Inauguro
con gusto este
blog con la primera leyenda
de mi autoría sobre:
"LA
PRINCESA NANCIYAGA"
del Lago de Catemaco, Ver.
Antonio
Fco. Rodríguez Alvarado
Imágenes de Internet
Imágenes de Internet
- Cuenta la leyenda… que
una hermosa princesa olmeca de nombre “Nanciyaga”
(Nariz de nanche [chatita]) todas las mañanas acostumbraba cruzar, siempre
acompañada de un enorme cocodrilo que la cuidaba, desde la isla de “Totogoxio” (Pajarillera), donde había elegido vivir entre las más
hermosas aves del lago, hasta el arroyo de agua agria para bañarse y embellecer
su piel con el mo´ts (lodo) del fondo
de sus aguas. Y por las tardes iba a las
islas de “Tenaspi” y “Tenaspillo”
(En la orilla de las graciosas garzas), a estar con las garzas del lugar. Se
dice que el enorme cocodrilo era realmente un príncipe popoluca llamado "Uspin" (Lagarto), que tomaba tal
forma para engañar la vigilancia del rey “Tsanay”
(serpiente) y así poder disfrutar del amor de la bella princesa. Se comenta,
también, que el secreto de su idilio era del conocimiento de los chaneques
blancos, quienes miraban con agrado a la pareja. En esas épocas y lugares era
hasta cierto punto común la relación de ciertos
humanos con algunos seres sobrenaturales.
Pero, la enorme felicidad de la joven
pareja, no iba a ser eterna, de momento se vio empañada por la envidia de otros
seres sobrenaturales: los chaneques negros, quienes acudieron a la isla de “Agaltepec” (En el cerro de las canoas) e
informaron de esto al rey. Éste, hecho una furia, inmediatamente se hizo
acompañar de varios guerreros olmecas quienes en cientos de canoas surcaron las
aguas del lago y fueron a buscar a la feliz pareja de jóvenes. Al darse cuenta
de ello y por simpatía a la pareja, los chaneques blancos queriendo contener
las fuerzas del rey provocaron una fuerte “surada”, pero era más fuerte el odio
y la sed de venganza del monarca quien venciendo las fuerzas naturales y
sobrenaturales alcanzó a llegar al manantial del arroyo agrio. “Uspin”, al ver al rey con sus guerreros,
volvió a transformarse en un enorme cocodrilo para defender a la muchacha,
logrando en su intento matar a varios hombres del rey, pero no pudo vencer a
todos y finalmente quedó inerte, atravesado en todo el cuerpo por varias
flechas y lanzas; al verlo derrotado, la princesa “Nanciyaga” creyó morir de dolor y le pidió a su padre, el rey, que ordenara a sus hombres que también la
mataran a ella. El rey “Tsanay”
viéndola con una mirada cargada de odio por la desobediencia y burla de la cual
fue objeto, al querer voltear para dar la cruel e infame orden fue súbitamente
tragado por las fuertes mandíbulas de “Uspin”,
quien con un esfuerzo sobrehumano evitó la muerte de su amada y logró a su vez
acabar con la vida del monarca. Los guerreros olmecas al ver morir a su rey, de
acuerdo a sus normas, reverenciaron y prometieron obediencia a su nueva reina,
la reina “Nanciyaga”.
“Uspin”,
se retiró por varios días a una “nuju
cucu” (cueva del agua) en donde su amante le aplicaba entre atenciones y
cariños el tsoyu (remedio) hasta verlo restablecido de sus heridas. Cualquier
mortal hubiera muerto de tan letales heridas, pero él era un nagual, y a los
naguales sólo se les puede matar quemándolos y esparciendo sus cenizas revueltas
con sal, porque si no, se vuelven a juntar y el nagual revive. “Uspin”, al lado de “Nanciyaga”, se consideró desde entonces, y hasta el resto de su
vida, como el más afortunado rey consorte del Cemanahuac (Universo).
Muchos, pero muchos años después, el
inmortal “Uspin” viejo y sólo, añorando la muerte de la bella princesa, se auto
inmoló en la isla de “Agaltepec”, la cual desde ese momento tomó la forma de un
enorme cocodrilo que yace vigilante en medio del hermoso lago.


