructor don Ventura Cárdenas. Y tocó al mecánico don Arnulfo Andrade, coatepecano casado con una catemaqueña, instalar la maquinaria de manufactura alemana; la que desembarcada en Veracruz, fue traída hasta Catemaco a lomo de bestias, por lodosos caminos de herradura.

     En la construcción de la torre se emplearon grandes bloques de laja, provenientes de los bancos de laja volcánica que abundaban cerca del pueblo; eran unidos con argamasa de cal, obtenida al triturar y quemar millares de huesos y conchas del lago.


Gran expectación causaría entre los catemaqueños de hace una centuria ser testigos de la edificación de esa torre “tan alta”. Más alta que la chaparra torre del pequeño templo... Y visible desde diversos puntos del poblado.


     La inauguración se efectuó el día 15 de septiembre del año 1900. Se cuenta que por la mañana se leyó el bando solemne que daba cuenta del reloj público, el primero que conocería la población. Ahí estaban reunidos las autoridades civiles y militares, el señor obispo de la diócesis de Tehuantepec, los notables del pueblo y muchos invitados, que desde “ lugares lejanos” como Veracruz, Tlacotalpan, Alvarado, Santiago, San Andrés y Acayucan, acudieron a invitación de su amigo, el alcalde Mortera.

     Con las primeras campanadas comenzó el jolgorio. Bailes, jarana, fandango y verbenas celebraron el acontecimiento.

     Al transcurrir del tiempo, la torre del reloj ha sido mudo testigo del acontecer. Se ha convertido en un icono, símbolo representativo del pueblo de Catemaco, con el lago, el cerro Puntiagudo y la misma imagen de la Virgen del Carmen.



      Ha cumplido más de 100 años. Y ahí está, enhiesta. Testimonio de una época, y del afán progresista de ciudadanos que amaron entrañablemente a su pueblo y legaron una obra que trascendió las generaciones... Y cuyas sonoras campanas han medido y marcado, por más de un siglo, el tiempo catemaqueño.



martes, 4 de junio de 2013

VIAJE A NUESTRAS RAÍCES Antonio Fco. Rguez. A.

VIAJE A NUESTRAS RAÍCES
ANTONIO FCO. RGUEZ. A.



     Hace un par de años viajé a la sierra tarahumara, en donde conocí a los raramurí (pies ligeros), compartí con ellos el tesguino, de ahí pasé a conocer a los huicholes quienes me invitaron peyotl en una ceremonia religiosa.

     Empecé a caminar y mis pasos me condujeron a través de la montaña hacia un corpulento y frondoso árbol, de cerca observé que estaba hueco por dentro, entré ¡y que emoción! Tenía un manantial cuyas aguas formaban una cascada que se rompía al nacimiento de un gran río.

     Me adentré, aún más, en el huey ameyalli (gran manantial) y una cihuamazacóatl (mujer boa), que era el espíritu guardián del lugar, se ofreció a llevarme montado sobre ella, recorrimos días y noches eternas, sólo paramos para descansar y comer raíces, yerbas y frutos que ella me señalaba. Me sentía un moderno Quetzalcóatl rumbo a su divinización para convertirse en Tlahuizcapantecutli, Señor de la Aurora, o  lucero celestial de Venus. En las mañanas era común ver árboles con frutos de oro, los cuales fueron sembrados por Tonatiuh, el Sol,  y por las noches los árboles con frutos de plata sembrados por Metztli, la Luna.  Partes del piso brillaban como estrellas, era citlalcuitlatl (excremento de estrellas), la obsidiana. Sobre la rivera se miraba el teocuitlatl argéntico y áureo. A lo lejos las milpas de centli (maíz) tenían un fulgor   verde chalchihuitl  (jade). El canto de las aves, el rugido del ocelotl (jaguar) y las dulces y encantadoras voces de las chanecas que jugaban en el río y en las copas de los árboles lacustres eran parte misma de este exótico y mágico lugar. En el cielo había un esplendor de densas nubes atravesadas por policromos rayos solares que daban un gran colorido a la tierra y entrando la noche todo se llenaba de una paz que pintaba el mundo de gamas claro-oscuras. Esto era vivir y soñar en un mismo instante. De pronto, el río se metió dentro de una enorme montaña y salió dividido a través de 7 cuevas, supe por mi compañera que ahí era Chicomoztoc. Se miraban partir de cada una de las cuevas a indígenas sobre sus acalli (canoas) , sobre troncos, o simplemente caminando sobre la orilla, en busca de la tierra prometida. A lo lejos un ahuizotl, gran nutria sobrenatural, se estaba comiendo a un joven indígena, mi guía me dio a entender que no podíamos intervenir. De un momento a otro ¡qué bellezas! Pirámides colosales hechas por quinames o gigantes estaban a la vista: Teotihuacan, Tula, Tenochtitlan. El río desembocó sobre unos grandes lagos, el Anahuac me dijo mi compañera. Así llegamos a un bellísimo jardín en Texcoco, el cual era  creado, cuidado y conservado por el Rey Sabio y Poeta Nezahualcóyotl. Y ahí estaba él sentado con Azcalxochitzin sobre unos equipates admirando las pequeñas cascadas del hermoso azuzul, hablándole y declamándole poemas sobre su amor a ella y al único Dios, en el cual siempre creyó… Ipalnemohuani, dador de la vida, a través de cuyo poder se manifiesta la naturaleza y del que los dioses menores derivan de su fuerza y su existencia. El rey me invitó a su palacio en donde comimos ricos manjares y finalmente me fui a  dormir sobre una estera de plumas de aves preciosas para que el sueño fuera ligero y hermoso.

