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domingo, 20 de septiembre de 2015

UAY POOP Brujo con alas de petate

UAY POOP
BRUJO CON ALAS DE PETATE


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     UAY POOP. Del maya uay, brujo + poop, petate, estera. “Brujo de la Estera o Petate”. Considero realmente interesante el estudio efectuado por Peniche (1982: 66), por lo que lo transcribo.


     Descríbelo Ermilo Abreu Gómez en Leyendas y Consejas del Antiguo Yucatán (1961: 67) del siguiente modo:


     Uay Poop es un ave negra con alas como escamas que sólo vuela a media noche. Es ave carnicera en cuyo cuerpo se mete el espíritu maligno del Kakasbal. A veces Uay Poop cae sobre sus presas y las levanta con sus garras y remonta el vuelo y se aleja y se pierde en la oscuridad. De las víctimas jamás se vuelve a saber nada.


     En El Alma Misteriosa del Mayab (1957), Rosado Vega colma de detalles su descripción del espantajo y lo define monstruoso, negro y con alas de petate erizadas de pequeñas navajas de pedernal que se hundirá en los cuerpos de sus víctimas antes de emprender el vuelo fúnebre con su presa entre las garras. Mas el poeta deja flotar en el  misterio el destino de la desdichada  víctima y se pregunta: “¿Pero a dónde se la lleva? Nadie lo sabe… nadie lo ha visto… Lo que se sabe es que viéndolo volar se han visto caer residuos humanos hasta la tierra”.


     También Pavía Angulo habla con severidad del Uay Poop. Lo señala como un gigante cubierto totalmente de gruesos petates “que sacudía y aporreaba con rabia ensordeciendo el campo y la pradera”.  Es un ogro y un monstruo.


    Eulogio Palma (Los Mayas, 1901) le atribuye propiedades menos fieras al Uay Poop y fija esta definición:


     Hombre brujo que por las  noches con alas de estera o petate iba a lejanas tierras a buscar manzanas y otras frutas y cosas extrañas que traía en un periquete.





     Antonio Francisco Rodríguez Alvarado. Diccionario de Dioses, Demonios y Enfermedades Indígenas. La Cosmología del México Prehispánico. 2009. Inédito.



sábado, 19 de septiembre de 2015

MUJER MAZAKA Antonio Fco. Rodríguez A.

MUJER MAZAKA
ANTONIO FCO. RODRÍGUEZ ALVARADO

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       MAZAKA. Del náhuatl maxac o maxactli, muslo. Comenta Aramoni (1990: 137), en la sierra poblana el rito en que los nahuales cambian su investidura humana por formas animales, y que la tradición oral de los cuentos  la registra más comúnmente como mujeres mazaka. Refiere que cualquiera que tenga dicha facultad deberá saltar 3 veces sobre el fuego, siempre en sentido inverso a la vez anterior, para adquirir el poder de metamorfosearse; en el caso específico de las mazaka se dice que sólo pasando por encima del fuego adquieren la facultad de desprenderse las piernas, de la rodilla hacia abajo, condición indispensable para transformarse en animales como zorras, guajolotes o tecolotes, y de este modo cometer diversos tipos de fechorías, como robar y comerse las gallinas de sus vecinos, chupar la sangre de los niños para alimentarse de ella, etc. Estos seres maléficos eran conocidos en la época prehispánica con el nombre náhuatl de mometzcopina, “el que se quita su pierna”. Según López Austin (2004: 432), si alguien encuentra las piernas humanas que fueron separadas del cuerpo y las destruye, produce la muerte de la hechicera, que es incapaz de recuperar su verdadera forma.

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     MOMETZCOPINA. Usualmente los hechiceros se transforman en animal revolcándose en tierra o ceniza y recobran su forma humana repitiendo esto mismo. Los nahuas, otomíes y mazahuas temen a personas que tienen la facultad de volverse guajolotes o zopilotes, quitándose en secreto las piernas, las que sustituyen por patas de guajolote, se ponen alas de petate y que salen volando de noche a chupar la sangre de los niños. Pueden ser vistas como relámpagos o bolas de fuego, porque traen una luz encendida dentro del abdomen.

