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domingo, 31 de mayo de 2015

DRÍOPE Antonio Fco. Rguez. A.

DRÍOPE
ANTONIO FCO. RODRÍGUEZ ALVARADO






                           Dríope mutata in albero. Julien de Parme 1780
Su historia, como muchas otras, muestra la tajante oposición de los griegos hacia el acto de destruir o dañar un árbol. Recuerda, en cualquier  arbusto o planta puede estar una diosa escondida. 

        Dríope. del griego drys, dryos, encina (árbol). Es una de las especies forestales más comunes del Mediterráneo.

     Dríope e Iole eran hermanas. La primera era esposa de Andramón y ambos se amaban y eran felices tras el nacimiento de Anfiso, su primer hijo. Un día las dos hermanas paseaban junto a un río cuyas orillas cubiertas de mirtos descendían suavemente hasta el borde del agua. Tenían la intención de coger flores con las que ensartar guirnaldas para el altar de las ninfas. Dríope llevaba a su hijo en brazos y le amamantaba mientras caminaba. Junto al agua crecía una planta de loto llena de flores purpúreas. Dríope cogió algunas y se las dio al niño; Iole iba a hacer lo mismo cuando vio cómo manaba sangre del tallo allí donde habían sido arrancadas las flores. La planta no era otra que la ninfa Lotis quien, huyendo de un odioso perseguidor, había asumido esta forma vegetal para esconderse. Esto lo supieron ellas por la gente del pueblo cuando ya era demasiado tarde.


    Dríope, horrorizada por lo que había hecho, quiso huir del lugar pero notó que sus pies se enraizaron al suelo. Trató de arrancarse de allí, pero no pudo mover más que las extremidades superiores. La madera iba subiendo por sus piernas y gradualmente invadía todo su cuerpo. Angustiada, hizo ademán de tirarse del pelo pero vio con horror que las manos se le habían llenado de hojas. El niño lloró al notar que el pecho de su madre se endurecía y que la leche cesaba de fluir. Iole se dio cuenta del triste destino de su hermana sin poder hacer nada por ayudarla y se abrazaba al creciente tronco como si pudiera detener con ello el avance de la madera o conseguir que, al menos, la corteza envolviera a las dos. En ese momento llegaron el esposo y Driops, el padre de Dríope, preguntando por ella; Iole tan sólo señaló el recién formado encino (Quercus ilex). Ellos se abrazaron al tronco del árbol, que aún conservaba el calor de la carne, y cubrieron de besos sus hojas.



    Ya no quedaba de Dríope más que su rostro. Sus lágrimas aun caían mojando sus hojas, y, mientras pudo siguió hablando: «No soy culpable –decía-. No merezco ser tratada así. No he ofendido a nadie. Si hablo con falsía, que mi follaje muera de sed y mi tronco sea cortado y quemado. Tomad al niño y dadlo a una nodriza y decidle que lo traiga a menudo y lo amamante bajo mis ramas, dejadle jugar a mi sombra, y cuando tenga edad de hablar, enseñadle a llamarme madre y a decir con tristeza: "Bajo esa corteza yace oculta mi madre." Rogadle que tenga cuidado con las orillas del río y con las flores que arranque; recordadle que cada arbusto puede ser una diosa disfrazada. Adiós, esposo amado, y hermana, y padre. Si aún me amáis, no permitáis que el hacha me hiera ni que los rebaños muerdan y desgajen mis ramas. Ya no puedo moverme, pero subid vosotros hasta aquí y besadme ahora que aún siento los labios. Acercadme a mi hijo para que lo bese. No puedo hablar más, la corteza avanza sobre mi garganta, pronto me habrá cubierto del todo. No es necesario que me cerréis los ojos, la corteza se encargará de cerrármelos.»

    Los labios dejaron de moverse y su vida se extinguió. Pero, durante algún tiempo las ramas conservaron el calor de su cuerpo.



Árbol y bellotas del encino




     Fuente: Mitología de Thomas Bulfinch (1796-1867). Tomo I. Editorial Nueva España S. A. 25 de marzo de 1948, México, D. F.

    
    Diccionario Completo de la Lengua Española. Manuel Rodríguez Navas (1848-1922). Editor Saturnino Callejas. Madrid, 1906.


     Internet.





viernes, 22 de mayo de 2015

AFRODITA O VENUS La Diosa del Amor.

