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viernes, 12 de diciembre de 2014

POEMA DE NEZAHUALCOYOTL

POEMA DE NEZAHUALCOYOTL

u nantzin
(mi madrecita)
ihwak ni mikiz,
(cuando me muera)
mu tlikuilku,
(en tu fogón)
xitech tuuka
(entierrame)

Wan ihwak
(Y cuando)
timu tlaxkalchiwaz
(hagas tus tortillas)
nu unpuna, nu pampa
(ahí, por mi)
xi chuuka
(llora)

Entlan akah
(Si alguien)
mitz tzintukiliz
(te preguntara)
¡Piltziwatzin!
(¡Mujercita!)
¿Kenke ti chuuka?
(¿Por qué lloras?)

Wan tah...
(Y tu...)
zan chik nankiliz
("nomás contestale)
panpa kuawitl xuxuwik
(porque la leña está verde)
wan pupka

(y humea)




jueves, 11 de diciembre de 2014

XICOTÉNCATL HUEHUE, SEÑOR DE TIZATLÁN, TLAXC.

XICOTÉNCATL HUEHUE, SEÑOR DE TIZATLÁN, TLAXCALA
ANTONIO FCO. RODRÍGUEZ ALVARADO

     Xicoténcatl el Viejo. (¿1425?- 1522). Habitante de Xicotenco, y éste topónimo, lugar en que está el borde de los abejones. De xicotli, abeja + tentli, labio + catl, pedazo, cosa o terminación nominal de persona. Señor de Tizatlán. Fue uno de los señores que concertaron el rito de la “guerra florida” (véase más adelante) y además un poeta cantor de este ceremonial. Hijo del príncipe Aztahua (“Que tiene garzas”), combatió de joven como aliado de Nezahualcóyotl. Fue uno de los 4 gobernadores de Tlaxcala, en el tiempo en que Hernán Cortés arribó a México; para entonces se encontraba viejo y ciego. Padre de Xicoténcatl el Joven. Al llegar Cortés a Tlaxcala, se pronunció el Viejo en contra de dejarlo entrar. Sin embargo, su propuesta no fue escuchada, e influenciados por Maxixcatzin, los tlaxcaltecas se unieron a los conquistadores en la lucha contra los mexicas. Fue uno de los primeros indios bautizados (tomó el nombre de Don Vicencio); don Lorenzo de Vargas según Muñoz Camargo. Le ofreció su hija Tecualhuatzin a Cortés en tributo de amistad y vasallaje, quien declinó la oferta asistido por su infaltable intérprete doña Marina, a su capitán Pedro de Alvarado, con el nombre de doña María Luisa, la cual después viene a emparentarse con los duques de Alburquerque. Alva Ixtlilxóchitl menciona los nombres de las dos hermanas de Xicoténcatl entregadas por su padre a los conquistadores: Tecuiloatzin y Tolquequetzaltzin. De acuerdo con algunos autores, tuvo alrededor de 90 esposas. Miguel León Portilla transcribe su canto a la guerra florida:

¡Mi hijo pequeño!
Tú, comandante de hombres; tú, hechura preciosa,
pintura a la manera tolteca, con oro y plata,
pinta el cántaro precioso, señor Axayácatl.



TLAXCALA

     De Tlaxcallan, de tlaxcalli, tortilla de maíz, de tlaolli, maíz en grano + ixcalli, cocido, hervido, de ixca, cocer, asar (raíz: iz-). Provincia que prestó ayuda al conquistador Hernán Cortés para subyugar al Imperio Azteca. A la llegada de Cortés a Tlaxcala habían 4 señoríos cuya organización interna hizo que los cronistas españoles dieran a ese conjunto el nombre de República de Tlaxcala y a los jefes de esos señoríos el nombre de senadores:

Ocotelulco (“pinar en tierra seca”) gobernado por Maxixcatzin.

Tizatlán (“donde hay yeso”) gobernado por el viejo y ciego Xicoténcatl.

Tepetícpac (“en la cima de la montaña”) gobernado por Tlehuetxolotzin.

Quiahuixtlán (“lugar de lluvia”) gobernado por Citlalpopoca.

     La ayuda militar de los tlaxcaltecos a los españoles fue fortísima en la conquista de Tenochtitlan (1519-1521), en la expedición de Alvarado (1524) y en la expedición de Nuño de Guzmán (1530-1531). Capital del estado de Tlaxcala, antiguamente se llamaba Texcala, en los peñascos. Según los indicios arqueológicos e históricos Ocotelulco, funcionó como mercado; Tepetícpac, como lugar fortificado; Tizatlán, como centro administrativo y Quiahuixtlán como centro de producción artesanal. Más tarde se consolidaron otros núcleos de población vinculados a estas cabeceras, sobresaliendo Chiauhtempan, Tepeyanco y Tzompantzinco.


TIZATLÁN

     Tizatlán. (“donde hay yeso”). Zona arqueológica de Tlaxcala. Su población prehispánica perteneció a la cultura cholulteca. Una de las características de estas ruinas es el uso del ladrillo o adobe cocido que solamente se hallan comprobados en Tula y en la región de Tabasco, como en Comalcalco, por ejemplo. Nombre de uno de los cuatro señoríos de que se componía Tlaxcala a la llegada de los españoles. Era gobernado por el viejo y ciego Xicoténcatl. Su signo heráldico era una garza blanca.


