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viernes, 3 de mayo de 2013

LA LANZA PERDIDA Cuento anónimo africano


LA LANZA PERDIDA
Cuento anónimo africano



Aconteció un día, en los tiempos que las hadas moraban aún en la tierra y los negros no habían sido expulsados de la costa hacia el interior del país, que un poderoso Rey convocó a todos sus jefes para presenciar un torneo entre cuatro jóvenes, los más fuertes, valerosos, apuestos y gallardos de todos sus súbditos.
Y el galardón de la victoria era la hija menor del Rey – Lala, la de los ojos negros -, se la ganaría para esposa quien de los cuatro apuestos y gallardos jóvenes lanzara más lejos la azagaya.
Numerosos príncipes y jefes, acompañados de sus secuaces, reuniéronse en la ciudad del Rey, junto al mar; celebráronse fiestas en días sucesivos y eligiéronse de entre la multitud los cuatro jóvenes que, a la vez, eran los más fuertes, los más valientes y los más apuestos y gallardos.
Ardua empresa. Tres de los elegidos resultaron ser hijos de famosos jefes, pero el cuarto carecía de nobleza de armas y era un oscuro pastor.
Sin embargo, la princesa Lala, que estaba en la choza de su padre, dio al humilde pastor sus preferencias y la predilección de su corazón.
Para la lucha eligióse una llanura arenosa que se extendía entre las montañas, y los cuatro campeones se alinearon para lanzar la azagaya.
El primero de los competidores tiróla bien, y la azagaya cayó verticalmente en un hormiguero, lejos, muy lejos.
La segunda azagaya quedó clavada, temblorosa, en la corteza de un árbol, muchos pasos más allá del hormiguero.
La lanza del tercero atravesó el pecho de un pájaro de la miel, verde y dorado, que revoloteaba por encima de un alto aloe en flor, más lejos, mucho más lejos aún que el hormiguero y el árbol.
Pero el pastor, que era el cuarto de los contendientes, tiró su azagaya con tal vigor e ímpetu, que voló, como un rayo, hacia el cielo, hiriendo a un halcón que se cernía en busca de presa.
Grandes fueron las aclamaciones de los concurrentes, que le proclamaron vencedor en la prueba.
La Princesa lloró de alegría; pero el poderoso Rey no se avenía a que su hija casara con un humilde pastor.
Y dijo el Rey:
- Que repitan la prueba con lanzas que yo les daré. ¡El arma del pastor debe estar embrujada!
Así, a la mañana siguiente, el soberano mandó buscar nuevas lanzas de oro. Las mejores y más equilibradas fueron entregadas a los príncipes; al pastor, empero, entregósele una lanza tosca e infiel.
De nuevo tiraron y de nuevo la azagaya del pastor sobrepasó a las de sus rivales los príncipes. La lanza de aquél voló esta vez hasta las nubes y en su blancura perdióse.
Pero el Rey era injusto y dijo:
- ¡No ganarás a la hermosa Lala hasta encontrar la lanza; es indispensable que me la entregues y deposites a mis pies! ¡Vete!
La Princesa se abrazó a su padre y lloró sin consuelo; ella amaba a este valiente pastor, pero el Rey desembarazóse de sus brazos y ordenóle se retirara. Desobedecer al Soberano significaba la muerte, y la doncella se marchó.
Y Zandilli, el pastor, partió en busca del arma real.
Vagó, día tras día, por las montañas, pues la lanza había desaparecido en las nubes que coronaban sus crestas.
Y llegó el cuarto día de búsqueda, y mientras contemplaba las profundidades de un charco, un “pájaro-carnicero” cayó a sus plantas, llevando en sus garras una ranita verde. Gritaba ésta pidiendo socorro, y Zandilli logró ahuyentar al pájaro voraz. Y la Ranita expresó su gratitud así:
- Siempre que estés en trance apurado y creas que puedo serte útil, cierra tus ojos, recuerda con tu imaginación este charco, y correré en tu auxilio.
Zandilli dio las gracias a la bondadosa ranita, la que desapareció en la profundidad del agua.
Poco más adelante vio una mariposa grande, negra y amarilla, prendida de una espina de chumbera. La liberó, y la Mariposa dijo:
- Dos manecitas morenas, las de una niña de grandes ojos negros, me clavaron en esa espina. Ella fue muy cruel. Tú, en cambio, eres bondadoso y te estoy agradecido. Siempre que estés en trance apurado y difícil y creas que puedo serte útil, llámame y presto iré en tu ayuda.