AFRODITA O VENUS
ANTONIO FCO. RODRÍGUEZ ALVARADO

“Cantaré a la bella Afrodita, la de la corona de oro, la diosa venerada que tiene por suyos todos los lugares altos de Chipre, la isla marina donde el soplo poderoso del húmedo Céfiro la llevó, sobre las olas de la mar mugiente, por la blanda espuma: Las horas de diadema de oro la acogieron con gozo, y le dieron vestidos inmortales”.
Himno homérico a Afrodita.

   

El nacimiento de Venus de Sandro Botticelli 1484

     Refiere Hesíodo en su Teogonía que la primera pareja primigenia fueron Gea (Tierra) y Urano (Cielo), padres de los Titanes y de la Titánidas, y de muchos más seres. Gea cansada de tanta gravidez convenció a su hijo Cronos para que la vengara. Así que una noche que Urano buscó a Gea para embarazarla, Cronos, que estaba al acecho, le cortó los testículos a su padre y los lanzó al espacio. La sangre del dios herido cayó en lluvia sobre la tierra y el mar, donde engendró otras divinidades. De la sangre mezclada con semen, que cayó sobre el mar, brotó una espuma blanca de la cual salió Afrodita  (Espuma), y la primera tierra que sus plantas pisaron fue la de Citeres, y luego fue a la isla de Chipre (Cyprus), que desde entonces quedó particularmente dedicada a su culto. Por su origen era sin duda una divinidad oriental (la Astarté de los fenicios o Ishtar de los mesopotámicos), en la que estaba personificada la fuerza creadora y fecundante de la naturaleza, pero los griegos la concibieron como una diosa de la belleza y del amor. Por haber nacido del mar, se consideró una deidad propicia a los navíos y a los navegantes, que reinaba sobre los vientos y las olas, y deparaba a los barcos que la imploraban una tranquila y feliz travesía.

Nacimiento de Venus. Alexandre Cabanel

     Los poetas pintaron a Afrodita como la más bella y hechicera de todas las diosas, a cuyos encantos no podía resistir voluntad alguna, hasta las fieras de la selva sucumbían a sus encantos y se acercaban a lamerle los pies como mansos corderillos.

     Además de ser la más perfecta belleza femenina, dotada de todos los hechizos del amor, poseía un cinturón  maravilloso que hacía más irresistible el poder de su belleza. La diosa Juno queriendo agradar a Júpiter le pidió prestado el cinturón, saliendo bien de su empresa.


Ares escondido en la recámara de Hefesto. Tintoretto

     La diosa no se limita a encender el amor en los pechos ajenos, sino que ella misma arde en inextinguibles ansias amorosas. Prueba de ello son sus múltiples relaciones con dioses o con hombres que supieron merecer sus favores. Fue esposa de Hefesto (Vulcano) del cual no tuvo descendencia, en cambio tuvo de sus amores ilícitos con Ares (Marte) a Eros y Anteros, y acaso también a Deimos y Fobos. Con Hermes tuvo a Hermafrodito, y  con Anquises tuvo al héroe troyano Eneas.



Venus, Marte y Cupido (Eros). Tiziano

              Anquises. Príncipe troyano que guardaba sus rebaños en el Ida, Afrodita sintió un día una viva pasión por él. Para hacerse amar, se le acercó fingiendo ser la hija del rey de Frigia y haber sido raptada y dejada en la montaña por Hermes. Anquises quedó turbado por su belleza y la amó. Entonces, ella le reveló quien era y dijo que le daría un hijo que tendría un altísimo destino, ese hijo había de ser Eneas. Pero prohibió a Anquises que dijera a nadie sus amores. Anquises, en una fiesta, después de beber, no pudo guardar su secreto. Zeus le castigó, bien fuera dejándole cojo, bien fuera quitándole la vista.
Venus y Anquises. Annibali Carracci

     Adonis (mi Señor). Producto del amor incestuoso de Mirra (Esmirna) con su padre Ciniras, rey de Chipre. Ella metamorfoseada en árbol, da a luz a un niño de radiante belleza. Afrodita le recoge, lo lleva al  Hades, y le confía a Perséfone, que se prenda de él y rehúsa devolverlo. Para cortar la querella de las diosas, Zeus decide que Adonis pasará la tercera parte del año junto a Afrodita, otra tercera parte junto a Perséfone, y dispondrá a su gusto el resto del tiempo. Adonis decide dar esos cuatro meses a Afrodita.


Venus y Adonis. Tiziano.