     MOMETZPIPINQUE. Plural de mometzpinque, que se da golpes en las piernas. Un modo de magos o hechiceros.  

   

     Tomado de mi libro Los Tuxtlas nombres geográficos pipil, náhuatl, taíno y popoluca. Analogía con las Cosmologías de las culturas mesoamericanas. Incluye diccionario de localismos y mexicanismos. Ediciones Culturales Exclusivas. 2007. Boca del Río, Veracruz, México.



MASAKAMEJ Antonio Fco. Rguez. A.

MASAKAMEJ
ANTONIO FCO. RODRÍGUEZ ALVARADO


     Sierra Norte de Puebla. Imagen de Internet
     Del náhuatl maxac, muslo + sufijo me o mej, plural: “Muslos”.  Son los duendes o seres demoníacos de la sierra norte de Puebla. Llamados también miktankayomej o habitantes del Miktan (Mictlán). Probablemente deriven de algunas de tantas criaturas sobrenaturales que poblaban el universo cultural prehispánico. Sahagún, por ejemplo, refiere ciertas apariciones de Tezcatlipoca que, bajo diversas máscaras y durante la noche, asustaba a los caminantes. De acuerdo al sincretismo religioso actual se cree que alguna vez fueron “cristianos” pero cuyo móvil y sentimiento fundamental en la vida fue la envidia; digamos que en el nivel nocional son concentraciones de envidia. Y es por eso también que no duermen nunca, nunca descansan. Pero es sólo durante las noches en que Jesucristo les permite salir para que se dediquen a burlarse de los que andan por las solitarias veredas serranas, asustándolos o provocándoles accidentes. Cristo quiso también advertir a sus “criaturas” de los peligros que corrían quedando a merced de estos seres y por eso los anuncia, con el canto del gallo, los tiempos de peligro una vez entrada la noche (7.00 p.m.) y de seguridad con el amanecer (7:00 a.m.).
  

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     Los masakamej tienen el poder de la metamorfosis, por lo que aparecen como changos pequeños que andan en grupo y son muy bailarines; otras veces se convierten en hombrecitos gordos “…y cuando salen se alumbran con puras velas, de noche ya vienen con sus luces y hacen perder el camino por donde va uno. Les gusta hacer maldad nomás de puro cabrones. Son envidiosos esos cabrones, sí” (Prócoro Hernández, 17.IV.85). “Todas las noches, allá lejos, en aquella lomita, los puedes ver. Llevan muchas luces prendidas y se mueven de un lado para otro; pero si vas para allá a donde están, se desaparecen y ya no ves nada” (Magdalena Landero, 7.X.83). Y otras veces más se dejan ver como un hombre inmenso, de color negro, prominentes cachetes, abundante vello en la cara y, en la cabeza, un gran sombrero.


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     Uno de los modos más eficaces para combatirlos, cuando se les encuentra, es con el humo del tabaco. Y es por eso que la mayoría de los viajeros nocturnos llevan consigo cigarros de hoja para encenderlos en el momento preciso y formar una nube de humo que los acompañe en las solitarias veredas. Al tabaco, por sus propiedades estimulantes y terapéuticas, se le ha atribuido desde tiempos remotos, poderes sagrados; en la simbología mágico-religiosa mexica se le representaba alegóricamente como gran sacerdote, como pontífice, o el que tiene el don de manejar los poderes divinos en la tierra. Aramoni (1990: 158-159).  