     Un frío de montaña me despertó y de pronto me vi acostado en un petate o estera de palma, que me habían puesto los huicholes. Así de esta forma vi interrumpido mi “viaje”. Y aún así... al levantarme creí ver en el suelo un hondo surco serpiginoso que se perdía a la distancia rumbo a una gran ceiba...


domingo, 26 de mayo de 2013

SAN ANDRÉS TUXTLA, ALGO DE HISTORIA Antonio Fco. Rguez. A.

SAN ANDRÉS TUXTLA
ANTONIO FCO. RODRÍGUEZ ALVARADO


     
     Por el peso ancestral de la costumbre denominamos LOS TUXTLAS a esta región. En 1905, Paso y Troncoso, publica la Relación de Tuztla, de 1580, de Juan de  Medina, Alcalde mayor del pueblo de Tlacotalpa, Relación que estaba dirigida al virrey de la Nueva España, Martín Enríquez de Almanza, y apunta en una nota que el nombre procede de Tuztla o Toztla, el cual procede del psitácido  toztli, papagayo amarillo (Amazona ochrocephala), el cual abunda en esta región, + tla, cerca de, o donde abunda: “Donde abundan los papagayos”, y tal aseveración se ve respaldada en la lámina 46 del Códice Mendocino, donde aparece dicho papagayo como determinativo geográfico del poblado de Tuztla. Otras versiones lo hacen derivar de toch(tli), conejo + tla, cantidad, abundancia, y según            Juan de Medina, en 1580, en su  Relación de Tuztla, lo traduce por “cabeza ancha” por la deformación craneana practicada por las madres o parteras indígenas de la época prehispánica. ||  El nombre de esta ave cuando joven es toznene, muñeca amarilla, y cambia a toztli, amarillo, cuando adulta porque en la edad madura el color amarillo se intensifica (Sahagún, Aguirre Beltrán). Reforzando lo anterior San Andrés Tuztla es conocido en popoluca como Ovatim, lugar de loros (de ova, loro).





     
   
 
Estatuilla de Tuxtla


     SAN ANDRÉS TUXTLA.  Sus pobladores procedían del antiguo pueblo de Ixtlán, (de ixtli, cara, faz, superficie + la desinencia abundancial tlán: “Delante, en presencia, ante los ojos” o “Llanura”) situado a unos 8 kilómetros al oriente del volcán Titepetl o de San Martín, del cual huyeron por una terrible erupción, que cubrió completamente a su poblado con gruesa capa de arena por el año de 1532. Además, en 1664, sufrieron otra erupción del volcán que duró sólo una semana. En 1793 tuvieron que sufrir la tercera y última erupción del volcán, la cual fue bastante violenta y duró desde marzo hasta octubre del citado año. Municipio costero del estado de Veracruz situado al sureste de Alvarado. Tiene 124,548 habitantes según el Xll censo de población y vivienda 2000 del INEGI, de los cuales 648 hablan nahua; 67 zapoteco; 47 popoluca; 25 maya; 16 mixe; 16 mixteco; 11 mazateco; 8 totonaca; 6 chinanteco, etc. La población data de 1532 y en 1600 le antepusieron el nombre de San Andrés, denominándole San Andrés Tzacualco y pertenecía a la provincia de Santiago Tuxtla. Posteriormente, 50 años más tarde, por costumbre, fue perdiendo su nombre original de Tzacoalco para quedar con el de la provincia, Tuxtla, San Andrés Tuxtla. El decreto de 21 de enero de  1826 declaró la población de San Andrés cabecera del Cantón del mismo nombre. En 1830 por el decreto núm. 187 del 12 de diciembre le otorga la categoría de villa y en 1893 le es otorgada la categoría de ciudad. En su jurisdicción se halla la zona arqueológica de Matacapan. || En 1900 se encontró en la Sierra de Los Tuxtlas, en Matacapan, la estatuilla de Tuxtla, pequeña figura de piedra verde, de 17 centímetros de alto, que representa la tosca figura de un hombre con alas de ave plegadas al cuerpo y un rostro humano semicubierto con una máscara con pico de pato. En uno de los lados lleva tallada una columna de grifos leyéndose la fecha 8.6.4.2.17, o sea 162 d. C., según el sistema calendárico de Cuenta Larga, el mismo que posteriormente aplicaron los mayas en su escritura. Fue trasladada para su estudio al Museo Nacional de Washington,  D. C.




     Tomado de mi libro Los Tuxtlas nombres geográficos pipil, náhuatl, taíno y popoluca. Analogía con las Cosmologías de las Culturas Mesoamericanas. Incluye diccionario de localismos y mexicanismos. Ediciones culturales Exclusivas. 2007.