     Amó tiernamente a Adonis, y cuando éste es muerto en una cacería por los colmillos de un jabalí, ella suplica a  Zeus,  para que devuelva la vida a su amado. Zeus concede que Adonis pase una parte del año en el tenebroso reino de las sombras, el Hades, y el restaste viva en el mundo superior. La hirsuta alimaña que quita la vida a Adonis simboliza, sin lugar a dudas, el gélido invierno, ante cuyo  helado hálito se marchita toda vida en la naturaleza. El núcleo del mito: no es sino la imagen de la muerte de la Naturaleza en el otoño y su resurrección en primavera.


Venus dormida. Giorgione 

     La diosa está presta a ayudar a los amantes en desgracia, como cuando ayudó a Peleo para que éste pudiera gozar de Tetis. Por el contrario, castiga, y a veces sin compasión, a los presuntuosos que osan resistir a su poder. Buen ejemplo de ello es la leyenda del príncipe ateniense Hipólito, cuya desgracia fue el amor que mal de su grado supo inspirar a su madrasta Fedra, y el mito del hermoso Narciso, que, habiendo despreciado el amor de la ninfa Eco, fue castigado por la diosa con una imposible pasión por su propio cuerpo, narcisismo. Castigo a las mujeres de Lemnos, que no la adoraban, afligiéndolas con un olor insoportable. Las lemnianas tuvieron que matar a todos los hombres que les habían sido infieles a consecuencia de esa maldición. Muy bello, por lo contrario, el gesto que tuvo de darle vida a la estatua de una hermosa mujer  que esculpió Pigmalión, de la cual él acabó  enamorado.

     Los filósofos griegos razonaron mucho sobre la naturaleza de Afrodita, y distinguieron, con Platón, dos diosas, una uraniana (“celeste”), diosa del amor puro, y la otra pandemiana (“popular”), que patrocinaba los amores vulgares.
Juicio de París. Rubens

     El célebre juicio de París. Un día, la Discordia (Eris) había lanzado en el Olimpo, durante la asamblea de los dioses, una manzana destinada a ser entregada “a la más bella”. Tres diosas aspiraron ese título. Zeus hizo que las llevara Hermes a la montaña de Tróada, donde uno de los hijos de Príamo, París guardaba sus rebaños. Afrodita era cabalmente el prototipo de la belleza femenina. desde sus cabellos dorados hasta sus pies, comparables a la plata, todo era en ella armonía y encanto. Cierto que Hera y Atenea eran también muy hermosas; pero la altiva belleza de la primera imponía respeto, y la severa hermosura de la segunda paralizaba el deseo. En cambio, de Afrodita emanaba una irresistible seducción. A una perfección de líneas y rasgos añadía una gracia suave, que atraía y subyugaba. "En su rostro afable había siempre una amable sonrisa". Y cada cual trató de persuadir a su juez para que decidiera a su favor. Hera le ofreció la realeza universal; Atenea, hacerle invencible en la guerra; mientras que Afrodita le prometía solamente la mano de Helena, la más bella de todas las mortales. Ella fue la elegida. Se afirma también que se desnudó para revelar al joven su perfecta anatomía. Así pues, es Afrodita quien está en el origen de la guerra de Troya, y, durante todo el sitio de la ciudad, protegió a París, arrancándole del peligro en su duelo con Menelao. Igualmente, salvó a Eneas en el momento en que Diomedes iba a matarle. Tras la caída de la ciudad, aseguró la supervivencia de la raza troyana permitiendo a Eneas escaparse llevando sobre sus espaldas a Anquises.


La Venus del espejo. Velázquez

     Los romanos le dieron el nombre de Venus, cuyo significado es el deseo amoroso. Diosa del placer y la alegría. Después de haber sido equiparada a la griega Afrodita, su papel fue reduciéndose cada vez más al de una simple diosa del deseo físico y del amor sexual. Había en Roma tres santuarios principales de Venus, a saber, el de la Murcia, el de la Cloacina y el de la Libitina. El primero de estos nombres la designa como diosa de los mirtos (el mirto era un símbolo del amor casto); el templo se levantaba en las faldas del Aventino. El templo de la Cloacina fue construido en memoria de la reconciliación entre romanos y sabinos después del conocido rapto que los primeros hicieron de las mujeres y muchachas de los segundos. Finalmente, el nombre Libitina designa a Venus como diosa funeraria, pues en aquel santuario se guardaba todo lo necesario para unas exequias, y los sirvientes del templo eran los empleados oficiales de las pompas fúnebres romanas.