Luego, la hermosa Mariposa extendió sus alas y se alejó, volando, para jugar con sus compañeras entre las orquídeas carmesí.
Caía la noche del quinto día de sus correrías y todavía no había encontrado la lanza perdida entre las nubes. Era una calurosa noche de verano y la luna elevóse, cual bola de fuego carmesí, de la niebla del Este.
Zandilli, rendido, estaba ansioso por encontrar albergue para pasar la noche, y, a este fin, penetró en una estrecha garganta por la cual corría un arroyuelo. La oscuridad más espantosa reinaba en aquel barranco. Sus paredes eran muy altas, muy altas, y Zandilli cayó en profundos escollos y tropezó contra resbaladizos peñascos.
Pero Zandilli no se descorazonó; sabía cuán a menudo se hallan pequeñas cuevas en estos barrancos. Y dio, al fin, con la cueva apetecida. La luna, ya libre de la niebla, había ascendido al más alto cielo, y resplandecía iluminando la pared occidental del barranco.
Zandilli penetró audazmente en su refugio; acostumbrado a las soledades de las altitudes, no conocía el miedo. La luz de la luna no penetraba muy adentro en la cueva y él estaba demasiado cansado para explorar la oscuridad, y echóse al suelo a descansar, con su lanza al alcance de la mano.
Despertóse y, al despertar, encontró la cueva sumida en oscuridad completa; una misteriosa y suave música arrullaba sus oídos. Era música más dulce que la de la tórtola llamando a su macho; más suave que el murmullo del viento entre las campanillas en flor. Sus notas llenaron de emoción el corazón de Zandilli y avivaron en él deseos de conocer a la privilegiada autora de tan divinos sones.
Levantóse y avanzó con paso silencioso y con gran cautela, como el leopardo en acecho, hacia el lugar de donde venían tan divinos acordes. Aumentaba el volumen de la música y, a medida que ganaba terreno, se ensanchaba la cueva, haciéndose más amplias sus bóvedas, que iluminaba una pálida luz.
Y Zandilli proseguía, siempre adelante, y a cada paso era más sonoro el acorde y más brillante la luz, hasta que sus ojos atónitos contemplaron lo que jamás mortal alguno había visto antes.
Un lago de grandes proporciones y de aguas de zafiro extendíase ante él.
El techo de la cueva resplandecía como el sol, y gigantescas columnas refulgentes con el brillo de incontables diamantes se levantaban de entre las aguas para perderse en la deslumbrante gloria de la cúpula.
Del centro del lago partían las gradas, talladas en oro, que conducían a un trono de Majestad; cada grada emitía destellos de fuego verde, destellos de una única esmeralda bellamente tallada.
El lago parecía no tener límites, pues sus orillas se perdían en la oscuridad lejana.
De las sombras, de todas direcciones, surgían, flotando, incontables lotos rosados, llevando, cada uno de ellos, una preciosa hada hacia el Trono.
La divina música que Zandilli oyera flotando en los aires, provenía de estas preciosas hadas que cantaban mientras se peinaban sus largos cabellos dorados.
Jamás había visto Zandilli figuras tan bellas como estas hadas.
Los lotos, donde iban las hadas, flotaban por todas partes, al parecer guiados por algún poder invisible.
Cuando los lotos tocaron los peldaños de oro, las hadas saltaron de sus pétalos rosados y sacudiendo sus cabellos de oro como un manto sobre sus hombros, reuniéronse con las multitudes de hadas tan bellas como ellas, que ya rodeaban el Trono.
Zandilli contemplaba esta maravilla con ojos de asombro.
No podía distinguir a la Reina del trono, pues una luz cegadora defendía como un velo la gloria de la Majestad.
Lo
s botes – los lotos – vacíos flotaban perezosamente sobre sus aguas, como el loto azul en el remanso del río.
Y cesó, de súbito, la música…
- ¡Esta gente extraordinaria – díjose Zandilli – ha notado mi presencia!
Hubo cuchicheos entre las multitudes de hadas que hacían Corte de Honor ante el Trono.
Luego, un ancho sendero se abrió entre las incontables hadas, y un Ser, vestido de gloria, descendió del Trono y se acercó a la orilla del agua.
Una voz argentina tembló en los aires y dijo:
- ¡Oh, Mortal! A ti aguardábamos. Tú eres Zandilli, el pastor. Tu búsqueda no nos es desconocida. Buscas una lanza real y aspiras a la mano de una hermosa hija de rey. La luna ha florecido cinco veces desde que venciste a los tres príncipes en tirar la lanza. Cuando la luna vuelva a brillar dos veces más sobre la tierra y el mar, tu novia, a menos que la salves, se habrá casado con otro. Con todo, no temas; tú eres valeroso, Zandilli, y la lanza real está a tu alcance.
Las melodías argentinas cesaron y Zandilli se postró humillado en tierra y así oró:
- ¡Oh, gran Ser, cuya gloria es semejante a la luz del Sol y cuya sabiduría es mayor que la de nuestros Magos, ayuda a tu servidor para encontrar la lanza que Tú dices está a mi alcance!
Una canoa de oro, de extraña forma salió disparada de los peldaños del trono y se detuvo a los pies de Zandilli.
Subió a ella sin miedo y, veloz como la luz, fue llevado hacia las gradas del trono.
El deslumbrante Ser que lo presidía dióle su mano cuando él saltaba de la canoa. Alzó él los ojos y vio la presencia de una mujer más bella que la mañana. Incontables rayos de luz salían de un ceñidor y peto de diamantes y de las flotantes ropas de tejido plateado que la vestían, dejando tan sólo desnudos su garganta y sus brazos, blancos como dos lirios. Sus cabellos de oro caíanle hasta los pies y ceñía su frente una corona de flores de estrellas.
- ¡Bienvenido seas al país de las Hadas de la Luna! – exclamó ella, y tomó la mano de Zandilli para conducirlo al Trono, junto a su beldad.
La multitud que hacía Corte de Honor inclinóse humildemente a su paso.