Xicoténcatl Huehue y la Xochiyaotl (Guerra Florida)


     Los mexica concertaron una reunión de su Consejo Supremo presidido por Moctezuma Ilhuicamina y el Cihuacóatl Tlacaélel con los grandes señores de las poblaciones vecinas, explicándoles la necesidad de aumentar tales sacrificios mediante una guerra sagrada o ceremonial en la cual recíprocamente se suministraban víctimas, o sea que, los guerreros capturados fueran sacrificados en cada una de las dieciocho fiestas principales que al año tenían, o en una solemnidad que pidiera gran número de víctimas, como en la coronación de los reyes. El tlaxcalteca Xicoténcatl el Viejo propuso para tal efecto dos bandos, los que quedaron conformados finalmente: por un lado México-Tenochtitlan, Tacuba, Texcoco, apoyados con Chalco-Amaquemecan, Cuitláhuac, Xochimilco y demás pueblos vecinos los cuales acudirian a los campos de Tlaxcala, Huexotzinco, Cholula, Atlixco, Tiliuhtepec y Tecóac – a quienes se denominará enemigos de casa- en busca de rehenes para el sacrificio.  Se llamó "guerra florida".


XICOTÉNCATL AXAYACATZIN Antonio Fco. Rguez.

XICOTÉNCATL AXAYACATZIN
ANTONIO FCO. RODRÍGUEZ ALVARADO

Xicoténcatl Axayacatzin. El Joven. (Tizatlán,1484- Texcoco,1521). De Xico(tli), abeja grande, + ten(tli), labio + catl, terminación nominal de persona: “El de labios de abejorro”. También se dice que “el de bezote de abeja” por llevar un tentetl (adorno de jade o de obsidiana debajo del labio inferior). Militar tlaxcalteca, durante el período de la Conquista. Hijo de Xicoténcatl, el Viejo, uno de los 4 gobernantes de aquel pueblo. Debido a la edad y a la ceguera de su padre, heredó la jefatura de Tizatlán unos años antes de 1519. Tenía 35 años cuando fue  encargado de salvaguardar de los conquistadores las fronteras de Tlaxcala, y las fuerzas bajo su mando sufrieron tres derrotas antes de aceptar la rendición; ésta se produce el 23 de septiembre de 1519, después de lo cual Xicoténcatl participa con los españoles en el saqueo de Cholula y acompaña a Cortés cuando entra a Tenochtitlan, aunque se oponía a que su pueblo adoptase la religión cristiana y decía que los castellanos eran imperativos; por ésta y otras actitudes, Maxixcatzin le dio un empujón que le hizo rodar por unas gradas. Según Bernal Díaz la primera batalla contra los españoles fue en Tehuacingo o Tehuacacingo  (TEOTZINCO [“Lugar del diosito o reverendo Dios”], según otros historiadores) el 2 de septiembre de 1519. Durante la conciliación de las fuerzas tlaxcaltecas- españolas, su padre Xicoténcatl ofrece como detalle al español “gran cantidad de alpargatas para el camino”. Influenciados por Maxixcatzin, decidieron los gobernadores dejar entrar a Hernán Cortés. Después de la Noche Triste, la actitud antiespañola de Xicoténcatl volvió a manifestarse. En esa ocasión, cuando los españoles regresaban heridos y derrotados a Tlaxcala, oficiales aztecas trataron de aprovechar la ventaja que se les presentaba para acabar con la amenaza española. Despacharon mensajeros a Tlaxcala y esbozaron un plan de alianza azteca-tlaxcalteca: los tlaxcaltecas debían aniquilar a los españoles que estaban muy debilitados y dependían de su apoyo. Los aztecas debían considerar, pues, que los tlaxcaltecas eran sus aliados y dividirían con ellos su imperio. Era una oferta tentadora, y a Axayacatzin Xicoténcat, aceptarla le pareció la medida más conveniente. Hubo un prolongado y acalorado debate entre los consejos tlaxcaltecas respecto a la elección que se les ofrecía. Maxixcatzin y Xicoténcatl el viejo apoyaron vigorosamente la alianza hispano-tlaxcalteca contra los aztecas. Y Xicoténcatl volvió a unirse a los españoles en su marcha de regreso contra México, pero meses antes de la caída de Tenochtitlan desertó ya que no deseaba tomar parte en la conquista de México y era partidario de que todos los pueblos sometidos por los mexicas se unieran a luchar en contra de los españoles; al cabo de algún tiempo fue aprendido en Texcoco por el capitán Alonso de Ojeda, quien lo ahorcó en este mismo sitio el 21 de mayo de 1521. Cortés además de haber ordenado su ahorcamiento por prófugo en frente de guerra, pide que se apropien de sus pertenencias, entre las cuales “había una buena cantidad de oro, plumas, chalchihuites y treinta mujeres”. Por su parte sus vasallos después de su muerte, hicieron tiras sus vestidos y se los repartieron procurando tener una reliquia de tan gran señor. Su hijo debía gobernar pero decían que siendo hijo de un traidor tenía que ser igual que su padre. Ocuparon el mando de Tizatlán otros hijos y sobrinos de Xicoténcatl “El Viejo”. Comenta la historia también la rivalidad que sostuvo contra su primo Pilteuctli o Piltecutli, que era príncipe de Tlaxcala,  por asuntos de amores. Escribió poesía y algunos de sus textos fueron compilados en Cantares mexicanos.

     Tomado del Minidiccionario Enciclopédico Náhuatl 2003, de mi autoría. Inédito.



miércoles, 10 de diciembre de 2014

NUEVAS ETNIAS DURANTE LA COLONIA

NUEVAS ETNIAS DURANTE LA COLONIA

     Después de las diferentes etnias que habitaban en el México prehispánico, veamos ahora el resultado étnico que se sumó a resultas de la introducción de españoles y esclavos a nuestro continente.