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     Existe además, según Signorini y Lupo (1989: 86-88), otro tipo de mazakame los cuales viven en las cuevas en forma de murciélagos, de donde salen para atacar dentro de sus viviendas a quienes duermen, chupándoles la sangre, y según la cantidad de ésta chupada,  les provocan  la muerte o la enfermedad, deduciendo esta última por la presencia de moretones en el cuello y los miembros  y por la deficiencia de estímulos vitales, es decir, astenia, inapetencia, somnolencia, etc. El objetivo predilecto de estos mazakame son, desde luego, los niños, por ser más vulnerables y poseer una sangre más dulce.  Se dice que al igual que los brujos-vampiros zapotecas juegan a tirarse unos a otros a los niños como si fueran pelotas. Para escapar a su amenaza es suficiente poner el pensamiento en Dios e invocar su nombre.



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     Tomado de mi libro Los Tuxtlas nombres geográficos pipil, náhuatl, taíno y popoluca. Analogía con las Cosmologías de las culturas mesoamericanas. Incluye diccionario de localismos y mexicanismos. Ediciones Culturales Exclusivas. 2007. Boca del Río, Veracruz, México.



viernes, 18 de septiembre de 2015

OCELOTE, JAGUAR, BALAM Antonio Fco. Rguez. A.

OCELOTE
ANTONIO FCO. RODRÍGUEZ ALVARADO
     

     De ocelotl.  Cierto felino (Felis pardalis) parecido al jaguar (Felis onca). El jaguar (del guaraní yaguar) recibió el mismo nombre de ocelotl y en maya se llamó balam. Es el animal más representativo entre los pueblos de Mesoamérica. La descripción que hacen de él se asemeja al retrato de un soberano moderno: el océlotl es “... noble, principesco, se dice. Es el señor, el dueño de los animales. Es prudente, sabio y orgulloso...” De hecho, el rey consumía un caldo de carne de jaguar con el fin de volverse valiente y obtener honores. Existen representaciones de él lo mismo entre los olmecas que entre nahuas o mayas. Acompañó a los hechiceros y a los guerreros. Fue uno de los representantes de las eras cosmogónicas nahuas. Ideológicamente estuvo ligado a las fuentes del agua y a la fertilidad de la tierra, pero también se creyó que una parte de su ser estaba relacionada con la oscuridad y la bestialidad. Su piel moteada representó para los mayas el cielo estrellado, aunque también pertenecía al inframundo. Décimocuarto de los 20 signos del calendario. Entre los mayas el signo equivalente recibía el nombre de Hix, “luna” y entre los zapotecas el de Gueche, “jaguar”.



     Dios jaguar. Por su presencia, belleza, fuerza, sabiduría y nobleza es todo un príncipe, un soberano, es el señor, el dueño del monte y de los animales, de las fuentes, cuevas y cavernas llenas de agua, del mundo nocturno y subterráneo. Su rugido recordaba al ruido que producían los terremotos. Ideológicamente estuvo ligado a las fuentes del agua y a la fertilidad de la tierra, pero también se creyó que una parte de su ser estaba relacionada con la oscuridad y la bestialidad, su piel representaba el cielo estrellado, y a través de sus fauces abiertas, semejantes a cuevas, representaba la entrada del inframundo y del cielo. Emblema del poder real, acompañó a los hechiceros y a los guerreros.



     Covarrubias, en relación a la representación de la figura de un ser jaguar que tiene varias modalidades opina de éste como “símbolo de fuerzas naturales…como un dios y como un ancestro”, una divinidad conectada con la lluvia y con la fertilidad, y en ella encuentra la génesis de todas las deidades mesoamericanas que tienen aparentemente rasgos felinos.



     Bernal (1968: 136) y (1978: 210-211), opina que los  monolitos o figuras sólo representan “todo el culto al jaguar” el tótem y el jefe supremo; hasta los propios altares son jaguares, empero, la iconografía olmeca tiende a demostrar la presencia de una serie de dioses que serían los antepasados de los ya conocidos en Mesoamérica. En cambio, está presente con toda su fuerza la idea de animales-hombres o de hombres-animales fantásticos, que asocian rasgos humanos con los de uno o más representantes de la fauna o varios animales combinados que forman un solo monstruo. Estas versiones giran alrededor del complicadísimo concepto del nahual.



     Espejo (1994:245) comenta que quien posea los colmillos de este felino y los use como collar, tendrá el poder físico asegurado, puesto que nunca será derrotado por nadie.