Entonces Zandilli habló:
- ¡Oh, gran Reina! ¡Más blanca que las nubes de viento, más bella que la aurora, di a tu servidor cómo puede servirte mejor y reconquistar la lanza!
Ella posó sus ojos, azules como el lago, sobre él, y contestó:
- Ojalá pudiera decir: “tuya es ahora”, para llevártela; pero hay entre nosotros una muy antigua ley que prohíbe hasta a la Reina permitir dejar llevar de nuestro tesoro “lo que sea”.
“Y a esta lanza real de oro, que tú lanzaste en buena lid y con arte y fuerza sumas, y que, venturosamente, cayó en la boca de esta gruta, le ha sido dado un lugar entre nuestros tesoros.
“Se profetizó, en tiempos lejanos, que un Mortal vendría a nuestro reino en busca de su lanza, gloria y alegría de su vivir. Y se fijaron, para cuando este Mortal llegara a nosotros, dos trabajos a realizar por él. Si los realizaba, la lanza le sería entregada…
“Tú, Zandilli, el pastor, eres ese Mortal. ¿No buscas, por ventura, una lanza que ha de proporcionarte la más bella de las esposas? Deliberaremos sobre los trabajos que se te impondrán. Entretanto, mis doncellas te mostrarán las bellezas de nuestra mansión.”
Pronunciadas estas palabras, levantóse la Reina y descendió a un bote – un loto ­ que se la llevó rápidamente.
Tres de las más lindas hadas subieron con Zandilli a la canoa de oro. Maravilla tras maravilla aparecía ante su asombrada mirada. ¡Todo era gloria deslumbradora y luz!
Pero había una caverna oscura, cuyas paredes carecían de lustre y eran negras como la noche.
Zandilli estaba impaciente por reconquistar la lanza, especialmente al recordar que la Reina habíale hablado de otro que iba a casar con la princesa Lala antes de que la luna brillara por segunda vez. Y suplicó le llevasen de nuevo ante la Reina, que había reaparecido en el Trono.
Y así fue complacido.
Y la Reina le saludó y puso su mano blanca de lirio sobre su bronceado brazo de pastor guerrero.
- Hemos decidido – dijo – tu primer trabajo. Mis consejeros no lo han querido fácil de realizar. ¿Viste la cámara negra, en la más profunda de las oscuridades? Es la única mancha de nuestra mansión. Si tú puedes hacerla tan hermosa como todas las otras, la mitad de tu trabajo habrá quedado ejecutado. Has de terminarlo antes de que salga la luna; de lo contrario, morirás.
Zandilli fue llevado a la cámara negra y allí le dejaron solo en la canoa de oro, con desesperación en su corazón, pues no poseía ningún medio para embellecer aquellas horribles paredes.
- Pensó en el mar, en las crestas de las olas coronadas por la blanca espuma que jamás volvería a ver; en la tímida doncella que la fatalidad le arrebataba, privándola de ser su esposa. Pensó en las flores, en los pájaros, en las mariposas… Y al pensar en ellos, recordó la mariposa que él salvó, y se echó a reír.
¿Podría servirle de ayuda? Parecía no haber esperanza. Zandilli suspiró y, rendido por el cansancio, se echó a dormir…
La Mariposa oyó el grito de socorro que, con un suspiro, había exhalado su antiguo salvador. Así, al romper el día, llamó a todas sus hermanas y a sus primas, las luciérnagas. Todas entraron volando en la negra caverna. El sonido de tanto aleteo despertó a Zandilli.
Indescriptible fue su sorpresa al encontrar las negras paredes transformados en un palacio de hadas, de gloriosas alas y tiernas gemas verdes, claras, pálidas. Las mariposas y las luciérnagas se habían extendido por todos los ámbitos, invadiéndole de luz y color.
Cuando la Reina y su séquito fueron a comprobar el trabajo, no pudieron disimular su gran sorpresa y alegría ante el prodigio realizado por el Mortal.
Y a coro exclamaron:
- ¡Ha vencido! ¡Ha vencido!
Todo aquel día transcurrió en fiestas, mientras la Reina, ausente, discutía con sus sabios consejeros el segundo trabajo que debía el Mortal ejecutar.
Al declinar el día, la Reina habló así a Zandilli:
- Terminaste tu primer trabajo; lo realizaste con éxito maravilloso y, en parte, tienes ganada tu lanza. Ahí está colocada; sobre los peldaños de mi trono. ¡Mira! Éste es tu segundo trabajo: los vestidos de mis doncellas están tejidos con alas de moscas. Nuestros husos están ociosos, ya, que nuestros almacenes están sin provisiones. Se te encarga el trabajo de llenar cien de nuestros botes de alas de moscas.
Dicho esto la Reina desapareció.
Zandilli se echó en el fondo de su canoa y se abandonó a la desesperación. Este trabajo parecía ser mucho más difícil que el anteriormente confiado: era un imposible.
Jamás vería el sol; jamás cazaría el leopardo; jamás volvería a ver las cascadas de los ríos, ni los límpidos estanques; jamás contemplaría los ojos negros de su Princesa…
Quedó dormido bajo la pesadilla de estos tristes pensamientos.
La Ranita verde oyó cómo su salvador suspiraba por la visión del pardo y fresco charco, y llamó a sus hermanas y a sus amigos lagartos.
Cada uno de ellos llegó cargado de moscas, y pronto, muy pronto, llenaron los cien botes formados con cien lotos.
El croar despertó a Zandilli, quien halló su trabajo ejecutado milagrosamente.
Y cuando la Reina y su séquito se presentaron para comprobarlo, exclamaron:
- ¡Ha vencido! ¡Ha vencido!
Entonces Zandilli ascendió por los peldaños de oro para recibir su bien ganado premio.
Pero la Reina no quería dejarle marchar. Le habría gustado retener para siempre a este maravilloso trabajador, e intentó retenerle.
Pero Zandilli estaba impaciente y se apartó de ella. Arrebató la lanza de oro y, saltando a la canoa, la utilizó como remo hasta la orilla del lago, y saltó a tierra.
Pocas horas después rendía su lanza ante el Rey, que no pudo negarle la mano de la bella princesa Lala, galardón de su victoria.