     La raza, el color de la piel, origen étnico, posición social...tanto eufemismo para una sola palabra: Discriminación, ya sea racial o social. ¿Quién implantó esta anomalía en nuestra mente humana? ¿Germinó naturalmente en el proceso evolutivo? Irónicamente la mayoría de los libros sagrados de casi todas las religiones son ambivalentes cuando tocan este tema. La Biblia, El Corán, El Rig-Veda...aún El Popol Vuh, todos ellos estimulan la discriminación entre humanos... ¡a la vez que la condenan!...El hecho es que después de la conquista de América, ser negro o ser indio era peor que ser un animal y/o un criminal.

     Los españoles “criollos” (nacidos de padres españoles en el nuevo continente) y los “peninsulares” (españoles recién llegados de España) tenían todo el poder sobre tierra y hombres. Cruzamientos raciales empezaron a surgir y diluir la sangre española e hizo necesario nuevas leyes por la corona española para contener esto; pero inevitablemente los cruces raciales crearon nuevas razas y estas nuevas razas se mezclaron más aún entre sí... una nomenclatura racial fue el resultado de este étnico embrollo.


     Santiago Barberena  en su “Historia de el Salvador”, así como Nicolás León en “Las Castas del México Colonial” nos proporcionan esta curiosa clasificación:

Español con india.........................................mestizo
Mestizo con española...................................español o castizo
Castiza con español......................................español
Español con negra..........................................mulato
Mulato con española....................................morisco
Morisco con española..................................chino o albino
Albino con español......................................torna-atrás
De indio y torna atrás............................................................lobo
Negro con india…………………………...pardo
Chino con india............................................salto-atrás
Salto atrás con mulata .................................lobo
Lobo con india.............................................zambayo
Zambayo con india.............................................cambujo
Lobo con china.............................................jíbaro
Jíbaro con mulata.........................................albarazado
Albarazado con negra..........................................cambujo
Cambujo con india..........................................zambayo
Cambujo con mulata......................................albarazado
Albarazado con mulata......................................barcino
Barcino y mulata......................coyote
Coyote con india..........................................chamizo
Chamizo con mestiza................coyote mestizo
Coyote con mestizo............................allí-te-estás
Zambayo con loba..........................................calpamulato
Calpamulato con cambuja................................tente-en-el-aire
Tente-en-el-aire con mulato...................................no-te-entiendo
No-te-entiendo con india..............................torna-atrás


     Esta clasificación al aire, sin base étnica, socialmente absurda, fue echada abajo por la Independencia. Los números mestizos, al final, ganarían esta competencia racial.



     Extraído del Minidiccionario Enciclopédico Náhuatl, inédito, de mi autoría.


jueves, 4 de diciembre de 2014

NATIKI Glaudien Kotzé

NATIKI
GLAUDIEN KOTZÉ


     El sol crepuscular del Kalahari se hunde tras los espinos. Los cazadores regresan de la sabana. Los habitantes del kraal charlan y ríen.

     Las dos hermanas de Natiki y su madre se untan el cuerpo de grasa. Están poniéndose guapas porque esta noche se celebra la danza de la luna llena.

     Natiki arde en deseos de asistir con ellas a la gran danza, pero cuando le pregunta a su madre si puede ir, ella le dice:

     - Ve a buscar las cabras y tráelas a casa antes de que caiga la noche. Recoge leña y prepara una buena fogata para mantener a distancia a los animales salvajes.

     La madre y las dos hermanas tratan realmente mal a Natiki. Están celosas  porque es más hermosa que sus dos hermanas mayores. Y les da miedo que algún cazador se encapriche con ella en la danza.

     Así pues, Natiki se va a la sabana. Cuando regresa al kraal con las cabras, su madre y sus hermanas ya han salido hacia la fiesta.

     Natiki coloca sobre la tapia del recinto para cocinar un puñado de púas de puerco espín que ha recogido por el camino. Se Cepilla el pelo con una ramita de espino y se unta en la cara un ungüento amarillo preparado a base de grasa y corteza triturada. Se pone un collar de cáscaras de huevo de avestruz, se entreteje el cabello con ristras de cuentas y se ata a los tobillos orejas de gacela secas y rellenas de semillas. Por último, mete en una bolsita de cuero las púas de puerco espín.

     La luna ya está alta cuando echa a andar por el sendero. Según avanza, va clavando de tanto en tanto en el suelo púas de puerco espín.

     Cuando llega a lo alto del promontorio y divisa la gran fogata de la danza, se pone un poco nerviosa. ¿Qué van a decir su madre y sus hermanas? Pero, al oler la carne sobre el carbón, sus pies empiezan a brincar y las orejas de gacela de sus tobillos hacen shirr-shirr.

     Natiki llega a la hoguera y, al principio, se queda un poco apartada. Ve a  su madre y a sus hermanas; éstas, como las demás mujeres, se están preguntando quién habrá llegado tan sola a la fiesta, y para colmo es una desconocida.

     Luego Natiki se dirige hacia las mujeres que están cantando y batiendo palmas. Se suma a los cantos, da palmas y sus pies se mueven ligeros. Un cazador joven le sonríe al pasar de largo bailando. Sus ojos se detienen en ella.