   
     El nombre de ocelote quedó finalmente para designar al Felis pardalis.















     Tomado de mi libro Los Tuxtlas nombres geográficos pipil, náhuatl, taíno y popoluca. Analogía con las Cosmologías de las culturas mesoamericanas. Incluye diccionario de localismos y mexicanismos. Ediciones Culturales Exclusivas. 2007. Boca del Río, Veracruz, México.



MALPAÍS, PEDREGAL O MALATIERRA Antonio Fco. Rguez. A.

MALPAÍS, PEDREGAL O MALATIERRA
ANTONIO FCO. RODRÍGUEZ ALVARADO


     Se conoce con el nombre geológico de Karst. Terreno quebrado y pedregoso, cuyo piso es una lava o roca volcánica conjugada con suelos jóvenes poco profundos, lo cual parece tener un papel importante en la caída frecuente de árboles que se observa en el área. Las palmas forman un componente fisonómico importante. El nombre de Malpaís se originó en las islas Canarias, cuando los conquistadores españoles encontraron este tipo de suelo o accidente orográfico desconocido por ellos bautizándolo con este  adjetivo toponímico. En Los Tuxtlas, Veracruz es observada entre los 350 y los 550 metros de altitud.



     Comenta Espejo (1994: 169) es una zona totalmente desértica de suelo de origen volcánico, ubicada entre Las Vigas, El Espinal y Naolinco, Veracruz. Toda esta región es considerada como maligna, pues existe la creencia de que cuando uno transita por las noches sus veredas, éstas se transforman en profundos abismos de los cuales emergen animales gigantescos y monstruosos que atacan a las personas intentando devorarlas. Para algunos en este punto (o lugares semejantes en el Estado) Tezcatlipoca perdió su pie.


     Ochoa (1978: 216), refiere que para los kiliwa, de Ensenada, Baja California Norte, las tierras malas, son aquellas por las que no les convienen pasar y mucho menos vivir. Por lo que han demarcado su territorio, tratando de evitar que sus animales o sus hijos transiten por las zonas identificadas como nocivas. Si una persona camina por una zona mala, lo menos que le puede suceder es que se le aparezca un diablo o un espíritu malo, el que desde luego tratará de hacerle daño físico. Pero lo más peligroso de este reto, es que el kiliwa quedará desprotegido totalmente a disposición de los diablos o de los muertos.



     Según la enciclopedia Encarta: paisaje de relieve accidentado, con grietas y crestas agudas originado por la erosión química en terrenos calcáreos.




     Tomado de mi libro Los Tuxtlas nombres geográficos pipil, náhuatl, taíno y popoluca. Analogía con las Cosmologías de las culturas mesoamericanas. Incluye diccionario de localismos y mexicanismos. Ediciones Culturales Exclusivas. 2007. Boca del Río, Veracruz, México.





CUATLAPANGA O CUAUHTAHUEHUENTZIN Antonio Fco. Rguez. A.

CUATLAPANGA O CUAUHTAHUEHUENTZIN
ANTONIO FCO. RODRÍGUEZ ALVARADO


Volcanes  Cuatlapanco y La Malinche al fondo. Imagen de Internet

     CUATLAPANGA. Nombre hispanizado en Tlaxcala de Cuauhtlapanque a su vez derivado del náhuatl cuau (itl), árbol, viga, palo + tlapanqui, partido, roto: “El que parte leña (el árbol)”. Aunque también puede derivar de cuauh(tla), bosque + tlapanca, hijo de noble extracto: “Hijo noble del bosque”. ||   Nutini e Isaac (1982: 46-47), refieren que, en San Bernardino Contla, Tlax., Cuatlapanga es considerado un ser sobrenatural antropomorfo. Algunas personas lo han visto vestido de charro. Habita en el interior de un gran cerro, en las laderas occidentales de las montañas. Aunque no es de temperamento maligno, es fácil enojarlo. Tiene el poder de regular el clima y de mandar a voluntad la lluvia, el granizo y los vendavales que arruinan las cosechas. Sin embargo, si se le propicia debidamente, está contento y puede otorgar favores. Cada año, en el día de San Lorenzo, patrono de la lluvia (10 de agosto), la gente rinde homenaje a Cuatlapanga, subiendo el cerro hasta una gran cueva en donde deposita flores, velas, incienso y, a veces comida. Se cree que el tiempero o tezitlazca (experto en cosas del clima) recibe su poder sobrenatural del Cuatlapanga y que, por lo menos una vez al año, tiene el privilegio de hablarle.