La toilette de Venus. William Bouguereau

     Los atributos de Venus son de lo más variado que quepa, según la concepción de la diosa que en cada caso predomine. Entre los animales le son particularmente sagrados la paloma, el gorrión y el delfín, entre las flores y plantas, el mirto, la rosa, la manzana, la amapola y el tilo.



ODAS, PÍNCELES Y CÍNCELES

Venus de Gnido

     Innumerables odas se le dispensaron en la época homérica. Fue, al parecer, la diosa más pintada por los grandes artistas como Botticelli, Tintoretto, Tiziano, Giogione, Rubens, Velázquez, Cabanel, Carracci y Bouguereau, entre otros. Es bien conocida la preferencia que demostró el arte antiguo por representar en imagen a Afrodita o Venus. Fueron sobre todo los maestros de la nueva escuela ática quienes demostraban una especial preferencia por las figuras de dioses jóvenes y hermosos, en los que menos chocante podía aparecer el desnudo. La Venus de Gnido, de Praxíteles, que se despoja de sus ropas para entrar en el baño, marcó la regla a partir de aquel momento, exceptuando las imágenes religiosas de los templos, del desnudo para las estatuas de Venus y divinidades afines. La más famosa de todas y la de mérito artístico más excelso es la estatua descubierta en 1820 en la isla de Melos (Milo), hoy en el Louvre de París, de tamaño mayor que la natural, muestra sólo desnuda la parte superior de su cuerpo, mientras la inferior, a partir de las caderas, está medio cubierta por una tela muy ligera. No se sabe que admirar más en esta maravillosa estatua, si la sublime expresión de la cabeza o la encantadora plenitud y bello equilibrio de todos los miembros. Habiendo desaparecido totalmente los brazos, no es posible saber con certeza cuál era la actitud de la diosa. Se supone que con la mano izquierda, que tenía levantada, sostenía o bien una manzana (símbolo de la isla de Melos) o el escudo de bronce del dios Ares (Marte). En sus rasgos se refleja una serena y orgullosa confianza.


Venus de Milo

         


BIBLIOGRAFÍA

Mitología Universal Ilustrada. Dioses. Héroes. Leyendas. Supersticiones. J. G. Noguín. Segunda edición abril 1957. Joaquín Gil-Editor. Buenos Aires.

Mitología Clásica Ilustrada. Otto Seemann. Segunda edición marzo 1960. Vergara Editorial, Barcelona.

Mitología General. Félix Guirand. Primera edición 1960. Reimpresión 1962. Editorial Labor, S. A. Barcelona, España.

Mitologías, del Mediterráneo al Ganges. Pierre Grimal. Editorial Larousse. Octubre 1966. Barcelona España.


Diccionario Universal de Mitología. Roy Willis. Primera edición enero 2003. Grupo Editorial Tomo, S. A. de C. V. México, D. F.




miércoles, 13 de mayo de 2015

PAQUE O GUAPAQUE

PAQUE O GUAPAQUE
ANTONIO FCO. RODRÍGUEZ ALVARADO
  


       Árbol nativo  de México, se extiende hasta Perú y Brasil. En México se restringe a la vertiente del Golfo, desde la zona de los Tuxtlas y el sur de Veracruz, hasta el sur de Tabasco, norte de Chiapas y el extremo sur de Campeche. Y en el Pacífico en Oaxaca y Chiapas.


     Crece en las selvas perennifolias y vegetación secundaria en etapa avanzada. A una altitud de 0 a 400 m.


     Generalmente se asocia con especies tales como el sombrerete (Terminalia amazonia), Palo de barí (Calophyllum brasiliense), y sabino (Guatteria anomala).

     En México, se conoce como huapaque en tabasco;  como palo de lacandón, tamarindillo y con el nombre maya de wäch´ en la selva lacandona de Chiapas; paque o paquis en Veracruz; paqui en Oaxaca, y tamarindo silvestre en Yucatán.

     Paqui o paque se considera un nombre pipil. Y guapaque proviene del náhuatl uapactic, duro, endurecido, rudo, firme. Debido a la dureza de su madera.