     Las hermanas de Natiki empiezan a bostezar en cuanto se hace tarde, abriendo de tal modo sus bocazas que se las ve aún más feas. La madre recoge sus cosas y luego les dice a sus dos hijas mayores:

     -Id a coger un poco más de carne para vosotras y nos marchamos a casa –y, con esto, se retiran.

     Natiki canta y bate palmas con las otras mujeres durante largo rato. Al final cuando todas están rendidas de cansancio, el joven cazador se acerca a ella.

     -Caminaré contigo- le dice.

     Mientras van siguiendo el rastro de púas del puerco espín que les conducirá a la choza de la madre de Natiki, la muchacha le cuenta al joven cómo la maltratan su madre y sus hermanas. Y qué furiosa se pondrá su madre si se da cuenta de que Natiki ha asistido a la danza.

     Entonces el cazador dice:

     -Te voy a llevar conmigo, lejos de ellas. Yo me encargo de hablar con tu madre.

     La madre y las hermanas oyen voces que se aproximan desde la lejanía.

     -Debe de ser ella, que vuelve a casa con uno de los cazadores –dice la hermana pequeña.

     -Qué va, ¿quién querría caminar con ella? Pregunta la hermana mayor, que siente muchos celos de Natiki.

     Entonces aparecen en el rojo resplandor del fuego Natiki y el joven cazador. Ella está muy hermosa.

     -Mala hija, ¿qué habrás estado haciendo? –la regaña la madre.

     Al ver que Natiki se echa a temblar, el joven cazador se vuelve hacia la madre.

     -Voy a llevarme de aquí a Natiki esta noche, para siempre –dice-. Y me ocuparé de que sus pucheros nunca estén vacíos.

     -¡Ya verás qué inútil es! –chilla la madre, y se levanta de un salto para separar a Natiki del cazador. Pero la joven es más rápida que ella. Se aparta de un salto y se refugia detrás del cazador. Su madre ya no puede hacer nada.

     Y, así, Natiki se marcha con el cazador hacia el lugar donde habita su pueblo, muy, muy lejos.

     Todas las tardes, cuando la madre y las hermanas regresan cargadas con grandes haces de leña a la espalda, las hermanas mascullan:

     -Natiki, Natiki, cualquier día volverás.

     Pero Natiki vive feliz y contenta, cuidando muy bien a su esposo y a sus hijos. Y el cazador cumple su promesa: nunca falta carne para sus pucheros.


     Kraal. Agrupamiento de chozas ocupadas por una familia o un clan; campamento. El kraal de estos relatos en particular sería un conjunto de chozas hechas con esteras de caña o junco, de forma que sea fácil desmontarlas, transportarlas y volver a montarlas en otro lugar.

TOMADO DE
MIS CUENTOS AFRICANOS
DE NELSON MANDELA

     El desierto del Kalahari atraviesa con sus más de 930.000 km² varios países del sur africano (Botsuana, Namibia y Sudáfrica). En el desierto del Kalahari podremos encontrar una fauna sorprendente: roedores, antílopes, jirafas y leones.

El primer explorador extranjero que consiguió atravesarlo fue el británico David Livingstone en 1849. Peor suerte tuvieron las caravanas posteriores que intentaron llegar hasta Angola por este territorio, muriendo de sed. La palabra “Kgalagadi” (kalahari en tswano) significa “gran sed”.


     En el desierto del Kalahari se encuentra un pueblo nómada único: los khoisans, o bosquimanes, nombre con el que eran denominados anteriormente por la población blanca sudafricana. Pocos cazadores con lanzas envenenadas siguen persiguiendo sus presas en el desierto del Kalahari. El contacto con otras culturas ha hecho que este pueblo se asiente y se dedique a la agricultura y pastoreo.

Kalahari viene de 'kala' la cual significa gran + 'hari' que significa sed.

     También se encuentran los khoikhois, pueblo que se extiende más allá de la frontera con Botsuana en el desierto del Kalahari. Khoikhoi significa “hombres de hombres”, y aunque son definidos como otro pueblo nómada pariente de los san, poseen unas características peculiares que los identifican: los khoikhois van añadiendo piedras en montículos funerarios en sus cementerios cada vez que van, y estos han permitido a los antropólogos descubrir los movimientos migratorios de dicho pueblo. Además, sin llegar a tener una religión completa, creen en una fuerza superior que viene del Este  (por eso sus tumbas están orientadas en este sentido), en la existencia del alma después de la muerte, y en numerosas adoraciones a la naturaleza. Wikipedia.
Una suricata en el desierto del Kalahari


miércoles, 3 de diciembre de 2014

HOMBRES RAYO Y CENTELLO. Antonio Fco Rodríguez A.

HOMBRES RAYO
ANTONIO FCO. RODRÍGUEZ ALVARADO

También llamados Centellos. Según López Austin (1984: 296), entre los actuales mixes, ser sobrenatural protector del pueblo. Habita en un cerro próximo al poblado que guarda, y lucha contra los rayos agresores de los pueblos vecinos.