Volcán Cuatlapanco. Imagen de Internet

     CUAUHTAHUEHUENTZIN. Del pipil cuauhta, bosque, selva + huehue, viejo + tzin, reverencial: “Viejito de la selva”. En náhuatl es Cuauhtlahuehuetzin. Refiere Lupo (1995: 189-195), que Cuauhtahuehuentzin (Viejito de la selva),  el cual en casi todo Mesoamérica es el señor de los bosques y de los animales, entre los nahuas de la Sierra de Puebla, es conocido también como Cuauhtlapanque -hispanizado en Tlaxcala como Cuatlapanga (El que parte leña). Es el espíritu guardián que protege a las plantas y los animales salvajes. Además, los protege de comportamientos antisociales de los hombres, sobre todo de cazadores adúlteros que destinan parte de las presas a sus amantes, infligiéndoles el castigo de un fracaso constante en la caza. A él se atribuyen los ruidos extraños que se oyen en el bosque, entre ellos el de misteriosos golpes de hacha. Sahagún refiere que entre los nahuas del altiplano los golpes de quien corta leña eran de mal presagio y atribuidos a Tezcatlipoca, que de esta forma espantaba y burlaba a los noctámbulos. Cuatro siglos después, un sitio de la sierra norte de Puebla: Cuauhtapanaloyan (lugar donde se corta la leña), debe su nombre a esta alucinación acústica. Asustar a los que penetran en sus  dominios  -haciéndoles perder el ecahuil (alma)- es en efecto uno de los pocos recursos que tiene para defenderlos el Cuauhtahuehuentzin. Es posible evitar esta peligrosidad solicitándole permiso o dirigiéndole alguna oración. “Hay que pedir permiso para tumbar un monte grueso. Y si no le pide uno permiso, espanta. Nomás de repentito deja derramado un árbol así. Y no se cae, es nomás el ruido”. Entre los indígenas, este ser incorpóreo, es definido como: “Es como un animalito también, es el que cuida en el monte. Es como un airecito nada más…Es una cosa así nomás. Pues, al no verse, no se presenta la persona, es ehecat (aire, viento). También es conocido como Chane y Chaneque, o por los nombres español de Salvaje o Juan del Monte, de este último surgió el nahuatlismo de Cuauhtaxhuantzin. Es también conocido con el nombre híbrido,  náhuatl-español, de San Juan Teperrico (San Juan Rico del Cerro), con esta advocación se señala al espíritu guardián del dinero oculto en las grutas o vísceras de las montañas. ||   Otros nombres que se le atribuyen son quauhtla chane o nenqui, salvaje, habitante de los bosques.

     Nenqui. Vocablo   náhuatl,  viajero, habitante, servidor.

     El volcán Cuatlapanco tiene una altura de 2900 msnm., se encuentra en el Estado de Tlaxcala entre los municipios de San José Teacalco y San Antonio Cuaxomulco.

     Teacalco. Del náhuatl te(tl), piedra + acal(li),canoa + co, lugar: "Lugar de la canoa de piedra".

     Cuaxomulco. Del náhuatl cua(huitl), árbol + xomul(li), rincón + co, lugar: "En el rincón de los árboles o del bosque!


Volcán Cuatlapanco. Imagen de Internet


     Tomado de mi libro Los Tuxtlas nombres geográficos pipil, náhuatl, taíno y popoluca. Analogía con las Cosmologías de las culturas mesoamericanas. Incluye diccionario de localismos y mexicanismos. Ediciones Culturales Exclusivas. 2007. Boca del Río, Veracruz, México.




