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jueves, 24 de noviembre de 2016

CHANEQUES DE MANDINGA Antonio Fco. Rguez. A.

EL NAGUAL Y LOS CHANEQUES DE MANDINGA
Antonio Fco. Rodríguez Alvarado
  


La pequeña comitiva de pescadores se detuvo frente a la puerta del jacalito de don Fidencio. Estuvieron tocando a la puerta y llamándolo por su nombre sin que este respondiera.  Optaron por no irse hasta hablar con él. Rafael, uno de los líderes del grupo de pescadores dijo: - amigos, debemos de tener fe en que don Fidencio nos ayude con nuestro problema y ya podamos pescar con la misma suerte que los pescadores de aquí. No es justo que hayamos gastado tanto dinero en lancha, redes, arpones y demás instrumentos de trabajo, y que no pesquemos como Dios manda. Y todo por culpa de esos demonios de chaneques. Y remató diciendo: don Fidencio como nagual que es debe de acabar con ellos.



     Todos estos pescadores eran personas foráneas, que llegaron, hará un par de años, a trabajar a la laguna de Mandinga. No sabían cómo controlar a los seres sobrenaturales que los espantaban y hacían jugarretas contra ellos. Y los pescadores locales nunca les dijeron cuáles eran los secretos para tener contentos a los chaneques para que los dejaran trabajar e incluso para que los ayudaran.



     El secreto se pasaba sólo entre las familias de pescadores nativos del lugar. Y consistía en propiciar a estos seres sobrenaturales alimentándolos con copal y ciertas yerbas comestibles endémicas de Los Tuxtlas, así como invocaciones de buena fortuna. Existía la maldición de perder este privilegio para aquel que tuviera la indiscreción de contarlo fuera de éste grupo.


Un terrible aullido como de coyote espantó a los pescadores, quienes vieron llegar corriendo en cuatro patas, para enseguida enderezarse como todo un cristiano, a don Fidencio. El poder de esta visión los llenó de esperanza. Rafael, el líder, rápidamente lo puso al tanto del motivo de su visita. Prometiendo darle un gran porcentaje de sus ventas si los ayudaba.



     Don Fidencio al inicio se negó a apoyarlos, pero ante la súplica de que no podían seguir dándoles de comer a sus familias, acabó aceptando. Pero aclarándoles que no sería nada sencillo acabar con los chaneques. Y qué incluso tendrían que ayudarlo.



     Tres días después, don Fidencio convertido en zopilote volaba sobre las islas de manglares ocupadas por los chaneques. Éstos al reconocer al nagual, le tiraron bolas de barro con tal puntería que don Fidencio tuvo que caer del aire y golpearse feamente contra la superficie del agua. Cerca de tres semanas estuvo sin poder salir de su jacal debido a unas costillas rotas.



     Días después, acudió con los pescadores para regar de gasolina alrededor de las islas de los chaneques, éstos se dieron cuenta, y antes de que le prendieran lumbre, soplaron toda la capa de gasolina hacia las lanchas, quemándose casi todos los pescadores. Ante la estruendosa risa de todos los chaneques.



     Los pescadores completamente desanimados, esta vez, como pensaban que era cosa de demonios, fueron a buscar la ayuda de Dios a la ciudad de Boca del Río, y convencieron a un padrecito para que realizara un exorcismo en contra de los chaneques. Ahí se presentaron todos, cada quien con grandes cruces, crucifijos, escapularios, velas benditas y hasta con rosarios. Los chaneques al verlos estallaron en grandes  risas, golpeando a todos con las bolas de barro y provocando una marejada que volteó todas las lanchas, toda la expedición huyó como si fuera correteada por el diablo.



     Ante tales eventos, estos pescadores desistieron de seguir con su oficio y vendieron casi todo su material de trabajo, y actualmente se han vuelto restauranteros y meseros. Algunos que se casaron con mujeres nativas, al formar parte de estas familias ya conocen el secreto…



          Los pescadores nativos de Mandinga siguen teniendo excelentes pescas.



     Don Fidencio, ya es un anciano de más de 80 años, pero sigue acudiendo al cementerio para no perder sus poderes de nagual.



     El cura de Boca del Río fue enviado al Vaticano para aprender sobre exorcismos.




Boca del Río, Ver. 24.11.16




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