     Comenta Münch (1994: 209-210, 229) que en Los Tuxtlas/Santa Marta la instrucción dura siete años, en el último es cuando hacen el rito de iniciación que puede ser en el cerro del Mono Blanco, Catemaco o en cualquier salto de agua. Primero empiezan por aprender a ensalmar, a los tres años empiezan a dar servicios como culebreros y yerbateros. Muchos siguen estudiando la brujería hasta los 12 o 18 años para aprender a ser hombres rayos o nahuales que se convierten en animales y fenómenos naturales. A estos hombres también se les dice sabios porque conocen el tiempo de las siembras. Se cree que controlan las aguas y protegen las cosechas de los campesinos de los vendavales. Asimismo, que se convierten en animales para asustar a los que no observan las costumbres. La metamorfosis es una de las características de los brujos, muchos de ellos se visten como mujeres para engañar a la gente. Las mujeres rayo tienen características masculinas, se les teme porque se les atribuye que pueden cambiar el sexo a los demás y se piensa que tienen más fuerza que un hombre para pelear. En Sayula y en Coacotla hay familias que tienen hijas hombrunas o marimachos que son mujeres rayo, se les da dinero para que protejan las siembras. En general, mantienen buenas relaciones con la sociedad, tienen buena aceptación ya que se dedican al cuidado de los santos en la iglesia y promueven los festejos de las mayordomías. En Soteapan cuando no llueve, las autoridades amarran a los brujos y los llevan a bañar al río. Piensan que los hombres rayo de antaño eran mejores que sus discípulos actuales, por eso es que ya no llueve como antes.

     Comentan Sedeño y Becerril (1985: 205), que en Mecayapan y Tatahuicapan también se les conoce como centellos y son considerados más poderosos que cualquier brujo y ni el mismo diablo, al cual saludan de igual a igual, los puede espantar. Pueden volar grandes distancias gracias al precepto y a las oraciones que nadie conoce, sólo ellos. Si alguien se les enfrenta, rápidamente lo avientan al mar. 

     Refiere Bartolomé (2005: 37) que mecanismo similar de “venganza justa” ocurre con las deidades cristianas, que son castigadas (sacarlas al sol si no llueve, etc.), cuando se les rinde culto, y no cumplen las demandas de sus fieles.

     Veronique Flanet, citada por Bartolomé (2005: 38) comenta que en la mixteca de la costa, los indígenas sacaron a la plaza al Niño Dios para que sufriera la sequía que padecía el pueblo, pero la lluvia que atrajo fue tan intensa que hizo perder las cosechas. Indignados ante un comportamiento que consideraron injusto, los mismos agricultores nativos sacaron a la plaza a la Virgen para que viera los destrozos hechos por su hijo.

      Por su parte Covarrubias (1980: 83-85) y Miller (1956: 33) refieren que los mixes de Totontepec dieron una paliza a un ídolo de piedra porque éste no les proporcionó ciertos servicios, por lo que lo regalaron con gusto al etnólogo Oscar Schmieder cuando pasó por ahí en 1929 al haber  mostrado su interés en adquirirlo.

     González (1982: 195-196), refiere que entre los tarahumares cuando las granizadas devastan sus siembras y por ende mueren de hambre y frío muchos de sus animales, atribuyen estas calamidades a la falta de propiciación al Sol y a la Luna; o porque no ofrecieron a sus hijos recién nacidos, apenas aparecida una tempestad, por eso los mató el rayo; o también porque algunos nacen enemigos de los rayos, o porque se entristecen con las tempestades y relámpagos. Por estas razones la mayoría, en esas circunstancias, saltan de alegría, ríen, y danzan queriendo probar que son amigos de los rayos.

     Algo similar comenta Tranfo (1979: 200) entre los huaves de San Mateo del Mar, Oaxaca: el rayo tiene enorme potencia, y exige constante respeto. Cuando se oye el trueno, el pescador que lanza su atarraya inmerso en la laguna debe inmediatamente salir del agua. No hacerlo es considerado por el rayo como falta de respeto, que puede castigar fulminando al ofensor. Lo mismo sucederá a quien en cualquier otro modo le ofenda, por ejemplo hablando mal de él y del mal tiempo que trae. Pero también puede actuar como vengador frente a aquellos que tengan la más mínima intención de dañar a un inocente.




RAYOS

     En la región de la Chinantla se considera que los rayos son los espíritus de las personas que viven en las cuevas de los cerros y, que estas cuevas producen vapor que sale de la tierra y por eso muchas veces se forma una nube sobre los cerros. Se afirma que cuando aparecen las nubes, los espíritus entran en ellas y producen el trueno. También se dice que los rayos levantan las nubes, las cuajan y entonces empieza a llover. Cuando los rayos pelean entre sí y uno de ellos muere, muere también una persona del pueblo, de la cual era su tona. En la cueva o en la laguna de los cerros vive el jefe de los rayos y truenos y cuando se enoja se manifiesta con tronidos. Los chinantecos consideran al guajolote como símbolo del rayo y de la tempestad, porque al volar producen viento, un aguacero y rayos. Weitlaner (1977: 93-94).



     Tomado de mi libro: Los Tuxtlas, nombres geográficos pipil, náhuatl, taíno y popoluca. Analogía con las Cosmologías de las Culturas Mesoamericanas. Incluye diccionario de localismos y mexicanismos. Ediciones culturales exclusivas 2007.



martes, 2 de diciembre de 2014

SANTOS, DIOSES Y DEMONIOS Antonio Fco. Rodríguez A.

