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jueves, 13 de julio de 2017

ENCLAUSTRADO Antonio Fco. Rguez. A.

ENCLAUSTRADO
Antonio Fco. Rodríguez Alvarado

 Imagen Internet

Entro a casa y me siento a contemplar
mi soledad y mi silencio,
hay momentos en que siento a mi soledad
como una libertad agobiante,
aunque reconozco que soporta
mi pesimismo y mis locuras
y se queda callada
haciendo eco al silencio
que se esconde atemorizado
para que no perturbe su paz.
Vivo tan inmerso en el mutismo
y la calma de mi apática rutina
que hay veces que necesito gritar
para hallarme a mí mismo.



Xalapa, Ver. México  13.07.17

ESCOBILLA Antonio Fco. Rguez. A.

ESCOBILLA
Eugenia acapulcensis
Antonio Fco. Rodríguez Alvarado


Después de más de 45 años sin verla, que emoción me dio el encontrarla en Catemaco, casi junto a la reja del antepatio de la casa de una amiga, no podía creerlo, pensaba que estaba del todo extinta, sí la sabrosa baya de la escobilla. Al verla pensé que era un chagalapoli, pero no, la escobilla no se da en racimos, además su semilla es de color claro y no tiene la dureza de aquél. Y el sabor de la escobilla es dulce. ¡Bendita tierra mía!
Catemaco, Ver. México. 8 de julio del 2015
  


Descripción

Son árboles pequeños a grandes, que alcanza un tamaño de 1.5–20 m de alto; con ramitas menudamente hispídulas. Hojas elípticas a ovado-elípticas u obovadas, (3.5–) 6–13 (–14.2) cm de largo y (1.8–) 2.5–4.5 (–6) cm de ancho, ápice generalmente acuminado o agudo, base aguda, glabras. Racimos 1–1.5 cm de largo, flores 15–20 (–30), pedicelos 2–5 (–10) mm de largo, cortamente pubescentes, bractéolas variables, algunas veces libres, otras connadas; hipanto campanulado, puberulento o glabro; lobos del cáliz redondeados, 0.5–1.5 mm de largo. Frutos globosos u oblongos, pequeños, de 5 a 8 mm de largo, verdes cuando son inmaduros, que se vuelven amarillos, rojos y, finalmente negros cuando son maduros, cada uno con una semilla. No pierde las hojas, florece y fructifica todo el año, pero abundantemente en el otoño.

Distribución y hábitat

Es una especie abundante, que se encuentra en bosques siempreverdes y caducifolios en las zonas norcentral y atlántica; a una altitud de 0–1200 metros, florea abr–sep, frutas durante todo el año; desde el sur de México a Colombia.


Su principal producto es el fruto, muy apreciado para la elaboración de jaleas, ensaladas, conservas,  o bien, se utiliza para elaborar bebidas alcohólicas.

Las flores son melíferas y las visitan mucho las abejas.

Imagen Internet

Follaje, flores y frutos le dan un valor ornamental a esta planta.

Eugenia acapulcensis fue descrita por Ernst Gottlieb von Steudel y publicado en Nomenclator Botanicus. Editio secunda 1: 601. 1840.1

Etimología

Eugenia: nombre genérico otorgado en honor del Príncipe Eugenio de Saboya.

acapulcensis: epíteto geográfico que alude a su localización en Acapulco.

Los nombres comunes son: Palo agrio, Capulín, Escobilla real, Capulincillo y guayabillo.

Se confunde con Eugenia capulí Myrtaceae (Capulincillo, capulín agarroso).



Bibliografía
Árboles y arbustos útiles de México. Aníbal Niembro Rocas. 1ª. Edición 1986. Editorial LIMUSA, S.A. de C.V. México, D. F.

Botánica económica en bosques tropicales. Martín Ricker-Douglas C. Daly. 1ª. Edición marzo de 1998. Editorial DIANA, México, D. F.

Plantas y animales de las costas de Veracruz. Patricia Moreno-Casasola et al. 1ª. Edición marzo del 2015. SEV, GEV, UV.



Wikipedia


martes, 11 de julio de 2017

DIVAGANDO Antonio Fco. Rguez. A.

DIVAGANDO
Antonio Fco. Rodríguez Alvarado

Aunque esté triste y aburrido
No deja de ser un bonito día,
la temperatura está agradable,
la música también
mis plantas y flores
acaban de ser regadas
por la lluvia y por mí
algunos de mis libros
y temas de investigación
pacientes me esperan
contemplo admirado
el jarrón con rosas
de un purpura encendido
en la mesita de la sala
a mi alrededor aspiro
el dulce aroma
de citronelas
bocetos de dibujos
inacabados
orgulloso de mis
seis tres años
que tengo
pido a la vida
que me dé tiempo
de realizar
lo que deseo hacer
continuamente pienso
que es más importante en si
hacer… que vivir
sí, son más fuertes
mis deseos por hacer
que vivir la vida de por si
un pedazo de tableta de chocolate
y unos ricos cafés
me mantienen insomne
pensando qué leer
y qué escribir.
Escribir esta divagación
Me hizo sonreír
Regresándome el ánimo.
Bonita tarde amigos.