     Los frutos son vainas globosas de 1 a 2 cm de largo, con la cáscara suave y quebradiza, con pulpa pastosa de color café tostada, de sabor agridulce, similar al tamarindo; contiene una semilla de color café brillante, de forma arriñonada y comprimida de 5 mm de largo. Los frutos maduran de marzo a junio. La pulpa es rica en vitamina C, se consume en fresco o en dulce. Muy rico el dulce preparado en Tabasco. En la parte oriental del África, se registra una especie similar Dialium guineense, en donde sus hojas se consumen como alimento en la época seca.

Nombre común
PAQUE
Familia
FABACEAE
Nombre científico
Dialium guianense (Aubl.) Sandwith

Sinonimias
Arouna guianensis Aubl.
Aruna divaricata Willd.
Dialium acuminatum Spruce ex L. Williams
Dialium divaricatum Vahl
Dialium guianense (Aubl.) Steud.

     El árbol alcanza una altura de 6 a 45 y un diámetro máximo de 150 cm, generalmente mide de 20 a 30 m de alto y diámetros de 30 a 65 cm. El tronco es derecho con contrafuertes delgados, altos y retorcidos en la base, de 0.5 a 1.8 m de alto y se forman de 4 a 7 contrafuertes por árbol. La copa del árbol es redondeada, densa y con ramas ascendentes.

     La corteza es lisa de color gris oscuro a gris muy claro, con marcas oscuras en hileras transversales y longitudinales, le dan una apariencia granulosa.


     Las hojas se insertan en espiral, son compuestas, formada de hojas secundarias. En conjunto alcanzan una longitud de 5 a 16 cm, incluyendo la rama basal de la hoja, se forman de 3 a 7 hileras de hojas secundarias o foliolos; la punta se afina desde la parte media, la parte que se inserta a la parte central de la hoja o raquis es más ancha, el margen es entero, sin bordes. Esta especie cambia totalmente su follaje en septiembre, época en que florecen. Las flores se conforman en racimos terminales de 4 a 10 cm de largo, están perfumadas con forma irregular, son pequeñas de color verde amarillentas, de 5 a 6 mm. Florece de agosto a septiembre.


     La madera la emplean para leña y cercas de casa habitación y corrales para ganado.

     Así como para la fabricación de mangos para herramientas, durmientes de ferrocarril o para construcciones pesadas.

     También la utilizan como troza resistente para puentes pequeños, de cruce de arroyos, palo del molino manual, donde muelen maíz.  Como medicinal la madera se utiliza para dolor de dientes y las hojas para diarrea o ungüento oftálmico.




   Bibliografía. G, Vargas Simón, et al. Universidad Juárez Autónoma de Tabasco. 2003.

  Especies Forestales de uso Tradicional del Estado de Veracruz.

   Internet.


miércoles, 29 de abril de 2015

LA LAGUNA ENCANTADA Tomás Uscanga Constantino

LA LAGUNA ENCANTADA
(LA LAGUNA DE NIXTAMALAPAN)
TOMÁS USCANGA CONSTANTINO
Imagen tomada de Internet

AHÍ LA ve usté, a un ladito del camino a Playa Azul, hundida en un foso como de misterio, ¡amarilla amarilla! Unos dicen que porque la Virgen del Carmen ahí bajaba a lavar su nixtamal, por eso la llaman también laguna de Nixtamalapan; otros dicen que la Virgen venía a bañarse y por eso dejó la laguna toda pintada con el resplandor dorado de su divinidá. Porque eso sí, la ve usté y queda como hechizado, como atontado, por eso dicen que el que la ve una vez tiene que volver a ver. A mí me pasó. `Taba yo chamaco cuando mi difunto apá me llevó montado en su caballo por esos caminos. Se apeó de la bestia, me cargó a pilonchi y me dijo: mira, hijo, esta es la laguna encantada, aquí es donde se viene a bañar la Santísima Virgen, por eso la ves así, tan escondida y tan amarilla. Nunca se te vaya a ocurrir venir aquí solito. Porque esta es un hervidero de chaneques que le cuidan el lugarcito a la Virgen y que, si te descuidas, te atrapan y te pierden pa´ siempre. Me entró un frío en todo el cuerpo y se me enchinó el pellejo del miedo por lo que me dijo mi apá; pero no jue sólo eso, jue que me quedé viendo la laguna y ella solita me espantó, se me clavó en los ojos como una espina desas que cuenta trabajo sacarse del pellejo. Era como una mancha de soledá, rodeada de las sombras del monte, y desde fondo sentí que una voz me llamaba pidiéndome que bajara, que me quedara ahí, porque ese lugar algo tenía que ver con la sustancia de mi interioridá. Mi espanto fue tan fuerte que me agarró obradera y andaba como palo blanco chupado por el nagual. Me tuvieron que llevar con Tío Tabiano pa´que me curara de espanto y él, después de la limpia. Le dio a mi difunta amá las instrucciones de lo que tenía que hacer. Todos los días mi apá me ponía en la frente su paliacate rojo lleno de sudor, y después de una semana mi amá me llevo a la laguna grande, ahí donde forma su desembocadura y se vuelve río; ahí había un puente viejo que hasta miedo daba pararse ahí, parecía que se iba a destartalar… pos ahí me llevó mi amá con una flor roja y me dijo que la tirara mero donde se forma la corriente. La tiré, y vi cómo el remolino le dio vueltas primero y después la jue arrastrando hasta que la perdí de vista. “Ahí se va tu enfermedá, hijo- dijo mi amá- ya estás bueno y sano”.