SANTOS,
DIOSES Y
DEMONIOS
ANTONIO FCO. RODRÍGUEZ ALVARADO

 En la época prehispánica no existían los conceptos de diablo ni infierno, los cuales fueron introducidos por los conquistadores españoles como un arma más para someter a las poblaciones indígenas de América. Comenta González Phillips (1993: 62)  en México a la llegada de los españoles los dioses autóctonos fueron demonizados. Los cronistas calificaron las prácticas indígenas como paganas y a sus rituales los asociaron con la figura demoníaca. Todas las deidades prehispánicas fueron reducidas a ser el mismo demonio o a estar emparentadas  con éste…

     Señalo el ejemplo dramático de Hatuey:

     Bartolomé de Las Casas (1965, TII: 507-508, 522-524) refiere que  Hatuey, era un cacique taíno que salió huyendo de la isla La Española (República Dominicana) rumbo a Cuba en donde se unió con los siboney, que eran los más antiguos habitantes de esta isla. Cuando los españoles emprendieron la conquista de Cuba, en 1511, reunió a su pueblo y habló de los extranjeros en estos términos: “Son crueles y malos por naturaleza… porque tienen un Dios que adoran y veneran mucho, y para obligarnos a adorarlo, tratan de someternos y de matarnos”. En su casa había un cesto lleno de oro y de joyas y dijo: “Ved, éste es el Dios de los cristianos”.  Entonces para escapar a la maldición, los indios arrojaron al río todo el oro que poseían. Pero cuando los españoles llegaron, bajo el mando de Diego Velázquez,  no respetaron a Hatuey. Las Casas agrega que a un religioso español que quiso ayudar al rey durante su suplicio, siempre y cuando se convirtiese al cristianismo, Hatuey le preguntó: “Y los españoles ¿van a ese cielo de que me hablas?”, al recibir una respuesta afirmativa del franciscano, el indio repuso: “Entonces, prefiero ir al infierno”. Así pues, el 2 de febrero de 1512, murió en la hoguera por pagano.

     Hatuey. Del taíno Ha, art. el + tu, brillante, resplandeciente + ey, posesivo: “El que resplandece”.

     El 22 de octubre de 1695, Cabnal, el cacique supremo del poblado lacandón de Sac- Bahlán, antes de ser capturado por los españoles pronunció sus últimas palabras: ¨No quiero ser cristiano, ni que mi gente lo sea¨.  Comenta Jan de Vos: ¨Ser cristianos para Cabnal no sólo significaba renegar a sus antiguos dioses y abrazar una nueva religión; significaba, además, perder su libertad, su autonomía, su cultura ancestral, y aceptar el pesado yugo de la vida colonial, con su inevitable secuencia de enfermedades desconocidas, tributos y repartimientos, trabajos forzosos, vigilancia militar, control eclesiástico y dominación política. En comparación con estas calamidades, los bienes ofrecidos por los nuevos amos eran pocos y de poca trascendencia: machetes y hachas de fierro, ropa de lana, perros de guardia y cacería, carne de puerco, legumbres y frutas de Castilla.

     Merrill (1992: 122-124, 145-147, 170) estudiando a los tarahumares o rarámuris (de rará, planta del pie + mu de ma, correr + ri, sufijo formativo: corredores a pie) refiere que un día Dios y su hermano mayor, el Diablo, estaban sentados juntos hablando y decidieron ver quién podía crear seres humanos. Dios tomó barro puro mientras que el Diablo mezcló su barro con cenizas blancas y empezaron a formar algunas figurillas. Cuando los muñecos estuvieron listos, los quemaron para que endurecieran. Las figuras de Dios eran más oscuras (chókame, negras u oscuras) que las del Diablo. Eran los rarámuris mientras que los del Diablo eran chabochis (barbados). Entonces decidieron ver quién podía dar vida a las figuras. Dios sopló su aliento en sus muñecos e inmediatamente tuvieron vida, pero el Diablo, a pesar de soplar, no tuvo éxito. Se volvió hacia Dios y le preguntó: “¿Cómo hiciste eso?”, de manera que Dios le enseñó al Diablo cómo darles iwigá (almas) a sus creaciones. A partir de entonces de la unión sexual de estos primeros seres humanos descienden todas las subsecuentes generaciones de rarámuris y de chabochis. En la relación sexual, un hombre introduce el chi’wa (semen o leche) en la sangre intermenstrual (, sangre) coagulándola. Entonces Dios (o en el caso de chabochis, el Diablo) coloca un poco de sustancia de alma dentro de esta masa de sangre y semen, a la que da forma con sus propias manos.

     Las almas de los rarámuris al morir residen en el cielo por toda la eternidad a menos que hayan cometido ofensas capitales. Si es así son enviados con el Diablo para ser destruidas.          Al morir los chabochis, sus almas automáticamente van con el Diablo, pero no son castigados porque el Diablo es su padre.

     Los rarámuris en relación a la mayor cantidad de pelo corporal de los chabochis algunas veces se refieren desdeñosamente a ellos como kosichí bowéame (“culos peludos”).

     Los tarahumares, según González (1982: 111-112, 125, 186-187); dicen que el infierno no fue creado para ellos, en cambio dicen que los chabochis, por ser malos, se irán todos al infierno. El dios del inframundo era Terégori (el de la casa de abajo), Terégori era también conocido como Witaru (el que es mierda) del cual creían que era un lobo y mataba a los hombres y era además, enemigo de los dioses del cielo o Rewegachi (lugar de los que tienen nombre) y de los dioses del paraíso u Osomachigüi, a donde iban las almas de los muertos y en donde jugaban y bailaban.

     García de León rescata la figura del diablo de algunos cuentos y tradiciones locales más importantes de la cosmovisión indígena. Las siguientes versiones son de una entrevista que él hizo al Sr. Domingo Hernández el 24-04-81.