domingo, 28 de abril de 2013

EL ADIVINO DE UXMAL


ADIVINO DE UXMAL


Fray Estanislao Carrillo, cura de Ticul, escribió tal vez la mejor tradición en torno al Adivino de Uxmal, que reprodujo con toda seriedad Eligio Ancona en su Historia de Yucatán. A cinco leguas de Uxmal, en la primorosa Kabah, vivía una vieja, considerada hechicera, pero carente de hijos para su vejez. Un día topó con el huevo de una guajolota, lo envolvió en una tela, y lo puso a empollar, de donde nació una criatura que al año, hablaba, caminaba, pero dejó de crecer. Era observador y descubrió que su abuela no abandonaba el fogón; quiso averiguar el misterio, más la bruja sólo salía para traer agua. Hizo un agujero al fondo del cántaro, y mientras la hechicera fue por el agua, el enano quitó el tenamaxtle, leña, brasas, ceniza, y cavó con la mano hasta topar con un tunkul de plata, el tambor misterioso, una sonaja, llamada zoot por los mayas. Con sólo haber puesto las manos en los instrumentos, el sonido llegó a las poblaciones de la comarca.


     La vieja escuchó el sonido y corrió a su choza. El enano había puesto, rápidamente, los instrumentos en su lugar, avivando la lumbre. Fue reprendido severamente aún cuando el muchacho aseguraba que tal sonido era el canto del guajolote. Quedó temerosa la hechicera, sabiendo la conseja según la cual, cuando el tunkul de plata sonara, el rey Uxmal sería destronado por el músico. Así, cuando el rey de Uxmal escuchó el sonido, tembló espantado. Los hombres de su corte lo instaron a luchar contra el destino. Despachó emisarios, y en Kabah identificaron al enano como el autor del presagio. Llevado a presencia del rey, no se intimidó con la reprimenda, volviendo a culpar al guajolote. Por extraño designio, el rey no decretó la muerte del enano, lo desafió a una prueba singular: tanto el enano como el rey debían resistir que con una piedra, les partieran en la cabeza cuatro canastos de coyoles. Al llegar el momento de la prueba, el rey ordenó principiar con el enano, que soporto serenamente los golpes. A su turno, el rey murió al tercer golpe, y el enano fue coronado rey de Uxmal, cuyo primer acto fue mandar por la hechicera que le había colocado en la cabeza un pedernal para soportar la prueba; mandó construir una casa para ella, y para él, ese monumento conocido por casa del Adivino. Melgarejo Vivanco (1975: 159-160). 




jueves, 25 de abril de 2013

MALINALXÓCHITL Y COPIL


MALINALXÓCHITL
Antonio Fco. Rodríguez Alvarado 





De malinalli, enredadera, liana, zacate del carbonero + xóchitl, flor: “Flor del zacate del carbonero”. Deidad femenina, hermana de Huitzilopochtli, y madre de Copil. El Códice Ramírez da cuenta de ella como una hechicera que conocía entre tantas otras cosas inquietantes, la manera de dominar a las bestias feroces y a los animales ponzoñosos con los cuales jugaba malas pasadas a los hombres; por su crueldad y tiranía fue odiada por los aztecas y abandonada, durante la peregrinación, mientras ella dormía,  y cuando amaneció y vio la burla que le habían hecho, determinó quedarse por allí, y fundó Malinalco. Se dice que aquí el rey lugareño Chimalcuauhtli embarazaría de Copil a Malinalxoch. Ella después se asentaría con su grupo en Texcaltepec. Orozco y Berra ve en este abandono la separación de las mujeres del ejercicio del culto, antes recibido, y cuya costumbre contaba con partidarios en la tribu.