Xalapa, Ver. México 27.06.17

domingo, 9 de julio de 2017

EL COCODRILO QUE DEVORÓ A LA LUNA Antonio Fco. Rguez. A.

EL COCODRILO QUE DEVORÓ A LA LUNA
Antonio Fco. Rodríguez Alvarado

Imagen Internet

Se despidió la tarde, llevándose el sol todo su espectro de luces y colores. Pequeñas fogatas titilantes aparecían en el firmamento, dando paso a nuestro pequeño y nocturno sol de plata, el cual empezó a dispersar las densas sombras, e iluminó la noche.


     En una apartada región de la tierra, el colosal cocodrilo se molestó de su brillo, le había interrumpido su modorra. Y al verla reflejada en el centro de las cenagosas aguas del pantano, no lo pensó más: dejo su sitio preferido junto a las raíces de su querido mangle, y dejando atrás lirios y juncos, sigilosamente se sumergió, confundido entre las algas, hasta lo más profundo, para llegar debajo del reflejo de la luna. Tomó fuerte impulso para subir a la superficie y abriendo descomunalmente sus fauces... se la tragó.


     El apagón provocado por el saurio desconcertó al resto de los animales noctívagos, quienes emitiendo quejumbrosos sonidos fueron escuchados por las estrellas del cielo. Éstas, en castigo,  lanzaron cientos de rayos sobre el cuerpo del osado animal que al no soportar el gran dolor liberó a la luna de sus entrañas.


     Se dice que a partir del gran número de heridas y quemadas recibidas, el cocodrilo tiene desde entonces su piel llena de crestas y protuberancias óseas.


     Nadie más ha vuelto a meterse con la luna. Y cada vez que veo a las ranas comiéndose a las luciérnagas me acuerdo de esta malograda selenofagia.





Xalapa, Ver. México. 07.07.17 

sábado, 1 de julio de 2017

DE LA MARIMONDA NO SE DEBE HABLAR Leyenda colombiana

DE LA MARIMONDA NO SE DEBE HABLAR
Octavio Marulanda
Versión de
Jennifer Silva De Marco



Cuando volvía cabizbajo a su rancho, Jacinto se encontró con la vieja Juana.

     -Dime, negrito -lo saludó la vieja- ¿y esa cara tan larga?

     -Ay, seño Juana -suspiró Jacinto-. Hoy cuando fui a buscar agüita para regar los naranjos, el río estaba seco. No bajaba ni un chorrito y como hace rato que no llueve, pues no sé qué voy a hacer.

     -¿Seco el río? Mala seña, negrito, mala seña-y la vieja meneó la cabeza como si presintiera calamidades.

     -¿Y eso, seño?

     -Pues ve, negrito. Vos sos muy joven y no sabés nada. Pero yo te digo, si el río se secó, es porque ella va a venir y entonces… ¡pobre del que se la tope!

     -¿Pobre del que se la tope? ¿De quién habla usted, seño?

     Jacinto estaba muy asustado.

     -Pues de la marimonda, negro, la mismísima marimonda. No me hagás hablar; no se puede, se me hielan los huesos… Tené cuidado. Vos sos un buen muchacho, Jacinto, y no como otros, no como ese Runcho- y apresuradamente la vieja siguió su camino.

     Jacinto sintió un escalofrío que le corría por la espalda. Se acordó entonces del Runcho Rincón. Hacía mucho tiempo ya que este hombre tumbaba árboles de la cabecera del río, allá arriba en el monte. Cuando los campesinos se dieron cuenta, le preguntaron por qué lo hacía y él explicó que unos señores del aserrío le pagaban por cada árbol cortado.

     Serafín, el hombre más viejo del pueblo, le advirtió:

-Mirá, Runcho, no te metás a dañar el monte. Eso es peligroso, puede venir la marimonda.

     Mas el Runcho no hizo caso y siguió destrozando cuanto árbol encontraba. Al poco tiempo, los campesinos notaron que el río bajaba con menos agua, y que en el monte se oían con menos frecuencia los gritos de los loros y los cantos de los mirlos.

     Camino al rancho, Jacinto siguió pensando qué haría con sus naranjitos recién sembrados y sin agua para regarlos. Ya oscurecía, y por detrás del monte se veía salir una luna redonda y amarilla. Tan preocupado estaba, que no se dio cuenta del alboroto que armó su perro Canijo al verlo. Pronto observó que el animal estaba muy inquieto: gruñía y ladraba, daba vueltas alrededor de su amo y le mordía el pantalón tratando de guiarlo hacia el camino que llevaba al monte. Jacinto sintió la angustia de Canijo y decidió seguirlo. Después de echarse la bendición varias veces, subió por el camino detrás del perro, que no dejaba de ladrar y gruñir.