     Antes de regresar, me quedé viendo la laguna grande, esa inmensidá como de plata, brillante y metálica como lámina de zinc, y volví a sentir la misma voz, el mismo llamado que en la laguna encantada. Mi amá me apretó la mano y regresamos a la casa apurados, porque ella tenía que seguir con su quihacer.

     Ya le digo a usté. Eso me pasó a mí en la laguna encantada; bueno, mejor decir en las lagunas, porque aquí hay varias. Está también, la de Asmolapan, hundida en un foso también, verde como el jade… y todas son encantadas…las ve usté y ahí se queda, como atrapado por una red invisible… y las ve y las ve, y no las quiere usté dejar de ver nunca…


     Después de eso que le cuento a usté que me pasó de chamaco, muchas veces seguí diendo solito a ver las lagunas, principalmente la grande, que yo digo que es como la mera cuna del pueblo. Desde muchacho empecé a perderle el miedo a los chaneques, pero a lo que sí nunca le he perdido el miedo es a la laguna, a esa forma que tiene de mirarme, de llamarme, y yo la sigo y la sigo, y cuando me doy cuenta ya ando perdido quién sabe por dónde. Por eso en mi poco entender, cuando me pongo a cavilar, me digo que los chaneques los trai uno a adentro –bueno, los que somos de aquí- y uno solito se pierde viendo tanta cosa bonita que hay por acá, ¿no cree usté?


OJOXAPAN Y EL OJOCHI, OX O RAMÓN

OJOXAPAN Y EL OJOCHI O RAMÓN
ANTONIO FCO RODRÍGUEZ ALVARADO

Foto de Alma Michelle Mixtega Lucho

     Ojoxapan u Ojochapan. De Oxoxapan a su vez del náhuatl oxox, pretérito de xoxa, hechizar, encantar, observar a alguien + a(tl), agua + pan, en, sobre, encima: “Río encantado”. En caso de ser Ojochapan, el nombre procede del árbol de ojochi + a(tl), agua + pan, en, sobre: “Río de los ojochi”. Localidad a la ribera del lago de Catemaco, a 10 km al E de la cabecera municipal, entre Coyame y Tebanca.



     Ojochi, ojoche, ojite o Ramón. Árbol de la vertiente atlántica de México y Centroamérica, de la familia de las Moráceas (Brosimum alicastrum, Sw.), de hasta 30 m de altura, de corteza lisa y coloración gris tenue, flores de color blanco grisáceo, y frutos globosos amarillos o anaranjados de 15-20 mm con semillas que hervidas o medio sancochadas y endulzadas con miel o a manera de tortillas son comestibles, galactógenas, con sabor parecido a la papa. Los mayas la consumían en tiempo de escasez alimentaria. Su follaje se utiliza como forraje. Se utiliza la madera en la construcción y en muebles. Es conocido también como nazareno. || Según Leovigildo Islas (1961) en algunos lugares del Noroeste, se muele su fruto con el nixtamal para mejorar el sabor y el olor y aumentar las propiedades nutritivas de las tortillas. En el Sureste le dan el nombre maya de ox; en otros lugares, particularmente en el Occidente, apomo o capomo. || En popoluca es llamado mojcújy (palo de ojoche).