COPIL




Copil o Copilli. (¿-1285). De copilli, corona real. Corona parecida a una mitra que servía para la coronación de los reyes. Era alta y acabada en punta en medio de la frente; la parte de detrás colgaba sobre el cuello. Rey de Texcaltepec. Hijo de la hechicera Malinalxóchitl hermana de Huitzilopochtli, e hijo de Chimalcuauhtli rey de Malinalco. Refiriendo el Códice Ramírez, Cristóbal del Castillo y la Segunda Relación de Chimalpahin las persecuciones que sufrieron los mexicanos por las otras tribus que habitaban el valle, antes de que fundaran a México- Tenochtitlán, dicen lo siguiente: Estando de esta manera los mexicanos, rodeados de innumerables gentes, donde nadie les mostraba buena voluntad, aguardando un infortunio; en este tiempo la hechicera Malinalxóchitl que dejaron desamparada, que se llamaba hermana de su dios tenía ya un hijo llamado Copil, de edad madura, a quien la madre había contado el agravio que Huitzilopochtli le había hecho (el agravio fue el haberla dejado abandonada durante la peregrinación de los mexicanos) de lo cual recibió gran pena y enojo Copil, y prometió a la madre vengar en cuanto pudiese el mal término que con ella se había usado; y así teniendo noticia Copil que el ejército mexicano estaba en el cerro de Chapultepec, comenzó a discurrir por todas aquellas naciones a que destruyesen y matasen en aquella generación mexicana publicándolos por hombres perniciosos, belicosos, tiranos, y de malas y perversas costumbres, que él los conocía muy bien. Con esta relación toda aquella gente estaba muy temerosa, e indignada contra los mexicanos, por lo cual se determinaron de matarlos y destruirlos a todos. Por esto, enseguida dijeron los texcaltepecas, los malinalcas y los de Toluca: -¡De noche habremos de dar muerte a los mexicas, porque son gente muy esforzada! Una noche teniendo ya establecido Copil su intento subiose a un cerrillo que está junto a la laguna de México, donde están unas fuentes de agua caliente, antiguamente llamado Tepetzinco y al que hoy en día llaman los españoles el Peñol de los Baños, estando allí Copil atalayando el suceso de su venganza y pretensión, Huitzilopochtli, muy enojado del caso, llamó a sus sacerdotes y dijo que fuesen todos a  aquel peñol, donde hallarían al traidor de Copil, puesto por centinela de su destrucción, y que lo matasen y trajesen el corazón: Cuauhtlequetzqui, el cargador del dios, lo puso por obra y hallándole descuidado lo mató, degolló y sacó el corazón, y presentándolo a su dios, mandó que Tenochtli, el ofrendador del fuego, entrase por la laguna, y lo sembrase entre los tulares, entre los cañaverales que allí estaban. Y así fue hecho, del cual corazón fingen que nació el tenochtli (de tetl, piedra + nochtli, tuna: “tuna de piedra”), nopal que produce tunas pequeñas, duras y muy rojas, que marcaría el lugar donde después se edificó México-Tenochtitlán (de tenochtli, tuna de piedra + titlan, entre: “Entre los tenochtlis”). Y al mismo tiempo su cabeza separada del tronco, fue expuesta en Acopilco. Cuauhtlequetzqui, dijo después a Tenochtli, que fuera al lugar donde había sembrado el corazón de Copil para ver germinar el tunal, el tenochtli, del corazón de Copil. Diciéndole además, allí, encima de él se ha erguido el águila, está destrozando, está desgarrando a la serpiente, la devora. Y el tunal, el tenochtli, serás tú, tú, Tenochtli. Y el águila que tú verás, seré yo. Esta será nuestra fama: en tanto que dure el mundo, así durará el renombre, la gloria, de México- Tenochtitlán. Esto sucedió cuando era señor de los mexicas Huitzilíhuitl el Viejo. También dicen que luego que fue muerto Copil en aquel peñol, en el mismo lugar nacieron aquellas fuentes de agua calientes que allí manan, y así las llaman Acopilco, que quiere decir lugar de las aguas de Copil. Cuauhtlequetzqui, después de matar al hechicero Copil, tomó a la doncella Xicomoyáhuatl, que traía consigo Copil, y la hizo su mujer. Ella fue la madre de Cohuatzontli. 



MALINALCO

miércoles, 24 de abril de 2013

LOS 10 LADRONES DE TU ENERGÍA


LOS 10 LADRONES DE TU ENERGÍA

Tenemos una carga de energía asignada, Armstrong le llamaba los latidos contados de cada cual; es nuestra responsabilidad utilizarla con medida y no desperdiciarla. Somos conductores de la fuerza Divina, tendremos acceso a ella siempre y cuando estemos conectados conscientemente, eliminando algunas interferencias:

1. Deja ir a personas que sólo llegan para compartir quejas, problemas, historias desastrosas, miedo y juicio de los demás. Si alguien busca un cubo para echar su basura, procura que no sea en tu mente.
– Si eres tu quien se queja frecuentemente, pon atención para aprender a relacionarte de otra manera.

2. Paga tus cuentas a tiempo. Al mismo tiempo cobra a quién te debe o elige dejarlo ir, si ya es imposible cobrarle. Las deudas no caducan con el tiempo, aunque la ley te proteja; sé responsable, es mejor hacer un plazo de céntimo a céntimo, que perder tu preciada energía y tu palabra.

3. Cumple tus promesas. Si no has cumplido, pregúntate por qué tienes resistencia. Siempre tienes derecho a cambiar de opinión, a disculparte, a compensar, a renegociar y a ofrecer otra alternativa hacia una promesa no cumplida; aunque no como costumbre. La forma más fácil de evitar el retrasar algo que no quieres hacer, es aprender a decir NO desde el principio.
– Si eres de las personas a las que les cuesta trabajo decir "no", mira el costo que has pagado a lo largo de tu vida y lo que puedes seguir perdiendo en los próximos 20 o 40 años y procura cambiarlo.

4. Elimina en lo posible y delega aquellas tareas que no prefieres hacer y dedica tu tiempo a hacer las que sí disfrutas. Aunque no debes de huir de responsabilidades y no todo el tiempo es factible, muchas veces por puro control o por no darnos el permiso, seguimos perdiendo tiempo en nimiedades y abandonando lo verdaderamente significante en nuestras vidas.

5. Date permiso para descansar si estás en un momento que lo necesitas y date permiso para actuar si estás en un momento de oportunidad. La naturaleza, tiene ritmos y tu vida también. No actuar en el momento erróneo te quita energía y no parar cuando lo necesitas, también.
– No descansar lo suficiente puede afectar tu salud si lo haces por periodos prolongados. Mira el punto 7 abajo…

6. Tira, recoge y organiza, pues hay pocas cosas que te roban más energía que un espacio desordenado y lleno de cosas del pasado que ya no necesitas. Uno por uno, toma cada papel, cada recuerdo y hasta cada sueño y elige.