     Tino Patraca de San Juan Volador se hizo muy rico porque le dio dinero el diablo. Él era muy pobre y se dedicaba a la venta de huevo en Puerto México (Coatzacoalcos). Un día en la noche se le apareció el diablo pero no en la forma en la que es, sino que se le apareció en la forma de un amigo suyo, le dijo que si quería le iba a prestar dinero para que se hiciera rico y le dio un dinero grande. Y le dijo que lo metiera en un baúl. Cuando Tino llegó a su casa y vio que este dinero tenía el nombre y la dirección del diablo comprendió quien era el que había visto. Metió el dinero en el baúl y después se le hizo mucho más. Cuando el diablo vino por él, para llevárselo, Tino lo engañó. Ya lo había engañado cinco veces: la primera vez le dijo que se lo llevaría cuando saliera el sol por el poniente, y como el sol nunca sale por el poniente el diablo fue engañado; la segunda vez Tino vio que el diablo venía a su casa caminando por la noche, y cuando el diablo llegó le empezó a cantar kikiriquí como cantan los gallos y el diablo creyó que estaba amaneciendo y se fue corriendo; la tercera vez, le dijo Tino a el diablo que viniera por él cuando ya supiera Tino hacer polvo las piedras, como nunca supo hacer polvo las piedras fue engañado otra vez; no recuerdo bien, si la cuarta vez  le dijo que viniera un día 30 de febrero, día que nunca llegara porque febrero sólo tiene de 28 a 29 días; la última fue cuando le dijo que viniera por él al ratito, dentro de mil millones de años, como mil millones de años no es un ratito, el diablo fue engañado otra vez.

     Otra de las mentiras usadas para engañar al Diablo es decirle que venga el día que  “pare” la mula.
     Diablo y riqueza. También a Don Guadalupe, el diablo le dio dinero, pero él le fue pagando con sus peones, se los iba dando al diablo para que no se lo llevara a él…

     Refieren George M. Foster (1945: 183), Guido Münch (1994: 181), García de León (2004:59) y López Austin (ll, 2004: 290),  que entre los zoque-popolucas el demonio (Wak-ku ‘v) es un espíritu maligno se asocia al nagualismo y al cerro del Mono Blanco, que puede tomar cualquier aspecto material, y tiene varios rostros diferentes que puede cambiar a voluntad, de modo que puede fácilmente engañar. Más sin embargo, se le puede reconocer porque es un hombre negro vestido de charro, lujosamente ataviado del mismo color, generalmente armado con un látigo, fumando un puro que desprende olor a azufre, tiene las uñas largas y muy grande el pelo y que sólo es visible de noche. Dicen que cabalga en un caballo o una mula negra azabache, que se anuncia al llegar con el particular sonido de los cascos de su cabalgadura, y alumbra las calles nocturnas de cualquier poblado despidiendo chispas por las espuelas y por sus ojos de carbón encendido; que acostumbra llegar a los pueblos durante las fiestas a tomar, cantar y bailar huapango. Los individuos que se quedan con él después de la fiesta mueren. Se aparece a los caminantes en el monte en forma de chango, con grandes garras y labios colorados. Es el patrón de brujos malos, adivinos y bandidos. Se cree que algunas personas, no necesariamente naguales, están ligados al Diablo cuando tienen mucho dinero sin una fuente visible de ingresos. A cambio del dinero los humanos aceptan  entregar al Diablo un pariente cercano (excepto al padre o a la madre) dentro de un cierto periodo de tiempo. Todos aquellos que lo han llegado a ver quedan mudos del susto…

     Un  equivalente del diablo entre los nahuas es el tlacatecólotl. Entre los nahuas de Los Tuxtlas es Miktantek. Entre los zoques de Chiapas Joko´isto (espejo humeante) o yach pa’ti (mal espíritu). En la cosmovisión tzeltal tzotzil el Demonio o Pukuj, es considerado también de color negro. Entre los mayas es conocido como Kisin. De la Fuente (1977: 268) refiere que entre los zapotecos de Yalalag es conocido como Daşigó, visualizado en figura de cabrío, en la forma en que los nativos lo ven en las estampas religiosas. Aunque su lugar es el infierno, aparece en la tierra para tentar a los hombres

     Comenta Olavarrieta (1989: 242), las similitudes existentes entre el Diablo y el dios nahua Tezcatlipoca. Ambos constituían las entidades sobrehumanas protectoras de los hechiceros, y se encontraban igualmente relacionados con: la noche, las cuevas, el negro y el rojo, y con el poder de la metamorfosis, que se les atribuía tanto a ellos mismos como a sus protegidos. Sobre este último punto, vemos que Tepeyolotli – el jaguar, dios de las cuevas, es otro aspecto de Tezcatlipoca. Además, no hay que olvidar que el mono era un nahual de Tezcatlipoca, y que actualmente se considera al Mono Blanco como una figura del Diablo, siendo éste, al mismo tiempo, el nombre que recibe en Los Tuxtlas el cerro donde Lucifer tiene su morada, dentro de una cueva. Según González Phillips (1993: 64), las cuevas y montañas son lugares propicios para invocar al Diablo, pues éste no soporta la luz del día ni lugares claros y abiertos…

     Tanto entre los popolucas como entre los nahuas, Dios y el diablo se consideran que son hermanos. Esta concepción es muy semejante a la que tuvieron los aztecas de Quetzalcóatl y Tezcatlipoca. Una leyenda cuenta que en el principio del mundo Dios y el Diablo compitieron para hacer varias cosas: Dios hizo un muñeco de barro, que se convirtió en el primer hombre. El diablo quiso hacer lo mismo, pero se convirtió en serpiente. Poco después Dios hizo a la mujer.  Cuando les tocó hacer el  machete, Dios hizo uno de madera y el diablo uno de fierro, por lo que se cree que el diablo inventó el metal. Desde entonces, todos los que mueren por causa de fierro- machete, bala, camión, etcétera- no los recibe Dios, van con el diablo. Por eso en el panteón se les entierra aparte. Quizá esa sea también la explicación por la que para matar al Joonchu se necesite un machete de jonote o el machete de madera del telar de cintura. Delgado (2004: 249) y Guido Münch (1994: 161-162).