     Al rato, oyó un ruido: … Juiss, juiss, silbaba un machete al derribar higuerillas, zarzas y helechos. Desde lejos, Jacinto vio al Runcho Rincón quien, aprovechando la oscuridad, abría una trocha hasta el sitio donde crecían unos enormes samanes que deseaba cortar. El viento hacía crujir las ramas de los árboles; parecía que lloraran.

     Súbitamente, una nube escondió la luna y Jacinto no vio nada más. Canijo se detuvo y dejó de oírse el ruido del machete y de las ramas. La oscuridad y el silencio llenaron el monte, y un resplandor luminoso surgió entre la espesura.

     El Runcho, como hipnotizado, dejó caer el machete y se levantó con los ojos fijos en el resplandor, el cual poco a poco, fue tomando la figura de una hermosa mujer. Su pelo largo y oscuro caía sobre sus hombros y le cubría todo el cuerpo. Sus ojos grandes y negrísimos echaban chispas de fuego y sus labios se curvaban en feroz sonrisa. Una voz repetía: “Ven… ven… ven… ” Jacinto quiso gritar pero el miedo no lo dejaba. Despavorido, vio al Runcho avanzar hacia la mujer con las manos extendidas como queriendo abrazarla, mientras la voz insistía: “Ven… ven… ven… ”
Tan pronto el Runcho tocó a la mujer, ésta soltó una aguda carcajada que retumbó en el silencio de la noche. Rápida como un rayo sacudió la cabeza y al instante su larguísimo pelo se convirtió en espeso musgo gris y gruesos bejucos que, como serpientes, se enrollaron alrededor del cuello, los brazos y las piernas del hombre.

     Jacinto cerró los ojos. Su corazón golpeaba desaforadamente y sus piernas parecían haberse clavado en la tierra. Al cabo de unos instantes, oyó de nuevo los ladridos furiosos de Canijo y sintió el crujir de las ramas agitadas por el viento. Abrió los ojos y se acercó al Runcho. Estaba muerto. Un bejuco le apretaba el cuello y a su lado se extendía un sendero de musgo gris que se perdía entre los matorrales. A lo lejos, escuchó el agua del río que volvía a correr.

     Jacinto nunca dijo nada.


     De la marimonda no se debe hablar.


Ilustraciones de esta leyenda colombiana Consuelo Ardila de Beltrán.


FEDERICO ETERNO José Joaquín Rincón Ch.

FEDERICO ETERNO
José Joaquín Rincón Chaves

Imagen Internet


La muerte te está buscando,
Huye poeta gitano,
Que los hombres no comprenden,
Que cuando rezas tus coplas,
La libertad, se hace canto.


Te encontraron en Granada,
Escondido entre guirnaldas,
Y sabiendo quien tú eras,
Te maniataron los guardias,
Como si fácil fuera, amarrar a la palabra.


Te encerraron entre rejas,
El silencio de la noche,
Se llenó de fuertes gritos,
Y la luna se tiño,
De negro y rojo escarlata.


Tres días callaron tu rima,
Luego, entre burlonas risas,
Sacaron tu cuerpo inerme,
Y en una senda del monte,
Hicieron huir tu alma.


Tu luna, luna lunera, tu lunita de Granada
Lloró en esa madrugada,
Pues su poeta gitano,
Se hundió en eterna negrura,
Y silenció su palabra.


Hoy que sabemos lo cierto,
Sabemos que no estás muerto,
Pues mientras exista una letra,
De tus canciones gitanas,
Eterno serás poeta, como tu cielo en Granada.





Bogotá D. C.  Septiembre 8 de 2016

FUEGO DE AMOR Antonio Fco. Rguez. A.

FUEGO DE AMOR
Antonio Fco. Rodríguez Alvarado

Imagen Internet

Hoy, después de mucho
Tiempo sin verte
Disfrutaré de ti
Como si fuera
Mi primera vez.


El solo pensar en ello
Estimula mi deseo
Sexual, que como
Volcán intermitente
Amenaza con explotar.


Fuertes vientos reavivan
Las incandescentes llamas
Que fluyen por los poros
De mi epidermis
Para con ellas… abrasarte.


Las flamas tienen
El color de tu piel,
De tus cabellos,
De tus ojos y 
De tus labios rojos.

Cómo candente lava
Arderá mi sangre
Y prenderá mi cuerpo
Y yo correré a ti…
Para juntos arder… 
De amor.





Veracruz, Ver. México 01.07.17