7. Da prioridad a tu salud, sin la maquinaria de tu cuerpo trabajando al máximo, no puedes hacer mucho. Toma sol por las tardes, medita, respira, báñate en el mar, haz ejercicio en la naturaleza, escucha tu cuerpo y elimina las toxinas. Haz una cita médica y mira si te faltan minerales o vitaminas. Aliméntate con comidas orgánicas (sin pesticidas) y frescas; trabaja en la prevención para evitar la crisis de una enfermedad (aviso de un cuerpo sin energía).

8. Enfrenta las situaciones tóxicas que estás tolerando, desde rescatar a un amigo o a un familiar, hasta tolerar acciones negativas de una pareja; y toma la acción necesaria. Resignarte a una situación y sentirte que no tienes control, sólo conseguirá drenarte.
– Identificar situaciones tóxicas es relativamente fácil, pues es muy común que exista otra persona involucrada y en tu mente te dices algo como: "Si tan sólo esta persona cambiara…" y con ese pretexto, sigues enganchad@ ahí.

9. Acepta. No es resignación, pero nada te hace perder más energía que el resistir y pelear contra una situación que no puedes cambiar. Entregar a Dios, siempre puedes elegir tu camino y fluir sin apegos hasta llegar a tu orilla a salvo.

10. Perdona, deja ir una situación que te esté causando dolor, siempre puedes elegir dejar el dolor del recuerdo.
– Especialmente, perdónaTE, pues seguro tú, como todos los seres humanos, te has equivocado muchas veces y eso duele, pero reprocharte sólo te desgasta. Empieza a perdonarte hoy.
Estar conectados a Dios y su amor es la fuente más grande de energía, mientras que los miedos, la vergüenza, la culpa, el rencor y la ira son los bloqueadores más frecuentes. Enfócate en el presente, pues vivir en el pasado o vivir en el futuro sólo te drenan tu energía.
Recuerda que tienes una fortuna, Dios te regaló una cuenta con latidos de vida, úsalos con conciencia, latido por latido.


lunes, 15 de abril de 2013

ME DOY PERMISO Joaquín Argente


ME DOY PERMISO
Joaquín Argente

Me doy permiso para separarme de personas que me traten con brusquedad, presiones o violencia, de las que me ignoran, me niegan un beso, un abrazo...No acepto ni la brusquedad ni mucho menos la violencia aunque vengan de mis padres o de mi marido, o mujer. Ni de mis hijos, ni de mi jefe, ni de nadie. Las personas bruscas o violentas quedan ya, desde este mismo momento fuera de mi vida.

     Soy un ser humano que trata con consideración y respeto a los demás. Merezco también consideración y respeto.

     Me doy permiso para no obligarme a ser “el alma de la fiesta”, el que pone el entusiasmo en las situaciones, ni ser la persona que pone el calor humano en el hogar, la que está dispuesta al diálogo para resolver conflictos cuando los demás ni siquiera lo intentan.

     No he nacido para entretener y dar energía a los demás a costa de agotarme yo: no he nacido para estimularles con tal de que continúen a mi lado. Mi propia existencia, mi ser; ya es valioso.
Si quieren continuar a mi lado deben aprender a valorarme.
Mi presencia ya es suficiente: no he de agotarme haciendo más.

     Me doy permiso para no tolerar exigencias desproporcionadas en el trabajo. No voy a cargar con responsabilidades que corresponden a otros y que tienen tendencia a desentenderse.
Si las exigencias de mis superiores son desproporcionadas hablaré con ellos clara y serenamente.

     Me doy permiso para no hundirme las espaldas con cargas ajenas

     Me doy permiso para dejar que se desvanezcan los miedos que me infundieron mis padres y las personas que me educaron. El mundo no es sólo hostilidad, engaño o agresión: hay también mucha belleza y alegría inexplorada.

     Decido abandonar los miedos conocidos y me arriesgo a explorar las aventuras por conocer. Más vale lo bueno que ya he ido conociendo y lo mejor que aún está por conocer. Voy a explorar sin angustia.

     Me doy permiso para no agotarme intentando ser una persona excelente. No soy perfecto, nadie es perfecto y la perfección es oprimente. Me permito rechazar las ideas que me inculcaron en la infancia intentando que me amoldara a los esquemas ajenos, intentando obligarme a ser perfecto: un hombre sin fisuras, rígidamente irreprochable. Es decir: inhumano.

     Asumo plenamente mi derecho a defenderme, a rechazar la hostilidad ajena, a no ser tan correcto como quieren; y asumo mi derecho a ponerles límites y barreras a algunas personas sin sentirme culpable.

     No he nacido para ser la víctima de nadie.

     Me doy permiso para no estar esperando alabanzas, manifestaciones de ternura o la valoración de los otros.

     Me permito no sufrir angustia esperando una llamada de teléfono, una palabra amable o un gesto de consideración.

     Me afirmo como una persona no adicta a la angustia.

     Soy yo quien me valoro, me acepto y me aprecio No espero a que vengan esas consideraciones desde el exterior.

     Y no espero encerrado o recluido ni en casa, ni en un pequeño círculo de personas de las que depender.

     Al contrario de lo que me enseñaron en la infancia, la vida es una experiencia de abundancia.

     Empiezo por reconocer mis valores, Y el resto vendrá solo. No espero de fuera.

     Me doy permiso para no estar al día en muchas cuestiones de la vida: no necesito tanta información, tanto programa de ordenador, tanta película de cine, tanto periódico, tanto libro, tantas músicas.

     Decido no intentar absorber el exceso de información. Me permito no querer saberlo todo. Me permito no aparentar que estoy al día en todo o en casi todo.

     Y me doy permiso para saborear las cosas de la vida que mi cuerpo y mi mente pueden asimilar con un ritmo tranquilo.