     El doctor Alfonso Larqué Saavedra titular del Parque de Investigación Científica de Yucatán y miembro de la Academia Mexicana de Ciencias (AMC) refiere que el árbol ramón florea dos veces al año; las semillas son fuente de alimento de gran número de animales en las selvas, desde murciélagos hasta jabalíes. Las semillas son ricas en fibra, calcio, potasio, ácido fólico, vitaminas A, B y C, así como en triptófano, un relajante natural.
Fotos del árbol tomadas de Internet


     EXTRAÍDO DE MI LIBRO LOS TUXTLAS NOMBRES GEOGRÁFICOS PIPIL, NÁHUATL, TAÍNO Y POPOLUCA.ANALOGÍA CON LA COSMOLOGÍA DE LAS CULTURAS MESOAMERICANAS INCLUYE DICCIONARIO DE LOCALISMOS Y MEXICANISMOS.






sábado, 25 de abril de 2015

COMPADRE ALEGRE Jorge Caretta Salas

COMPADRE  ALEGRE
JORGE CARETTA SALAS
Foto de Internet

     Desde fuera del solar, Aniceto, con voz potente gritó:

     - ¡Buenos días!  ¡Bueeenos días compadres!  ¡Bueeenos días!

     El compadre Aniceto no se desanimó al no escuchar respuesta a su saludo.  Oyó, eso sí, el ladrido  del viejo perro que solo servía para avisar que alguien estaba en el zaguán tratando de que oyeran sus gritos y le abrieran.  - ¡En fin!- Ya era un perro muy viejo, casi ciego. Sus ladridos no amedrentaban ni a las gallinas del corral. Ya se le escuchaban, aún a distancia, el ruido producido en sus cuerdas vocales semejando al “ronquido chillador” en el pecho de un niño asmático.
Imagen Internet

     Aniceto oyó el levantar la aldaba de hierro que “atrancaba”  la puerta de la casa pero tuvo que esperar, paciente,  a que la comadre Chole lo invitara a entrar. Después de todo, Él era un hombre  bien educado, de buenas costumbres y sabía que no podía entrar  a la casa de sus compadres, solo y a esas horas, tan temprano de la mañana, sin comprometer  a su comadre a  los chismes y habladurías de los vecinos.

      -¡Pase, compadre!-  Oyó decir a Chole.  ¡Perdone usted que no vaya rápido  a abrirle la puerta porque estoy atendiendo a su compadre Melesio que se encuentra muy enfermito!  ¡Pase compadrito!   ¡Con confianza!  ¡Ya sabe usted que ésta es su casa! 

     Aniceto  entró a la habitación.  Le llegó a su nariz,  el “tufo” de remedios caseros, de sudor agrio y de comida descompuesta.  -No hizo caso-. Sabía, por boca de su mujer, que su compadre Melesio tenía varios días de estar enfermo de “¿quién sabe qué enfermedad?”  Le habían dicho que ya estaba “en las últimas”, casi entregando el equipo y por lo tanto, acordándose, como buen cristiano, de las obras de misericordia, decidió hacer uso de una de ellas: ¡Visitar a los enfermos!

     La comadre Chole, “hablantina como sólo ella podía serlo”, le dijo:   ¿Por qué no vino la comadre?   Le hubiera dado mucho gusto a mi marido el verla, aunque fuera por última vez.

     - ¡Ay compadrito!-  ¡Qué desgracia!  Ya mi viejo casi ni resuella.  Está muy débil y ya no acepta ni la comida ni los medicamentos que  le recetó el médico.

     Aniceto escuchó tristemente a su comadre.  No creía que estuviera tan grave su compadrito  Melesio, su compañero de juegos, de aventuras, de trabajo y por qué no decirlo, su fiel compañero de parrandas. Miró hacía el camastro de varas donde yacía y se espantó del aspecto físico de su compadrito enfermo. Era el puro esqueleto. Sus ojos semi cerrados parecían huevos cocidos, sin brillo alguno. Lo que sí no pasó inadvertido fueron los ayees que profería el enfermo, lentos, roncos, que hacían, al escucharlos, que se le “enchinara el pellejo”.
Imagen de Internet

     Acompañado de Chole, se acercó hasta el camastro.  El enfermo, como una estatua, tal vez presintió la presencia de ambos., entreabrió más sus ojos y un ronco quejido se escapó de su boca:   ¡Ayyyyy!   ¡Ayyyyy! Trató de mover su cuerpo  pero su esfuerzo fue inútil. Sus labios resecos estaban agrietados. El esfuerzo al tratar de moverlos produjo un hilillo de sangre espesa y renegrida.  Repitió el Ayee, en realidad muy poco audible y dejó a Aniceto confundido, inquieto, incómodo ante los ojos de su comadre Chole.