BALAMOOB Oswaldo Baqueiro López

BALAMOOB
OSWALDO BAQUEIRO LÓPEZ


Balam. Tomado de Internet

     BALAMOOB. En maya plural de balam, jaguar, hechicero. Son espíritus que se hacen cargo de los hombres, las milpas y los pueblos y los protegen. Son 4 para cada lugar, y se colocan cuidando los puntos cardinales. De día son invisibles como el viento, pero si alguien tiene la mala suerte de ver alguno, es señal que pronto habrá de enfermarse. Los Balam duermen de día, pero de noche se pueden ver sentados al pie de la cruz que se encuentra a la entrada de cada pueblo, se encuentran activos y alertas, y previenen muchos accidentes que acabarían con el pueblo, tales como lluvias violentas, ciclones y enfermedades pestilentes, así como para evitar males y perjuicios que ocasionan los malos espíritus.


     A veces el indio que camina entre el bosque llega a un lugar en el que hay ramas quebradas, árboles arrancados de raíz y piedras rotas y diseminadas. ¡Son las señales de una lucha entre el Balam y algún mal espíritu!


     Los Balam a veces se encuentran en situaciones difíciles, en sus luchas con duendes malignos, y entonces emiten fuertes silbidos que se escuchan en el monte, por la noche, y que indican que un Balam está pidiendo auxilio; y aunque no tienen alas, vuelan por los aires con la velocidad de un ave. Cuando las cosas van mal, el Balam hace uso de unos proyectiles de obsidiana o de pedernal, que arroja con terrible fuerza y que se llaman Piliz-Dzoncab. Estos proyectiles, que se encuentran por lo común en montículos arqueológicos, son muy apreciados por los hechiceros, que los utilizan para hacer sangrías.


     Se presenta a los Balam como hombres de gran estatura, con largas barbas. Cuidan las milpas, pero castigan a los incrédulos que se olvidan de las ofrendas. Sobre estos imprudentes caen las calamidades más inesperadas.


     Los Balam también se encargan de poner en el buen camino a las personas extraviadas, pero si el encuentro es con un niño, el contacto con el Balam dejará al pequeño atontado, o en el mejor de los casos, tendrá un carácter excéntrico durante toda su vida. A veces también los Balam se llevan a algún niño, para que les sirva en sus asuntos. Así puede desaparecer algún pequeño, sin dejar rastro alguno, porque el Balam se los llevó.


    Los Balam son espíritus serios, con poca paciencia para ciertas frivolidades. Así se desprende de un cuento que se conocía entre los indios de Tihosuco:


     Sucedió que un día, un indio y su esposa fueron a su milpa a recoger mazorcas. El calor producido por la faena hizo que el marido fuese en busca de agua y se alejó de la milpa. Entonces la mujer se quitó la bata, tanto para refrescarse como para no romperla, y se quedó desnuda.


     Muy quitada de la pena estaba cuando escuchó a sus espaldas que alguien gritaba con enojo: ¡Pixe a uito, xnoh cizin¡ (¡Tapa tu culo, gran diablo¡),  al mismo tiempo que recibía dos sonoros golpes en la parte mencionada. Sorprendida y molesta, la dama en cuestión volteó la cabeza y acertó a ver a un hombre alto de largas barbas, muy irritado, que antes de desaparecer todavía propinó dos golpes más a la mujer, en la misma zona anatómica, de la que nunca desaparecieron las marcas del castigo.




BIBLIOGRAFÍA

     Baqueiro López, Oswaldo. Magia, mitos y supersticiones entre los mayas. Primera edición 1983. Maldonado Editores, Mérida, Yucatán, México. 


     Antonio Francisco Rodríguez Alvarado. Diccionario de Dioses, Demonios y Enfermedades Indígenas. La Cosmología del México Prehispánico. 2009. Inédito