     Decido profundizar en todo cuanto ya tengo y soy. Con lo que soy es más que suficiente. Y aún sobra.

     Me doy permiso para ser inmune a los elogios o alabanzas desmesurados: las personas que se exceden en consideración resultan abrumadoras. Y dan tanto porque quieren recibir mucho más a cambio.

     Prefiero las relaciones menos densas.

     Me permito un vivir con levedad, sin cargas ni demandas excesivas. No entro en su juego.

     Me doy el permiso más importante de todos: el de ser auténtico.

     No me impongo soportar situaciones y convenciones sociales que agotan, que
me disgustan o que no deseo. No me esfuerzo por complacer.

     Si intentan presionarme para que haga lo que mi cuerpo y mi mente no quieren hacer, me afirmo tranquila y firmemente diciendo que no. Es
sencillo y liberador acostumbrarse a decir “no”.
   
     Elijo lo que me da salud y vitalidad.

     Me hago más fuerte y más sereno cuando mis decisiones las expreso como forma de decir lo que yo quiero o no quiero, y no como forma de despreciar las elecciones de otros.

     No me justificaré: si estoy alegre, lo estoy; si estoy menos alegre, lo estoy; si un día señalado del calendario es socialmente obligatorio sentirse feliz, yo estaré como estaré.

     Me permito estar tal como me sienta bien conmigo mismo y no como me ordenan las costumbres y los que me rodean: lo “normal” y lo “anormal” en mis estados emocionales lo establezco yo.



viernes, 29 de marzo de 2013

HIPATIA DE ALEJANDRÍA. Jenaro Villamil y Antonio Fco. Rguez. A.


HIPATÍA DE ALEJANDRÍA
UNA MUJER PARA LA CIENCIA
Jenaro Villamil y Antonio Fco. Rguez. A.



Dos milenios antes de que se popularizara la imagen de mujeres científicas como Marie Curie, existió un personaje excepcional que simboliza con su vida y su leyenda todos los ideales humanos de desarrollo, autonomía y búsqueda incesante del conocimiento: Hypatia de Alejandría.

     Trescientos años antes de Cristo, Alejandro Magno –el joven conquistador griego- llegó a Egipto, fundando la ciudad de Alejandría en el delta del Nilo; Tolomeo, General de Alejandro, asumió el gobierno de Egipto y al notar la compleja interacción entre el conocimiento científico y el pensamiento religioso tomó una serie de medidas para cambiar esta situación, favoreciendo el conocimiento: fundó el Museo, institución dedicada a la investigación y enseñanza, cuyo modelo tomó del famoso Liceo de Aristóteles, que había sido su maestro, al igual que lo fue de Alejandro.

     En el Museo se incorporaron todas las escuelas filosóficas conocidas hasta entonces, convocando y concentrando cientos de profesores de todas partes del mundo antiguo; se fundó la famosa biblioteca, los jardines botánicos, observatorios astronómicos, aulas e incluso un zoológico. En los siguientes 100 años Alejandría se convertiría en una auténtica metrópoli cosmopolita del mundo antiguo, de poco más de un millón de habitantes, llegando incluso a sustituir a Atenas como centro de la cultura helénica. Al ser colonizado Egipto por el Imperio Romano, en el año 30 a. C. Alejandría se convirtió en el centro intelectual de todo el imperio; con el avance del cristianismo sobre éste, la ciudad se caracterizó por ser un crisol constituido por cristianos, judíos y paganos.

     Bajo este contexto aparece Hipatía ("La más grande"); no se sabe bien si nació en el 355 d. C. o en el 370 d. C. Hija del célebre filósofo, matemático, astrónomo y profesor Teón de Alejandría. Resulta un hecho inédito que en tiempos donde la mujer era considerada mucho menos que el hombre, su padre haya puesto tanto empeño en su educación, tanto física (la belleza de Hipatia era legendaria) como intelectual, transmitiéndole todos sus conocimientos y fomentando la curiosidad por entender el mundo y la pasión por el conocimiento.

     Para el año 400 de nuestra era, Hipatía se había convertido en una influyente académica de la corriente neoplatónica alejandrina, con un enorme prestigio de justa y sabia, que atraía a estudiantes de todo el mundo conocido hasta su casa, principal lugar de sus enseñanzas. Era también consejera de los magistrados y directora de la biblioteca del Serapeo, sucesora de la gran biblioteca, destruida en algún momento entre los siglos lll y lV. También se sabe que era muy valorada y reverenciada por amplios sectores políticos y académicos a pesar de su paganismo, siendo considerada, en palabras de Sócrates Escolástico: “a pesar de su religión, un modelo de virtud”.

     Hesequio, alumno suyo escribió: “Vestida con el manto de los filósofos, se abría paso en medio de la ciudad, explicaba públicamente los escritos de Platón, de Aristóteles, o de cualquier filósofo, a todos los que quisieran escuchar (…) Los magistrados solían consultarla en primer lugar para la administración de los asuntos de la ciudad”.