     Volvió a mirar a su compadre y en ése momento, recordó lo mucho que lo había querido.  Se acordó de  aquellos lejanos días, cuando de niños, jugaban en el recreo, a los encantados, al burro, a la quemada, a las canicas. Cuando se escapaban de la escuela para irse a bañar a las aguas heladas del arroyo y las “chorreras”, a elevar papalotes. Vino a su memoria dejando que apareciera una sonrisa espontánea  en los labios, cuando juntos, enamoraron a sus mujeres, Cuando ya casados, se hicieron compadres “apadrinando a sus primeros hijos”.

     Cómo no recordar sus francachelas en las ferias del pueblo, sus aventuras en las cantinas y sobre todo, cuando juntos se fueron de “mojados” a Texas. ¡Como sufrieron allá!   Cuando se regresaron al pueblo por la nostalgia y porque  la “Migra” los retachó a México.





          Al parecer, los recuerdos aflojaron sus ojos y, al mirar el estado deplorable de su compadre, gruesas lágrimas rodaron de sus mejillas. Se sonó sonoramente la nariz  y. como un estallido en su cerebro, le llegó un deseo,  ¡Que su compadre muriera, si es que iba a morir, gozando!

     Miró al moribundo y le dijo, con voz fuerte y áspera:

     - ¡Melesio! ¡Compadre!  ¡No te estés haciendo pendejo!  ¡Levántate y vámonos a la cantina!  ¡Deja ya la pinche medicina que te está empeorando!  ¡Ya verás que con  unas copas y emborrachándote, te vas a sentir mejor!

     Melesio, agónico, ni lo peló.

     Luego, dirigiéndose  a Chole, su comadre,  le dijo:   - ¡Comadre!-   ¡Vamos a vestir a mi compadre!  Tráigale su ropa nueva  porque  ahorita, “en menos de lo que canta un gallo” vestimos a mi compadre y me lo llevo a la cantina.

     - ¡Está loco compadre!-    ¡Mi viejo está muy malo!  ¡Como se lo quiere llevar a la cantina si apenas puede hablar el pobre!  Dijo Chole, alarmada.
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     -¡Usted traiga la ropa!   - ¡Mire!-   ¡Al parecer a mi compadre le gustó la idea pues ya abrió más los ojos!  ¡Ándele coño!   Yo le voy a ayudar a vestirlo.

     Incrédula y no muy convencida,  Chole trajo los pantalones nuevos y la  guayabera que “había mercado” a unos yucatecos en la feria del pueblo. La comadre, con mayor confianza por ser la mujer, le puso los calzoncillos. El enfermo al parecer no oponía ninguna resistencia, solo se le escapaba ocasionalmente un quejido.

     Así, sin grandes esfuerzos, entre los dos lograron ponerle los pantalones y la guayabera pero, al tratar de  calzarle los botines, les dio trabajo. En ése momento de dificultad, oyeron  un prolongado quejido del enfermo y Chole, espantada, le dijo a su compadre:

     -¡Compadre!  ¡Se lo dije!  ¡Mire!  ¡Mi viejo ya no respira!  ¡Ya se nos murió!

     Melesio, asombrado, se percató que efectivamente, su compadre estaba muerto pues ya no respiraba.  Se hizo a un  lado de la cama y Chole, a gritos, llorando le dijo:

      -  ¡Ya se dio cuenta, compadre!-  ¡Por su culpa!   ¡Yo bien se lo decía!  ¡Usted es el culpable!  ¡Pobre de mi viejo!

     Viejo matrero, Aniceto no quería aceptar su culpa y dijo a Chole:

     - ¡Comadre!  ¡Yo no puedo tener la culpa!  ¡Al contrario!  ¡Usted debe estar agradecida!

     - ¡Agradecida de qué compadre!  ¡Ahora sí que me salió “el tiro por la culata”!

     - ¡Pues debe agradecerme lo que hice por mi compadre y por usted! - ¡Mire!-  ¡Ya terminamos de vestirlo!  ¡Se imagina usted que trabajo hubiera costado vestirlo cuando estuviera muerto pues,  todos los muerto “se ponen tiesos”!  ¡Ya ve usted, a mi Compadrito, que aún está “fresquecito” y no se ha “entiesado”, le pudimos poner la ropa con la que lo vamos a velar hoy y lo vamos a enterrar mañana!



 Dr. Jorge Caretta Salas 
Junio diez del dos mil catorce