      El Dios principal entre los reinos de “La Triple Alianza” era Tloque-Nahuaque, y el más convencido y apasionado de sus siervos era el sapientísimo Netzahualcóyotl. Su nombre se compone de las posposiciones tloc y nauac en plural; la primera significa cerca, con, al lado, y la segunda, cerca, alrededor: “Dueño de la cerca y del junto.” Dios supremo conocido también con los nombres de: Ipalnemohuani, “Dador de la vida”; Moyocoyatzin, “El que se está inventando a sí mismo”. Desde otro punto de vista, se consideraba que esta divinidad suprema, siendo única en sí misma, tenía en realidad dos aspectos o rostros, uno masculino y otro femenino. Así era invocada como Ometéotl, “El dios de la dualidad”. Otras veces se le designaba por medio de dos términos. Ometecuhtli y Omecíhuatl, “El señor y la señora de la dualidad.” Otros títulos eran Mictlantecuhtli, Mictecacíhuatl, “El señor y la señora de la región de los muertos”; Chalchiuhtlicue y Chalchliuhtlatónac, “La señora y el señor de las aguas”, etc. Un análisis más cuidadoso del pensamiento de los sabios prehispánicos, los tlamatinime, muestra que al menos en los estratos sociales superiores en realidad se adoraba tan sólo a un único dios, Señor de la dualidad, Dador de la vida, que se está inventando a sí mismo. Era el origen del mundo y para varios de los cronistas del s. XVI, Bernardino de Sahagún entre ellos, era la versión mesoamericana del dios de los cristianos. Rodríguez (2004),  León-Portilla (1992).

     Tranfo (1974: 214-215) comenta que, por otro lado, el culto de los “santitos” en los oratorios familiares y públicos, no es otra cosa que la substitución y la continuación de los cultos politeístas prehispánicos. Ellos protegen la casa, a ellos se dirigen en caso de necesidad y piden ritualmente por la fertilidad familiar y agrícola. También el culto de las imágenes de los muertos, es un testimonio de la continuidad entre “paganismo” y catolicismo. Los “santitos” al heredar características de sus antiguas deidades, no deben ser olvidados, tienen que recibir ofrendas periódicamente o de lo contrario reaccionan, regañan y envían calamidades a las personas o a la milpa. || Greenberg (1987: 136-137) relata que en Oaxaca, entre los chatinos,  uno reza por lluvia, no sólo a ho’o ti’yu, sino también a Jesús Dulce, a la Santa Cruz y a San Pedro, quien posee las llaves del cielo. Ellos compran las imágenes y al igual que a los niños, las consideran como una “no persona” hasta que se le bautiza por un sacerdote, al igual que un niño la imagen requiere de padrino. El propietario coloca al santo en el altar familiar y enciende una vela frente a él. Este acto transforma la imagen de una “no persona”, a kwį’ į ho’o, o “espíritu santo”. Cuando se enciende la vela, “el espíritu santo sale de la imagen, y entonces ya está ahí”. El espíritu santo actúa como un ángel guardián para su dueño. Es una relación íntima y constante aunque, en ocasiones, tormentosa: “se enoja con la gente y la gente se enoja con él”.  Existen muchos espíritus santos. Los brujos hablan con ellos. Pueden mandar a matar a alguna persona. || Huerta (1981: 219), relata que en Oaxaca, entre los triques, el respeto y veneración por la cruz es superior al de los santos, éstos son venerados, pero también castigados cuando se considera que no cumplen con lo que se esperaba de ellos. En estos casos los naturales de Copala los ponen boca abajo o los flagelan en un intento por rescatar sus virtudes sobrenaturales, sin establecer diferencias en cuanto a la jerarquía de la imagen.  Comenta Schendel (1980:181-3) algunos hechiceros mexicanos mezclan las prácticas religiosas con los sucios ritos de la brujería; y así, pueden tratar de “embrujar” a determinada víctima invocando al Diablo en un cementerio, hacia la medianoche y frente a un sepulcro vacío, después de haberlo profanado, para complacer así al objeto de sus invocaciones. Otro brujo puede envolver la imagen de un santo junto con una fotografía de la víctima en las ropas de ésta y colocar algunos pesos en el paquete para “obligar” al santo a prestarle su ayuda. El brujo enciende velas y reza pidiéndole que castigue severamente a la víctima elegida. Como los supersticiosos creen que los brujos reciben su poder del Diablo, habitualmente los curanderos recomiendan a sus clientes que se protejan contra la hechicería utilizando medallas con imágenes de santos. Si se trata de un vecino hostil, el curandero recomendará a su cliente voltear todas las imágenes religiosas a modo de enfrentar la casa del vecino, y regar su propia casa con agua bendita de algún templo.

Véanse  costumbre, hombres rayos, Junchuch, Pukuj, Kisin y  Tlacatecólotl.


     Tomado de mi libro Los Tuxtlas nombres geográficos pipil, náhuatl, taíno y popoluca. Analogía con las Cosmologías de las Culturas Mesoamericanas. Incluye diccionario de localismos y mexicanismos. Ediciones culturales exclusivas 2007.