     La intensa actividad científica de Hipatía, su carácter pagano, ya que no se convirtió al cristianismo en una época en que la cristiandad estaba en su apogeo y Alejandría era junto con Jerusalén, Antioquia y Constantinopla uno de los grandes centros cristianos, sólo por debajo de Roma, y su abierta oposición a la política intolerante y excluyente de Cirilo, Obispo de Alejandría, quien había expulsado a los judíos de la ciudad provocaron, que en la cuaresma del año 415 una turba de cristianos enardecidos la interceptaran en su camino a la Biblioteca, la bajaran de su carruaje, la llevaran arrastrando al templo Cesáreo (antiguo templo romano convertido en Catedral de Alejandría) y ahí la desnudaran y desollaran viva con conchas de  mar afiladas hasta causarle la muerte, para posteriormente desmembrarla, quemarla y esparcir sus cenizas por la ciudad. Aunque hubo muchos reclamos por su muerte y exigencias de justicia por parte de la gran cantidad de discípulos y amigos influyentes que Hipatia tenía, nunca se castigó el crimen; las sospechas como autor intelectual recayeron en Cirilo, pero nunca se le comprobó nada ni se le penalizó; él mantuvo su gran influencia como Obispo de la ciudad y a su muerte fue canonizado, pasando a la historia como San Cirilo de Alejandría, uno de los Doctores de la Iglesia.


     Posteriormente en el siglo V, con la cristianización completa del imperio, incluida la Escuela Filosófica de Alejandría en tiempos del emperador Justiniano l (constructor de Santa Sofía) el peso de Hipatía entre los filósofos paganos se contrapunteó con la figura de Santa Catalina de Alejandría, mártir cristiana del siglo lll. Eventualmente la historia de ambas se mezcló y confundió, llegando a creerse que la historia del martirio de Santa Catalina se inventó para contrarrestar el de la pagana Hipatía.
     Aunque la vasta obra de Hipatia se perdió en su totalidad, se sabe de su existencia por la extensa correspondencia que mantuvo con algunos de sus discípulos y amigos, como Sinesio de Cirene, Hesequio de Alejandría y, sobre todo, Orestes, prefecto imperial en Egipto, uno de sus más cercanos amigos, quien se bautizó en Constantinopla antes de regresar a Egipto y que trató, en repetidas ocasiones de convertirla al cristianismo por su seguridad, a lo que ella se negó sistemáticamente.

     Tanto la vida como el legado de Hipatía se ha reinterpretado a través de los siglos, sin embargo la relevancia del mismo es indudable, abarcando áreas tan extensas como el estudio matemático de las cónicas (el cual retomó Isaac Newton más de 12 siglos después), la simplificación del pensamiento griego para las masas, la observación del firmamento y la invención científica. A Hipatía se le atribuye la creación de un astrolabio plano, aparato utilizado para medir la posición de los planetas, las estrellas y del sol. Otro de sus inventos fue un aparato para destilar el agua y de una barra para determinar la densidad en líquidos.
     También ha dado nombre a obras teatrales, revistas feministas y lésbicas (la leyenda cuenta que nunca se casó y siempre se mantuvo virgen, lo que generó suspicacias sobre su sexualidad), novelas, un tipo de letra de procesadores de texto (Hipatia Sans Pro), a un asteroide, a un cráter en la luna (que se encuentra entre los que llevan los nombres de su padre, Teón y de Cirilo, el Obispo de Alejandría) e incluso a la película del director español Alejandro Amenábar, titulada Ágora, que se inspiró en la figura de la científica egipcia. (Muy buena película).

     El pensamiento y vida de Hipatía de Alejandría se puede resumir en esta frase, atribuida a ella: “Es mejor tener pensamientos, aunque sean del tipo erróneo, que no tener pensamientos de ningún tipo”.

     Su religión..¡la Filosofía!


   Su padre la convirtió en la primer mujer filósofa, matemática, astrónoma y cientifica de la historia y una turba de católicos vino a convertirla en la primer VIRGEN PAGANA. Admirable vida de esta gran mujer, primera y gran catedrática universitaria. Mártir para ilustrados y feministas.


viernes, 22 de marzo de 2013

LOS ÁNGELES DEL CONOCIMIENTO


LOS ÁNGELES DEL CONOCIMIENTO
Antonio Fco. Rodríguez Alvarado


Todos los días del año,
en casi todas las casas del mundo,
no hay niño que no quiera satisfacer su curiosidad
y sus ansias de conocimientos.

E inician la edad de los:
¿Por qué?

- Mamá,
- Papá,
- ¿qué es eso?
- ¿para qué es eso?
- ¿por qué eso es así?
- ¿por qué quema el sol?
- ¿por qué brilla de noche la luna?
- ¿por qué los pececitos no se ahogan en el agua?
- ¿por qué vuelan los pajaritos?
- ¿por qué mi papá te besa al salir y al regresar a casa?
- Mamá, papá - ¿por qué me quieren tanto?
- Bueno, yo también los quiero - ¿pero no sé porqué?

Un rato de silencio,
y de nuevo a la carga...

- ¿Diosito es bueno?
- ¿nos quiere mucho a todos?
- ¿y nos envía angelitos para cuidarnos, a nosotros los niños?
- ¡Si, yo tengo a mi ángel de la guarda, y platico mucho con él!
- ¡Ah, y le rezo, cómo ustedes me han enseñado!
- ¡cómo me gustaría, que mi angelito me prestara alitas para volar con él!
- ¡Así volaría con él para ir a visitar a Diosito!
- ¡Sé que se puede, porqué me he portado muy bien!
- ¡No, es así… mamá, papá!
- ¡Digan que sí!

Diosito, que está en todo lugar y en todo momento.
Admirado de todos estos angelitos terrestres
y compadecido de la falta de entendimiento
y paciencia de algunos padres.
Formó a los educadores y a los maestros y
mandó un ejército especial de ángeles
para satisfacer  a sus pequeños hijos. 

Todo esto ¡Gracias a Dios!